Desde el sillón de mi casa… en Mislata

por Rafa Marí

22 de mayo de 2022.

Una fecha curiosa, 22 de mayo de 2022, con cinco doses. Dentro de doscientos años, a las diez de la noche y veintidós minutos del mes de febrero, alguien escribirá en su diario la siguiente nota: «Son ahora las 22:22 horas del 22 del 2 de 2222». Once magníficos y exclusivos doses. Designios del azar. Hoy domingo he vivido un pequeño episodio presidido por un azar no tan rotundo y deslumbrante como el de los imaginarios once doses del futuro febrero del siglo XXIII, pero sí con una coincidencia temática un tanto intrigante. Lo cuento ahora en mi Diario de un cinéfilo.

Días atrás rebusqué en un cajón donde guardo varios DVD’s. Elegí, de entre las dos decenas de películas allí olvidadas durante años, tres de ellas que quise volver a ver: Calle Mayor (Juan Antonio Bardem, 1956), Chicago, años 30 (Nicholas Ray, 1958) y Espartaco (Stanley Kubrick, 1960). Entre el jueves 19, el viernes 20 y el sábado 21 vi de nuevo las tres. Las disfruté. Calle Mayor es la obra maestra de Bardem; tengo a Espartaco, junto con Lolita (1962), 2001, una odisea del espacio (1968) y El resplandor (1980), como una de las mejores películas del perfeccionista Kubrick; en cuanto a Chicago años 30 es un film tan irregular como fascinante (¡Cyd Charisse!).

Cuando finalicé de ver el improvisado miniciclo, caí en la cuenta de algo que une a estas tres películas tan distintas. Las tres tienen una relación con la Caza de brujas impulsada en los años 40-50 del siglo pasado por el siniestro político estadounidense Joseph McCarthy (1908-1957). Para las siguientes anotaciones me baso en la información que nos proporciona Javier Coma (Barcelona, 1939-2017) en su libro Diccionario de La caza de brujas. Las listas negras en Hollywood (Inédita Editores, 2005), con prólogo de Román Gubern.

Empiezo con Calle Mayor. Su principal protagonista es Betsy Blair (Nueva Jersey, 1923-Londres, 2009), nominada al Oscar en 1955 por su interpretación en Marty (Delbert Mann). «Actriz muy significada en el sector izquierdista de Hollywood, a la que el partido comunista no quiso admitir para que no comprometiese al marido, Gene Kelly. Betsy Blair entró en la lista negra desde los primeros años cincuenta».

Betsy Blair en una imagen de Calle Mayor.

El «malo» de Chicago, años 30, es Lee J. Cobb (Nueva York, 1911-Woodland Hills, Los Ángeles 1976). Acusado por la ultraderecha USA de ser comunista. Al principio, Cobb no quiso colaborar con los inquisidores, negándose a dar nombres de izquierdistas. Pero sin trabajo y acuciado por sus problemas económicos «intentó rehabilitarse por medio del FBI y finalmente compareció por propia iniciativa el 2 de junio de 1953 (…) y denunció a una veintena de posibles comunistas», aunque afirmó que él «nunca se había incorporado al partido. Poco después de su declaración, sufrió un ataque cardiaco».

Lee J. Cobb, Cyd Charisse, John Ireland y Robert Taylor en Party Girl, llamada en España Chicago, años 30.

El guionista de la excepcional Espartaco fue Dalton Trumbo (Colorado, 1905-Los Ángeles 1976), que había pertenecido al partido comunista desde 1943 hasta 1948. Se negó a dar nombres a políticos ultraderechistas, «y a causa de su testimonio hostil al Comité sobre Actividades Antiamericanas fue condenado a un año de prisión (…) Tras recobrar la libertad se exilió en México a partir de noviembre de 1951 y regresó a Los Ángeles a principios de 1954». Durante años, Trumbo tuvo que firmar sus guiones oculto tras el nombre de otras firmas, con seudónimos «o simplemente no acreditado».

Dalton Trumbo escribiendo en la bañera de su casa.

Una sociedad abierta y liberal no debería actuar nunca con criterios represivos similares a los de países totalitarios. Pero a veces ocurre esa odiosa tentación. El resultado es lamentable y desmoralizador en todos los casos. Expreso un temor en la intimidad de mi diario: si se agudizase la creciente polarización política en Europa, es posible que en el viejo continente acabemos sufriendo una nueva «caza de brujas». Con unos u otros ropajes y con unas u otras paranoias ideológicas.


DESDE EL SILLÓN DE MI CASA… EN MISLATA

«Que la vida iba en serio / uno lo empieza a comprender más tarde”
Jaime Gil de Biedma

DESDE EL SILLÓN DE MI CASA… EN MISLATA (antes llamada DIARIO DE UN CINÉFILO), es una sección dedicada al mundo de las Series de TV, a todos sus aspectos cinéfilos pero también a sus derivaciones sociológicas y relativas a la vida cotidiana de las personas. La construcción de roles, las relaciones familiares, la actualidad, la comedia y el drama, la épica histórica, dragones y mazmorras… Todo cabe en el mundo de las series, y cualquier perspectiva del mundo puede ser vista desde la óptica de un cinéfilo, de un seriófilo inteligente y perspicaz. La sección está personalizada en Rafa Marí, uno de los últimos grandes cinéfilos españoles. La periodicidad es aleatoria, y la longitud de cada entrada, también. Puede ser tanto muy corta: un aforismo, como un extenso miniensayo, o entrevista, o diálogo interior.

Pese a ser un periodista tardío, Rafa Marí (Valencia, 1945) ha tenido tiempo para trabajar en muchos medios de comunicación: Cartelera Turia, Cal Dir, Valencia Semanal, cartelera Qué y Donde, Noticias al día, Papers de la Conselleria de Cultura, Levante-EMV, El Hype… Siempre en las páginas de cultura. En 1984 fichó por Las Provincias, diario donde actualmente es columnista y crítico de arte.

Valencia City

El pulso de la ciudad

No Comments Yet

Leave a Reply

Your email address will not be published.