Con la pri­ma­ve­ra lle­ga el buen tiem­po y las ganas de vivir al aire libre, sin renun­ciar a pla­nes que tam­bién cui­dan tu bien­es­tar inte­rior.

 

La lle­ga­da de la pri­ma­ve­ra invi­ta a salir, alar­gar los pla­nes y redes­cu­brir el entorno: terra­zas al sol, paseos por la mon­ta­ña o esca­pa­das cer­ca del mar. Tam­bién es el momen­to en el que cre­ce la nece­si­dad de parar, bajar el rit­mo y reco­nec­tar.

Por eso, las esca­pa­das cer­ca de Valen­cia se con­so­li­dan como uno de los pla­nes más ape­te­ci­bles de la tem­po­ra­da. Pro­pues­tas que com­bi­nan natu­ra­le­za, des­can­so y bien­es­tar, idea­les para una esca­pa­da de fin de sema­na sin ale­jar­se dema­sia­do. Aquí tie­nes algu­nas opcio­nes para des­co­nec­tar y cam­biar de rit­mo muy cer­ca de casa.

MAS­Qi, The Energy Hou­se (Sie­rra Mario­la)

En ple­na Sie­rra de Mario­la, MAS­Qi The Energy Hou­se se plan­tea como un espa­cio orien­ta­do a la des­co­ne­xión y el bien­es­tar. Su pro­pues­ta gira en torno a reti­ros de reco­ne­xión per­so­nal y prác­ti­cas de yoga vin­cu­la­das al well­ness, en un entorno que invi­ta a bajar el rit­mo.

El domo, situa­do en ple­na natu­ra­le­za, con­cen­tra gran par­te de las acti­vi­da­des y actúa como uno de los ele­men­tos cen­tra­les de la expe­rien­cia. Des­de ahí se desa­rro­llan pro­gra­mas como el Yoga Well­ness Retreat, el Express Detox Retreat o el pro­gra­ma Anti-Stress.

Las habi­ta­cio­nes, con vis­tas abier­tas a la sie­rra y a los jar­di­nes, man­tie­nen una ambien­ta­ción ins­pi­ra­da en el con­cep­to spa. A ello se suma una pro­pues­ta gas­tro­nó­mi­ca basa­da en una coci­na salu­da­ble, ali­nea­da con hábi­tos de bien­es­tar, jun­to a tra­ta­mien­tos, tera­pias y masa­jes que com­bi­nan dis­tin­tas téc­ni­cas y ritua­les con bene­fi­cios cos­mé­ti­cos, tera­péu­ti­cos y emo­cio­na­les.

Mi Alma­Za­ra (Jávea)

En Mi Alma­za­ra, la expe­rien­cia se cons­tru­ye a par­tir de dis­tin­tos rit­mos. Des­de pla­nes acti­vos, como el padd­le surf en entor­nos de carác­ter mon­ta­ño­so, rutas guia­das en bici­cle­ta o sen­de­ris­mo por el Par­que Natu­ral del Mont­gó, has­ta pro­pues­tas pen­sa­das para quie­nes bus­can sim­ple­men­te parar.

El bien­es­tar atra­vie­sa toda la estan­cia, con reti­ros, sesio­nes de yoga, masa­jes y tra­ta­mien­tos orien­ta­dos a favo­re­cer la des­co­ne­xión. Entre ellos, el baño de gong intro­du­ce una dimen­sión más sen­so­rial, basa­da en la vibra­ción y la fre­cuen­cia, que invi­ta a esta­dos pro­fun­dos de cal­ma.

La pro­pues­ta se com­ple­ta con una coci­na de ins­pi­ra­ción nik­kei, don­de con­flu­yen téc­ni­cas y mati­ces de la gas­tro­no­mía japo­ne­sa y perua­na, apor­tan­do un com­po­nen­te dife­ren­cial a la expe­rien­cia.

En las habi­ta­cio­nes, la esté­ti­ca mini­ma­lis­ta y el uso de mate­ria­les como espar­to, algo­dón, pie­dra o made­ra refuer­zan esa mis­ma idea de equi­li­brio, crean­do espa­cios ínti­mos pen­sa­dos para bajar el rit­mo.

Hotel Mont Sant (Xáti­va)

A veces, una esca­pa­da no solo impli­ca cam­biar de lugar, sino tam­bién de tiem­po. En Xàti­va, el Hotel Mon­tsant ocu­pa un anti­guo cas­ti­llo que com­bi­na pasa­do y pre­sen­te, inte­gran­do su valor his­tó­ri­co en la expe­rien­cia de alo­ja­mien­to.

El entorno per­mi­te reco­rrer tan­to sus pro­pios espa­cios como el pai­sa­je que lo rodea: visi­tas al valle de Xàti­va, paseos por las comar­cas cer­ca­nas o rutas por la mon­ta­ña. Todo ello den­tro de un encla­ve con­si­de­ra­do patri­mo­nio arqueo­ló­gi­co, don­de con­vi­ven mura­llas islá­mi­cas, una cis­ter­na medie­val en el sub­sue­lo, una igle­sia en el jar­dín y ele­men­tos góti­­co-rena­­ce­n­­ti­s­­tas del siglo XVI que toda­vía se con­ser­van.

El alo­ja­mien­to ofre­ce dis­tin­tas tipo­lo­gías de habi­ta­cio­nes adap­ta­das a ese diá­lo­go entre his­to­ria y natu­ra­le­za. Las habi­ta­cio­nes mura­lla o alji­be conec­tan direc­ta­men­te con el jar­dín y cuen­tan con un techo vege­tal; las habi­ta­cio­nes monas­te­rio, ubi­ca­das en el edi­fi­cio prin­ci­pal, inte­gran res­tos arqueo­ló­gi­cos y pavi­men­tos hidráu­li­cos con dise­ño con­tem­po­rá­neo; y las caba­ñas de made­ra dis­po­nen de terra­zas pri­va­das rodea­das de vege­ta­ción.

Hotel El Jar­dín Ver­ti­cal (Vila­fa­més)

Para muchos, via­jar tam­bién es una for­ma de acer­car­se a la his­to­ria y enten­der los luga­res más allá de lo coti­diano. En ese sen­ti­do, el hotel Jar­dín Ver­ti­cal, en Vila­fa­més (Cas­te­llón), se sitúa en un entorno que invi­ta a reco­rrer el pasa­do a tra­vés de sus calles. Este pue­blo medie­val, con­si­de­ra­do uno de los más sin­gu­la­res de la Comu­ni­tat Valen­cia­na, for­ma par­te esen­cial de la expe­rien­cia.

La pro­pues­ta com­bi­na turis­mo rural y cul­tu­ral. Des­de el alo­ja­mien­to, es posi­ble aden­trar­se en el cas­co anti­guo, visi­tar el Museo de Arte Con­tem­po­rá­neo o reco­rrer la cal­za­da roma­na que atra­vie­sa la loca­li­dad. A ello se suman dis­tin­tas excur­sio­nes que per­mi­ten des­cu­brir el pai­sa­je natu­ral que rodea el encla­ve.

En este tipo de esca­pa­das, la dis­tan­cia deja de ser un fac­tor cla­ve: bas­ta con cam­biar de esce­na­rio para rom­per con la ruti­na. Opcio­nes cer­ca­nas que demues­tran que no hace fal­ta espe­rar a unas lar­gas vaca­cio­nes para des­co­nec­tar, solo ele­gir des­tino y pre­pa­rar la male­ta.

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