Arquitectos y diseñadores valencianos critican el proceso y los resultados de la reforma de la Plaza del Ayuntamiento

Las obras de remodelación temporal de la Plaza del Ayuntamiento de Valencia, que arrancaron el pasado 4 de mayo, se han convertido en una de las cuestiones más polémicas y controvertidas en la ciudad. La apertura del primer tramo peatonal, con los ya “célebres” maceteros de hormigón verde pastel, así como otros elementos que ya empiezan a verse en la plaza, están generando todo tipo de reacciones por parte de la ciudadanía, muchas de ellas críticas con la forma de acometer la actuación, sin un concurso público abierto, y con los primeros resultados de la misma.

Valencia City ha preguntado a algunos expertos valencianos en arquitectura y diseño, y las sensaciones generales son que el fondo es acertado, es decir, el hecho de apostar por la peatonalización y la pacificación del tráfico, pero no las formas en que se ha afrontado el proceso ni tampoco buena parte de sus resultados visibles.

LUIS SENDRA MENGUAL: “No es un proyecto de los ciudadanos, es un proyecto de la EMT y se nota, en la ética y en la estética”

Una de las voces más autorizadas para opinar en un proceso tan relevante para la ciudad como es la remodelación de la Plaza del Ayuntamiento es la del decano del Colegio Oficial de Arquitectos de la Comunidad Valenciana (COACV), Luis Sendra Mengual. Él considera que este “no es un es un proyecto de los ciudadanos, es un proyecto de la EMT y se nota, en la ética y en la estética. Han divido la plaza en cuatro islas y varios islotes, a través de una carretera en toda regla, con su estética tradicional, asfalto, señalética, semáforos y múltiples pasos de peatones que coaccionan la libre circulación de niños y adultos. La carretera se minimiza con maceteros de hormigón y ya que, en la peatonalización las zonas verdes escasean, se han coloreado de verde”.

Para Sendra es evidente que no ha habido “debate ninguno. La voluntad de reordenar la Plaza principal de los valencianos es un asunto muy serio, recurrente a lo largo del tiempo y es necesario un amplio proceso de colaboración entre ciudadanos y expertos. La Plaza recoge multitud de actividades que son referentes de la ciudad y de la Comunidad Valenciana y que las proyectan al mundo, no es de recibo reducir su remodelación a una idea feliz por muy táctica que sea”. A lo que añade una reflexión: “Desde luego, no es la forma más adecuada de acercarse al 2022 donde Valencia debe mostrar al mundo por qué ha sido elegida Capital Mundial del Diseño”.

Luis Sendra: «No es de recibo reducir la remodelación de la Plaza a una idea feliz por muy táctica que sea».

El decano del COACV, preguntado por cómo deberían de acometerse actuaciones en lugares emblemáticos desde el punto de vista arquitectónico y urbanístico como lo es la Plaza del Ayuntamiento, responde con precisión: “Lo dicen la Ley de Patrimonio y el Plan Especial de Protección de Ciutat Vella, primero deben ser respetuosas con el patrimonio… La plaza esta configurada por magníficos edificios con los que cualquier actuación debe dialogar”. A ello agrega que “deben ser espacios públicos de calidad, porque todas las plazas, calles y jardines son espacios públicos y se han ocupado por los ciudadanos siempre que ha sido necesario. Se trata de racionalizar su uso cotidiano de forma no demagógica, ni excluyente”. En este sentido asegura que “es necesario promover un concurso internacional de arquitectura y urbanismo con equipos multidisciplinares; tenemos que contar con los mejores para tener la Plaza que merecen los valencianos”.

Varias personas caminan por la nueva zona peatonal de la Plaza del Ayuntamient, flanqueada por los ya «celebres» maceteros. Foto: García Poveda «El Flaco».

JAVIER DOMÍNGUEZ: “La polémica generada es consecuencia tanto del narcisismo institucional, como de la torpeza burocrática con que se ha actuado”

El arquitecto Javier Domínguez cuenta con más de 30 años de experiencia en el sector, fue director de Patrimonio Histórico-Artístico de la Real Academia de Cultura Valenciana desde 1998 a 2004 y es especialista en rehabilitación y planificación urbana. Preguntado por su opinión sobre esta actuación en la Plaza del Ayuntamiento de Valencia indica: “Sin un diagnóstico coherente difícilmente se obtienen soluciones eficaces. Ha faltado un panel de expertos que fijara con precisión objetivos claros y un programa de usos solventes, que además debería haber sido avalado por una amplia mayoría ciudadana”. A ello añade que “en la plaza, la envolvente arquitectónica está perfectamente definida y la intervención que requiere debe dirigirse a la regeneración patrimonial y paisajística del enclave. Es una lástima que con el tiempo transcurrido se acometan obras sin formular siquiera un Plan Arqueológico que permita localizar y valorar los importantes restos del lugar”, destaca.

Sobre el proceso participativo, o más bien la ausencia del mismo, al no haberse generado un concurso público sino un contrato menor, que se adjudicó a La Paisatgeria, Domínguez asevera que “la polémica generada es consecuencia tanto del narcisismo institucional, como de la torpeza burocrática con que se ha actuado. Es inaceptable que el gran foro cívico y espacio público más emblemático del cap i casal se resuelva sin la convocatoria de un concurso”. A lo que añade la repercusión que tendrá esta actuación en una ciudad que en 2022 será la Capital Mundial del Diseño: “Es inoportuno que la principal carta de presentación de Valencia, que en 2022 será la Capital Mundial del Diseño, sea una actuación provisional. Por muy efímera que sea no es válida para mostrar internacionalmente el entorno más simbólico, el ágora ceremonial más relevante y el más privilegiado lugar de encuentro de la ciudad”.

Javier Domínguez: «El problema (movilidad…) no es puntual ni se resuelve con una actuación aislada. Exige una visión global si se quiere acertar”.

Finalmente, Domínguez ve “difícil superar la polémica, pues es el caldo de cultivo idóneo para la confrontación política que, además, es la antítesis de lo que necesita el urbanismo, que son amplios consensos”. “Por otra parte –agrega– el problema (movilidad…) no es puntual ni se resuelve con una actuación aislada. Exige una visión global si se quiere acertar”. Su reflexión final, compartida por varios de sus compañeros de profesión, es que “se ha perdido una gran oportunidad para hacer pedagogía social y decir a todos los valencianos que se cuenta con ellos en el diseño de su ciudad. La imposición artificiosa de proyectos condena a la ciudad a ser una suerte de tapiz de Penélope sometida a los vaivenes de las agendas políticas. Es necesario buscar lugares comunes para servir mejor a todos los habitantes de la capital”, sentencia.

La gente camina por el nuevo tramo cortado al tráfico de la Plaza del Ayuntamiento de Valencia.
Foto: García Poveda «El Flaco».

CARLOS SALAZAR: “Una intervención temporal debería ser más arriesgada, experimental, precisamente por su caducidad”

El arquitecto y profesor de proyectos de la ETSA-UPV, Carlos Salazar, tiene su despacho, precisamente, en plena Plaza del Ayuntamiento de Valencia. Desde sus ventanas es testigo privilegiado de todo lo que acontece en este emblemático lugar y también, lógicamente, de estas obras y de sus primeros resultados. Él valora muy positivamente la intención de peatonalización, pero siempre mediante un análisis riguroso. “La peatonalización de las ciudades se viene haciendo desde los años 50; como modelo y estrategia de mejora de las ciudades ha sido exitosa. Para mí no caben discusiones al respecto. También añadir que se hace necesaria la reducción del tráfico de las ciudades por una cuestión de salud pública. La contaminación hace que la salud de los ciudadanos quede afectada”, asevera.

No obstante, para él “la estrategia de peatonalización debe ir acompañada de un riguroso análisis del entorno en la que se va a desarrollar tanto físico, económico, social y cultural para que la actuación se ajuste a la realidad y sea lo más beneficiosa posible”.

Respecto a la reciente remodelación de la Plaza del Ayuntamiento, valora que “se ha hecho pensando en el paso de los vehículos para hacer posible el plan de reducción del tránsito rodado por el centro de la ciudad y no tanto en la función social y el potencial de un espacio público tan importante. Es una reflexión importante que aún está pendiente”.

Carlos Salazar: «Veo simplemente soluciones sin valor estético, sin interés alguno y no me refiero a si es bello o no, eso es un debate del pasado»

Salazar critica la ausencia de valor estético en la propuesta elegida y pide un discurso coherente: “Mi valoración respecto al diseño es que este no existe, veo simplemente soluciones sin valor estético, sin interés alguno y no me refiero a si es bello o no, eso es un debate del pasado. Me refiero a su valor como propuesta con carácter, con un discurso coherente, que propone un relato sobre el espacio donde se ubica. Una intervención temporal debería ser más arriesgada, experimental, precisamente por su caducidad. En 2022 Valencia será la capital Mundial del Diseño y deberíamos ponernos las pilas para demostrar que somos merecedores de esa distinción”.

Los nuevos maceteros, a la derecha, con la Estación del Norte al fondo. Foto: García Poveda «El Flaco».

MIGUEL DEL REY: “Creo que es una actuación precipitada y con cierto regusto de nocturnidad por el momento elegido”

Mientras tanto, otro arquitecto valenciano con gran experiencia como Miguel del Rey asevera que esta actuación “es precipitada, inmediata y con cierto regusto de nocturnidad por el momento elegido. Aparte de cualquier opinión estética”. Al igual que Domínguez, también critica la falta de un concurso público con garantías: “Entiendo que el contexto actual no ha propiciado un debate relevante sobre la plaza. Es un tema muy interesante, con varias soluciones. Con varios ámbitos y niveles de extensión. Pienso debe ser una propuesta ambiciosa, propia del lugar público principal del municipio de Valencia”.

“Un espacio como la Plaza del Ayuntamiento requiere un concurso de proyectos de arquitectura con un jurado cualificado, ajeno a la condición política. Con tiempo adecuado y un jurado con técnicos cualificados de reconocido prestigio a nivel valenciano y estatal. Un concurso libre de condiciones leguleyas y bajas económicas, que no llevan más que a limitar a los posibles concursantes y a elegir lo más barato como proyecto, no lo mejor ni más económico como intervención pública, que es lo que debe contar”, valora Del Rey.

Miguel del Rey: «La propuesta para la Plaza debería ser ambiciosa, propia del lugar público principal de Valencia»

Para él, además, “debería eliminarse cierta sensación de imposición desde el poder. Algo que se percibe aquí y en el resto de la ciudad con la implantación de una línea muy rígida de pensamiento sobre el espacio público. Línea que tiene algo de primario, dando poco valor a la escena urbana como espacio vivible y patrimonial, dejando evidente –y en ocasiones poco resuelto– un funcionalismo inmediato, en concreto respecto al tráfico y sus diversas versiones, que minusvaloran el resto de los valores del espacio público”.

La maquinaria pesada asfaltando la Plaza del Ayuntamiento a inicios de mayo. Foto: García Poveda «El Flaco».

JACOBO RÍOS-CAPAPÉ: “Me parece una actuación muy acorde y cercana a los políticos que mandan y muy discordante y alejada de Valencia, de sus ciudadanos, de sus arquitectos, de la excelencia y del buen gusto”

Otro arquitecto con gran trayectoria y prestigio en Valencia es Jacobo Ríos-Capapé. Él pide mucha mayor transparencia y participación a la hora de afrontar actuaciones tan importantes como esta: “Ni los arquitectos ni los ciudadanos en general conocemos la actuación propuesta, porque la han ocultado. ¿Hay un proyecto? No lo sabemos. Eso sí: vamos vislumbrando su realidad a medida que transcurre la ejecución física. Por lo que veo a día de hoy, me parece una actuación muy acorde y cercana a los políticos que mandan en la ciudad, y muy discordante y alejada de Valencia, de sus ciudadanos, de sus arquitectos, de la excelencia, y del buen gusto”.

Jacobo Ríos-Capapé: «La ciudad se merece lo mejor, y no cualquier cosa»

Él lamenta especialmente la falta de debate: “No ha habido ningún debate para la oportuna y necesaria reflexión colectiva ni con vecinos ni con arquitectos, relacionados con esta ignota actuación”. Y reclama, como sus compañeros de profesión y tantas otras personas en la ciudad que este tipo de actuaciones “deberían ser transparentes y públicas; y el fruto de las mejores reflexiones, de las mejores decisiones, y de la mejor selección profesional para su ejecución. Pero para eso hay que amar la transparencia y lo público; y hay que saber reflexionar, y dejarse asesorar para decidir qué es lo mejor”.

“La ciudad se merece lo mejor, y no cualquier cosa. Hay que entender la plaza como lugar de convivencia y encuentro físico, y reconquistarla para nuestra identidad colectiva. Pero, claro, para todo eso hay que respetar y amar a Valencia”, concluye.

IBÁN RAMÓN: “El proyecto conceptualmente tiene mucho interés, pero hay cuestiones estéticas muy mejorables y elementos excesivamente invasivos”

Una de las cuestiones que más se está comentando y criticando sobre la actuación en la Plaza del Ayuntamiento es su carácter estético. Al respecto, el diseñador gráfico y fotógrafo valenciano Ibán Ramón opina en una línea similar a la de Carlos Salazar. Es decir, valora positivamente la apuesta por peatonalizar un entorno tan emblemático, pero critica las formas y, sobre todo, ciertos detalles. “El proyecto tiene tantas lecturas que el problema es que se está tomando una parte por el todo. La gente aprovecha para arremeter cuando hay gran parte del proyecto con mucho interés. Hay detalles donde sí está lo cuestionable, pero frente al conjunto de la intervención tienen menos importancia”, comenta. Él lamenta que a la hora de opinar, tanto a favor como en contra, se caiga en cuestiones demagógicas y partidistas “te ponen de un lado u otro automáticamente”.

Pide una reflexión más pausada y con menos controversia: “Es importante tener una actitud propositiva y que acerque posturas. Estoy harto de que no se puedan decir las cosas con sinceridad y con tranquilidad sin que ello suponga nada, que todos aceptemos que la crítica es muy sana, pero la crítica razonada con control y cierta medida”.

“Hay que entender que hay cosas que pueden estar bien o no depende de dónde se hagan –remarca–. En una plaza donde hay mucho interés a priori estético y visual por lo que ya existe, cualquier añadido es arriesgado, por lo que la intervención cuanto más discreta se haga, mejor”, reflexiona. Él matiza que no se refiere tanto a los “maceteros en sí mismos” sino a elementos “excesivamente invasivos” como “ que todos los maceteros lleven el escudo de la ciudad, el exceso de postes para sujetar banderolas, ciertas señales que no se acaban de entender bien o el colocar el letrero de Valencia en grande como un photocall”.

Ibán Ramón: «Cualquier añadido es arriesgado, por lo que la intervención en la Plaza, cuanto más discreta se haga, mejor”

“Se pretende recuperar la plaza para los ciudadanos, pero se coloca un elemento como este enfocado al turismo y que en otras ciudades como Amsterdam ya han retirado. La plaza no es tan grande y va a ser casi imposible hacer fotos de ella y que no aparezca este elemento, es bastante invasivo”, critica.

Como también indicaba Salazar, “la temporalidad no es una excusa. Es más, precisamente por esa condición de temporalidad se puede hacer de otra manera”. Finalmente, incide en que “el proyecto conceptualmente tiene mucho interés, pero hay cuestiones estéticas muy mejorables y elementos excesivamente invasivos”. Y matiza: “Se ha armado un revuelo desproporcionado para lo que hay. Hay que tener medida, sentido común y calma, y ver cómo acaba y cómo se concreta todo”.

Imagen sacada del proyecto de La Paisatgeria sobre cómo quedaría la plaza con el letrero de «València» a modo de photocall delante de la fuente.

RAMÓN ESTEVE: “Hay que pensar a qué ciudad aspiramos. Comparto la idea de una ciudad verde y con una movilidad sostenible, pero con una clara identidad, no con una imagen torpe e improvisada”

Mientras tanto, el arquitecto y diseñador Ramón Esteve, doctor en Arquitectura por la Universidad Politécnica de Valencia y creador de espacios potentes como el Hospital La Fe o el Centro de Arte Bombas Gens, también aplaude la apuesta por la peatonalización, pero lamenta que no haya una estrategia clara y también que no haya existido un proyecto público, bajo la supervisión del Colegio de Arquitectos, para afrontar una remodelación tan relevante en todos los sentidos. “Un problema bastante generalizado de la política urbanística de Valencia es que no hay una estrategia clara. En líneas generales, el problema es que aunque lo que están buscando, como solucionar el déficit de peatonalización y ganar espacios verdes, es algo en lo que puedo estar de acuerdo, no lo estoy en cómo se está haciendo”.

Esteve matiza que su sensación, como ciudadano, es que “hay una improvisación constante”. Y critica que el resultado “es un desastre, es burdo y es alarmante”. Él, en la misma línea que Carlos Salazar o Ibán Ramón, comenta que “las líneas generales, el qué, pueden estar bien, pero no el cómo”. Y, como ellos, argumenta que “el hecho de que sea provisional o temporal no es una excusa. Hay intervenciones provisionales de mucha calidad, existen muchas formas de llevarlo a cabo. Hay que pensar a que ciudad aspiramos. Comparto la idea de una ciudad verde y con una movilidad sostenible, pero con una clara identidad, no con una imagen torpe e improvisada”.

Ramón Esteve. «El resultado es un desastre, es burdo y es alarmante… Cuando alguien diseña una ciudad debe soñar con ella y esto no es un sueño para nadie”

Él, como también indicaba Ibán Ramón, pide una reflexión y una crítica constructiva: “Si estamos de acuerdo en los ejes generales, pero no en cómo se está haciendo, habrá que replanteárselo y tratar de buscar a los mejores. El plan de peatonalización de Londres, por ejemplo, lo hizo Norman Foster”. Por otra parte, lamenta que se está perdiendo “el coste de oportunidad; ya que se interviene, hay que hacerlo bien. Respeto a los profesionales que haya detrás, pero no es un buen resultado. Cuando alguien diseña una ciudad debe soñar con ella y esto no es un sueño para nadie”, asevera.

Para Esteve la clave está en una reflexión muy clara: “Yo viajo por todo el mundo y esta plaza no representa la plaza central de una ciudad como Valencia. Cuando uno diseña algo así debe preguntarse, ¿esto representa a Valencia?, y está claro que no es así.»

Esteve también critica, como varios de sus compañeros, que no haya existido un concurso público y abierto. “Yo no me enteré de ningún concurso, además, no me creo que si se produce un debate y un concurso salga este resultado. La ciudad la debemos pensar entre todos, la deben diseñar los técnicos, pero la gente tiene que participar”. Y lanza otra reflexión: “Después de este despropósito, espero que al hacerlo permanente lo hagan de otra forma y mucho más en serio. Que abran un concurso abierto, profesional, con el Colegio de Arquitectos validándolo porque esta sería la garantía de un proyecto serio”.

Finalmente, Esteve plantea una reflexión positiva de todo el revuelo que se ha armado con esta remodelación: “Además de que puede ser la oportunidad de hacer las cosas mejores cuando el proyecto sea definitivo, me gusta que se esté produciendo un debate. Que la gente esté opinando tanto a favor como en contra, significa que está preocupada por su ciudad. Es algo positivo. Les pediría a los que lo han hecho y a los responsables políticos que no se tomen todo esto como un linchamiento o algo así sino como una muestra de que la ciudad está viva y se cuestiona las cosas, y eso es bueno”.

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1 Comment
  1. Curioso ver como los que tienen «lazos» de trabajo o personales con el Ayuntamiento, como Iban Ramón, son mucho más benevolentes e insisten en que hay «cosas buenas»… La única cosa buena es la idea de peatonalizar la plaza, que por otra parte no es una idea nueva ni de este equipo de gobierno y tampoco hay que ser un experto para decir eso. El resto es una porqueria de proyecto y de gestión se mire como se mire, lo que pasa es que mamar de la teta de lo público suaviza muchas opiniones por si algo cae. Cuanta hipocresía.

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