Desde las primeras tiras cómicas en prensa y revistas infantiles, siempre me he sentido atraída por las viñetas, por eso puedo decir abiertamente que me gustan los cómics y las novelas gráficas.
Por: Soledad P. Cocheteux
Siendo sincera no he tenido nunca demasiado clara la distinción, y creo que hay una mezcla de conceptos según a quien leas y preguntes, por eso puedo afirmar, con rotundidad, que me gustan las historias narradas en viñetas.
De la novela me gusta construir los paisajes, los sabores y las caras, por eso muchas veces me decepcionan las adaptaciones a la gran pantalla de algunos de esos libros que me han llenado por dentro, y de la viñeta me gusta, especialmente, cuando la historia y el dibujo cuadran, me acompañan y se complementan, de modo que todo lo que visualmente me muestra la página, redondea el texto hasta construir una historia completa.
Hoy traigo tres propuestas que comparten una misma premisa, nos llevan al pasado para relatarnos historias de familia, de pertenencia, de nuestro lugar en el mundo y en la historia y de historias cotidianas. Son, además, autoconclusivas, un primer paso para adentrarse en el mundo de la viñeta sabiendo que vas a enamorarte de él, pero sin comprometerte a largo plazo, claro que de las sagas, las series y las grapas podremos hablar en otro momento.
La fábrica de papel es el debut de Marta Kayser pero es mucho más que eso, es una búsqueda íntima y personal sobre la memoria de su familia y volcada en un álbum precioso en el que se ha cuidado hasta el más mínimo detalle.
Los colores, el gramaje del papel, las imágenes, la textura de la portada, todo acompaña sensorialmente una historia autobiográfica de búsqueda y respuestas que completa la historia familiar de Marta, llenando de historia aquellos espacios para los que no sabía que tenía preguntas. Tras la muerte de su padre y en medio de una crisis existencial y laboral, Marta encuentra una fotografía de su bisabuelo del que apenas sabe nada y ese será el hilo del que tirar para hacer un viaje emocional y físico que la llevará desde los años 30 hasta nuestros días buscando su lugar en el mundo.
Un ensayo visual minucioso sobre la familia, las raíces, el duelo, la pertenencia y el futuro.
Multipremiado y con un amplio currículum como historietista y dibujante a la espalda, Luz nos trae su obra más reciente que, no sólo ha sido ya reconocida por crítica, público y premios, sino que es considerada su mejor obra hasta la fecha.
Con un hilo narrativo único, la obra comienza cuando el pintor Otto Mueller empieza su lienzo Dos mujeres desnudas, y como si de un niño que abre los ojos por primera vez se tratase, será desde el punto de vista del cuadro que veremos desfilar los siguientes 100 años de historia hasta nuestros días.
Desde su posición privilegiada en el estudio del artista primero y pasando por salones privados, exposiciones y viajando por el mundo, nos relata el ascenso del nazismo en Europa, los años de Hitler en el poder, el antisemitismo, el expolio a las familias judías y su supervivencia durante la guerra, los conflictos y hasta nuestros días.
Una visión muda y observante del ascenso de los totalitarismos y de toda la variedad de sentimientos humanos, con el cuadro como testigo del amor, del odio, del paso del tiempo y de la permanencia del arte.
Sin duda una obra maestra sobre una obra maestra y su huella en la historia.
Por último, os traigo una historia que me robó el corazón la primera vez que la leí y que he comprado para regalar varias veces desde entonces. Uno de esos libros que se quedan dentro y que vi, de refilón, la semana pasada en la feria del libro, lo que significa que ha logrado una nueva reedición. Aprovecho para, desde aquí, agradecerle al librero que me la recomendó, este pequeño regalo en forma de viñetas.
Ana y Zeno llevan toda la vida esquivándose, como sólo se esquivan los amores platónicos, y amándose como sólo se aman los amores platónicos. La historia comienza por el final, que es de nuevo el principio, cuando ya no tienen más excusas para no lograr encontrarse, o para seguir distanciados. Y es que Carta blanca es una oda al amor, platónico, esquivo, distante y dulce y no hay una sola palabra o trazo que sobre a esta maravilla narrativa de Jordi Lafebre.
Recuerdo su lectura con hambre voraz de saber más, con pena porque se me estaba acabando, con los ojos de una niña maravillada por su color y su dulzura, y en palabras de su editorial es “un relato dulce e irresistible sobre un par de corazones vibrando al unísono a través del espacio y el tiempo narrado con la audacia de todo un maestro” y yo, aun queriendo, no lo habría podido escribir mejor.
Tres historias en viñetas con hilos narrativos peculiares, con su propio sabor y olor, con sus trazos únicos y sus dibujos distintivos, tres obras en las que el guión y el texto van de la mano porque salieron de las mismas manos y que se harán un hueco en vuestros corazones.
Larga vida al cómic.
La fábrica de papel — Marta Kayser
Lumen
272 páginas
Precio 23.65€ | eBook diseño fijo 10.44€
Dos mujeres desnudas — Luz
Reservoir Books
192 páginas
Precio 23.65€ | eBook diseño fijo 12.64€
Carta Blanca — Jordi Lafebre
Norma Editorial
152 páginas
Precio 26.60€
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