“Summer in Mara”, el último gran éxito del estudio de videojuegos valenciano Chibig y de Lanzadera

“Cuida de tu propia isla y explora el océano en Summer in Mara, una aventura en la que deberás gestionar tus recursos. Descubre la historia de Koa en un juego en el que cultivarás el campo, crearás objetos y explorarás el mundo que te rodea en un archipiélago tropical, mientras disfrutas de unos gráficos que desbordan color y de una historia cautivadora”. Así describe Nintendo el nuevo videojuego del estudio valenciano Chibig. Una empresa joven, fundada en 2015, pero con una trayectoria muy prometedora y que trabaja bajo el paraguas de Lanzadera, La incubadora y aceleradora de startups que forma parte, junto con EDEM Escuela de Empresarios y la sociedad de inversión Angels, del polo de emprendimiento Marina de Empresas, impulsado por Juan Roig.

El trailer de Summer in Mara cuenta con más de 600.000 visitas en Youtube.

Para conocer la historia de este estudio y de sus videojuegos hablamos con su fundador, Abraham Cózar. Él nos cuenta que empezó en esta andadura en solitario, en una habitación de su casa y lanzando varios videojuegos para dispositivos móviles. “Mi estrategia inicial fue crear seis pequeños videojuegos en seis meses y con el sexto acerté”. Y tanto que lo hizo, se trataba de Deiland, un videojuego inspirado en el mítico cuento de El Principito y que en pocas semanas superó el millón de descargas y ya ha pasado de los 3 millones. En ese mismo año 2016 lanzó otro juego para dispositivos móviles, relacionado con el mundo Deiland que se llamaba Ankora. Y en 2018, ya con el apoyo de Lanzadera, consiguió que Deiland pasara a ser un videjuego para Play Station 4 y PC.

El primer éxito de Chibig fue Deiland, un videojuego basado en el mundo de El Principito.

“Mi idea era mantener un estilo y un universo similar. En Ankora la temática y algunos personajes eran los mismos. Tuve unos resultados similares en cuanto a descargas y eso reforzó mi idea de que trabajar un mismo universo tenía sentido. Es un estilo muy personal que hemos seguido desarrollando y que nos identifica”.

“En Lanzadera hay un ecosistema del videojuego y nos ayudamos mucho unos a otros”.

Fue entonces, tras lanzar Ankora, cuando conoció la primera convocatoria de Play Station Talent a través de Lanzadera. Una iniciativa en laque la videoconsola de Sony buscaba talentos jóvenes para ayudarles a desarrollar su primer videojuego. “Aquí tuvo mucha importancia el apoyo de Lanzadera. Sobre todo, nos acompañaron en la parte de formación empresarial, que era la que más nos hacía falta, pues yo soy ingeniero y tengo un perfil más técnico”, comenta Abraham Cózar.

El joven equipo del estudio de videojuegos valenciano Chibig.

Otra ventaja fundamental de formar parte de Lanzadera y de Marina de Empresas es el ambiente de trabajo y las sinergias que allí fluyen de forma natural y progresiva. “Actualmente, es uno de los lugares de la Comunidad Valenciana con más estudios de videojuegos juntos. Es una especie de ecosistema del videojuego que resulta muy enriquecedor. Nos ayudamos unos a otros y hay un gran ambiente de compañerismo, de ver lo que hace el resto, de generar comentarios y de crecer juntos”, destaca.

“Dos días después del confinamiento ya estábamos organizados desde casa”.

La pandemia del Covid-19 y el largo confinamiento afectó, cómo no, al sector de los videojuegos y a estudios como Chibig, pero, como pasó en otros sectores, tuvo aspectos negativos y otros positivos.

Abraham Cózar, el fundador del estudio Chibig, durante la presentación de Deiland.

Respecto a los primeros, Abraham Cózar, destaca el hecho de que los plazos de revisión y testeo de videjuegos de compañías como Nintendo o PlayStation se retrasaron, con lo que también lo hicieron lanzamientos como el de Summer in Mara, que estaba previsto para marzo y al final se estrenó en junio.

Respecto a lo positivo, Cózar relata que el viernes, día 13 de marzo, retiraron los ordenadores de su lugar habitual en Lanzadera y se trasladaron cada uno a su casa. De este modo, el lunes ya estaban teletrabajando, como tantas otras personas. La producción, por tanto, no se paralizó, y tampoco lo hicieron las ventas o descargas, sino, más bien, todo lo contrario.

La joven Koa es la protagonista principal del videojuego Summer in Mara, de Chibig.

Los videojuegos, un sector en auge desde el confinamiento

En este sentido, él confiesa que la previsión inicial con Summer in Mara era conseguir 50.000 ventas en un año “pero, prácticamente, las alcanzamos en un mes. Es decir, en un mes logramos los objetivos de todo un año”. Una previsión que va acorde también con otros juegos que se han lanzado desde el inicio de la pandemia: “Lo atribuimos, en gran parte, a que otros sectores del ocio o la cultura como el cine se han paralizado. Además, la gente ha estado más tiempo en casa, lo que se traduce en más tiempo para poder jugar a videojuegos, más aún si pueden ser familiares o aptos para todos los públicos como el nuestro. Por otra parte, es algo que se puede comprar o descargar online y se puede disfrutar de ellos durante más tiempo que una película, por ejemplo”.

«La previsión inicial con Summer in Mara era conseguir 50.000 ventas en un año “pero, prácticamente, las alcanzamos en un mes. Es decir, en un mes logramos los objetivos de todo un año».

Otro aspecto positivo para Summer in Mara es que “nos vino bien que el estreno estuviera más cerca del verano porque la temática del juego va mucho con la playa, con navegar en barca, con conocer otros lugares y personas, puedes comer helados, cultivar el huerto…”, indica.

Los diálogos son una parte fundamental del videojuego Summer in mara.

“Summer in Mara”; un juego muy narrativo y para un público amplio

Sobre su última creación Abraham Cózar, explica que, en línea de sus trabajos anteriores, va destinado a un público muy amplio, preferentemente a los jóvenes, pero también a personas más mayores. “Cuenta las aventuras de Koa, una niña de 11 años que vive en su isla tropical. Ella, tal y como le explica su abuela, debe cuidar de su isla, trabajar los campos, tener animales, construir pequeñas estructuras, pero también cuenta con una barca en la que navega a otras islas y conoce personajes que le cuentan de sus vidas o le piden determinadas cosas”.

Él destaca que “es un juego muy narrativo, cuenta con cerca de 30.000 palabras. Primero se centra en tres lecciones de vida que da la abuela a su nieta, como son cuidar de los demás, trabajar la empatía, cuidar de tu hogar, de tu espacio y hacerte responsable de lo que tienes”. Luego, añade, “lo reforzamos con personajes que tienen problemas relacionados con esos conceptos y vamos profundizando en cuestiones como el respeto al medio ambiente, el cuidado de los animales…” Y pone un ejemplo, en ocasiones tienes opción de recoger basura, no genera un premio o recompensa, sino que el jugador lo hace porque siente que es lo correcto, lo que hay que hacer”.

En Summer in mara se conocen diferentes islas y personajes en una experiencia de juego relajada.

Una experiencia de juego positiva, tranquila y relajada

Cózar argumenta que en sus videjuegos siempre buscan “una visión positiva”. “Tratamos de darle al jugador una experiencia agradable, tranquila y relajada, como vía de escape y momento tranquilo en su día a día. Este es el sello que buscamos, ya hay muchos juegos competitivos, de acción, pero nosotros, como sello personal, buscamos adentrarnos en el lado opuesto, en generar experiencias más relajadas”.

Por otra parte, resalta la relación que se establece en Summer in Mara entre la abuela y la niña: “Elegimos ese enfoque porque pensamos que para el jugador es muy fácil empatizar. Todos hemos sido niños o niñas y hemos tenido abuelos y abuelas que nos han dado todo tipo de consejos de vida”.

Koa visita diversas ciudades en las que se va encontrando con personajes de todo tipo.

Lograron 230.000 euros tras un crowdfunding de gran éxito

Otra de las claves del éxito y la repercusión que está logrando el videojuego Summer in Mara tiene mucho que ver con la formidable respuesta de los usuarios y potenciales jugadores ya desde las primeras fases de su desarrollo. De este modo, para financiarlo Chibig lanzó una campaña de crowdfunding con Kickstarter en la que se planteaban lograr 20.000 euros pero llegaron a superar los 230.000 en solo un mes. “Esto multiplicó mucho nuestras posibilidades, ese año aumentamos el equipo, llegamos a ser nueve en los momentos más álgidos de producción y dotamos al videojuego de más contenido, personajes, lugares que visitar… teníamos que compensarlo con un producto mucho mejor”.

«Logramos más de 9.000 donaciones con una media de unos 25 dólares…conseguimos aumentar mucho nuestra comunidad y nos refuerza la idea de que generar juegos en un mismo universo funciona».

Por otra parte, este apoyo implica a los futuros jugadores desde el inicio: “Logramos más de 9.000 donaciones con una media de unos 25 dólares”. Además, se les iba informando de la evolución del juego, aportaban sus opiniones y aportaciones y “todo eso fue un proceso muy enriquecedor que en otras ocasiones no se genera. Es algo con lo que conseguimos aumentar mucho nuestra comunidad y nos refuerza la idea de que generar juegos en un mismo universo funciona”, reconoce Cózar.

Pescar, cultivar la tierra o construir edificaciones forman parte de las tareas de Koa en el videojuego.

Con cada donación, además, se conseguía el juego, como regalo, y también detalles exclusivos como postales o como el libro de arte de “Summer in Mara”, el cual ya ha visto también la luz bajo el nombre de The Art of Summer in Mara y editado por la editorial española GTM Ediciones.

Nuevos trabajos en el horizonte

Actualmente, desde Chibig trabajan en la promoción y actualizaciones de Summer in Mara y de otros videojuegos, así como en su lanzamiento en otras plataformas como Xbox.

Uno de sus proyectos más ilusionantes es el que están desarrollando en colaboración con Inverge Studios (también perteneciente a Lanzadera) y que publicará la internacional 11 Bit Studios. Un proyecto ambicioso al que aún le quedan varios años de desarrollo pero que, como destaca Cózar, “es también fruto de las sinergias que se generan en Lanzadera”.

¿Cómo participar en Lanzadera?

Desde su creación en 2013, Lanzadera ha prestado apoyo en torno a 400 startups, aportando 15M€ de financiación en préstamos de Lanzadera. Entre todas han conseguido generar más de 1.000 puestos de trabajo directos. Para formar parte del programa, los emprendedores pueden enviar su proyecto a www.lanzadera.es en cualquier momento del año.

Se trata de una iniciativa de Juan Roig situada en la Marina de València que tiene la misión de formar, asesorar y financiar a los emprendedores de hoy y del futuro y que constituye una apuesta por la creación de riqueza, el empleo y el fomento de la cultura del emprendimiento.

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