El IVAM revisa el legado de Julio González y muestra su lucha por ser artista

«Ser artista. Julio González», comisariada por el arquitecto e historiador Juan José Lahuerta, se inaugura este viernes y permanecerá abierta hasta octubre de 2023

«Cabeza de Monserrat gritando», de Julio González. (Fotos: Serra).

Dos años de trabajo, justo el tiempo que lleva Nuria Enguita al mando del IVAM, ha necesitado Juan José Lahuerta para revisar el extenso legado de Julio González. Era una de las prioridades de la directora, investigar la obra del escultor, cuya adquisición y donación en 1985 fue el punto de arranque del centro de arte valenciano. «La colección más completa del escultor en un museo», resalta Lahuerta, director de la Cátedra Gaudí y curador de una muestra que reúne más de 250 obras, algunas inéditas, que ha presentado este miércoles junto a Enguita.

Vista general de la exposición. Al fondo, «Mujer ante el espejo».

Lahuerta, comisario de exposiciones como Dalí. Arquitectura, Arte Moderno y revistas españolas; Margaret Michaelis. Fotografía, vanguardia y política en la Barcelona de la República; Universo Gaudí, o Salvador Dalí, Federico García Lorca y la Residencia de Estudiantes, ha sido asesor del Reina Sofía y curator del Museo Picasso de Barcelona. Es autor de diversos libros sobre Gaudí y Le Corbusier, entre otros.

«El público va a comprender con esta exposición la relación del artista con su obra, que hasta la fecha se había contado por las vanguardias de la época de forma errónea», ha destacado Lahuerta. La muestra propone conocer a González sin orden cronológico, con una visión continua de su trabajo a través de los temas que reflejan toda su obra en diferentes etapas. Partiendo del academicismo hasta el abstracto.

«Es una exposición sin prejuicios», explica el historiador, «que exhibe los clásicos temas de González, el desnudo femenino, el beso y la maternidad, desarrollados en todos sus aspectos, cuya culminación es la escultura Monserrat del Pabellón de la República de España en 1937».

«Cabeza ante el espejo».

Julio González provenía de una familia de artesanos que regentaba una metalistería en la Barcelona modernista. Conocía las técnicas del trabajo del metal. Pero quería ser pintor. Él y su hermano venden la empresa familiar y se va a París, donde será testigo de la época de las vanguardias artísticas del siglo XX. «De ahí el título de la exposición. Sus comienzos y su gran obra inacabable. Su lucha entre el academicismo y la modernidad. «Es interesante ver su producción de dibujos. Ver como la pieza Mujer ante el espejo se va convirtiendo de una figura académica a un esqueleto de hierro», comenta Lahuerta.

González es un caso de estudio de la influencia del pasado sobre el presente. La lucha de un artista tradicional hasta la rebelión contra esa situación. «Una lucha que al final le devuelve al hierro y al soplete, su material principal, venciendo la tiranía del pasado», señala Lahuerta.

Ser Artista. Julio González muestra las contradicciones del artista, sus encrucijadas. Su relación con Picasso. Se expone el retrato que le hizo el pintor, y el artículo que escribió González sobre el malagueño. Muestran a un artista coleccionista de postales que enviaba a su familia y a amigos. «Mandaba a su hermano Joan postales de obras de arte de los museos de París y le comentaba aspectos curiosos que son determinantes para conocer su pensamiento», indica el comisario de la exposición.

«El artista no tiene que ceder en nada», opinaba González. Sin embargo, el escultor trabajó siempre piezas comerciales de orfebrería, que se exponen en la muestra. «Era su modus vivendi. Son de una calidad extraordinaria y en algunos casos eran los ensayos para sus grandes obras», comenta Lahuerta.

La directora del IVAM, Nuria Enguita, y el comisario de la exposición, Juan José Lahuerta (Foto: Miguel Lorenzo).
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