El establecimiento presenta tres menús a cargo de la chef Sandra Jorge.
Un año después de trasladar Xanglot al Hotel Caro, la chef Sandra Jorge continúa profundizando en un recetario que mira al pasado de los valencianos para construir su propio lenguaje contemporáneo.
La gran diferencia con respecto al anterior espacio es el paso al frente a nivel creativo que ha dado Sandra. “He notado que ha habido una evolución realmente positiva, pero es que el local lo requiere. La cocina nos ofrece más posibilidades y puedes crecer a un ritmo más ágil. Sin duda, me encuentro en mi mejor momento a nivel creativo”, explica Sandra Jorge, como balance de este primer año, en un espacio por el que han pasado grandes chefs ‑es el caso de Ricard Camarena o Miguel Ángel Mayor-.
Desde septiembre de 2025, Xanglot desarrolla esta nueva etapa en un espacio que ha impulsado la evolución del proyecto. Cabe recordar que el Hotel Caro es uno de los pocos que cuenta con la prestigiosa Llave Michelin. Su espacio subterráneo es realmente espectacular, con un interiorismo que ha obtenido distintos reconocimientos. En el pasado, tras la rehabilitación del Palacio del Marqués de Caro (s. XIX) llevada a cabo por Francesc Rifé, el espacio obtuvo el Premio FAD de Interiorismo (2009) otorgado a su diseñador, su condición de finalista en los Hostelco Awards al Mejor Proyecto de Interiorismo en Hostelería (2018) y el aplauso internacional de los Restaurant & Bar Design Awards (2014), que situaron a su espacio gastronómico subterráneo entre los diez más bonitos del mundo gracias a la espectacular integración de su muralla árabe del siglo XII. Esta muralla, además, sirve de separación de la parte alta de la sala, en la que se encuentran los reservados, y actúa como espina dorsal de todo el espacio.
Además, contar con una cocina más amplia, tener capacidad para atender 14 mesas y la posibilidad de acoger comidas privadas han permitido a la chef valenciana trabajar con mayor amplitud y perfeccionar la propuesta. Un crecimiento que también se refleja en la sala, dirigida por el sumiller Daniel Perelló, y en una bodega amplia, que reúne alrededor de 300 referencias.
La cocina de Sandra Jorge nace de los guisos, los arroces y las elaboraciones que forman parte de la tradición valenciana. Su objetivo es que el comensal reconozca los sabores de siempre, pero descubra nuevas texturas, combinaciones y formas de interpretarlos. “Queremos transmitir al cliente el recetario de toda la vida, pero llevándolo a un nivel mucho más creativo”, resume. Y para ello, se nutre de otras culturas y combinaciones, en una búsqueda constante de equilibrio entre identidad y evolución. Al final se trata de que el comensal se lo pase bien, navegando entre sus recuerdos y los de la propia chef.
Por ejemplo, la lengua guisada, trabajada como un estofado, recupera el protagonismo de la cocina lenta y de cuchara. La interpretación de los fesols i naps transforma el plato tradicional en una propuesta que combina una crema de legumbres con una elaboración cárnica de textura melosa y aireada. Incluso los postres comparten la misma vocación: el de cacau del collaret, chocolate y banana conecta con la historia familiar de Sandra, cuyo bisabuelo tenía campos de cacau, posando una mirada renovada sobre su pasado.
Esta manera de entender la gastronomía también se expresa en los tres menús degustación de Xanglot: Sembra, Brot y Collita. Sus nombres (sembrar, brotar y cosechar) remiten al calendario agrícola y sitúan el producto y sus ciclos en el centro del relato gastronómico.
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