Xabier Eskurza. De una lesión prematura a gestionar el patrimonio de futbolistas y deportistas como Unai Emery

Xabier Eskurza formó parte de aquel Valencia CF que, entrenado por Luis Aragonés, fue subcampeón de Liga en 1996. Cuatro años después, una complicada lesión le obligó a retirarse con tan solo 30 años. Pero, lejos de venirse abajo, se centró en los estudios, sacó la carrera de Empresariales, entre otros títulos, y fundó Podium Trade, una consultoría integral para futbolistas que ayuda tanto a jóvenes como a veteranos a gestionar sus inversiones y su patrimonio, entre otros servicios. Uno de sus clientes con más trayectoria es, precisamente, el nuevo entrenador del Villarreal, Unai Emery, que regresa a una tierra en la que se siente como en casa y en la que, además de tener familia, también cuenta con negocios como el restaurante La Casita de Sabino.

El ex centrocampista de equipos como el Athletic de Bilbao, FC Barcelona, Valencia CF, Real Mallorca o Real Oviedo nos habla en esta entrevista de la importancia de diversificar el patrimonio, más aún para futbolistas que están lejos de los grandes sueldos de las estrellas y que, de hecho, son la mayor parte de este gremio. Él aconseja a los más jóvenes que no tengan prisa ni tampoco ansiedad por triunfar. Lo mismo que le recomienda a una afición del Valencia CF y también a la propia entidad, más aún en estos tiempos actuales tan convulsos e inciertos.

Para quien no se acuerde de Xabier Eskurza… cuéntenos, brevemente, su paso por el Valencia CF.

La defino como una etapa muy positiva, fuimos subcampeones en el primer año y en el segundo jugamos la Uefa, tal vez la salida fue un poco, digamos, dolorosa, pero somos profesionales y entendemos que esas cosas pasan en el fútbol. Hubo un cambio de proyecto y nos fuimos seis jugadores al Mallorca, que acababa de ascender (un Mallorca que acabó quinto en Liga y fue subcampeón de la Copa del Rey, con Héctor Cúper como entrenador). En ese verano salimos unos 12 o 13 jugadores del club. Habíamos sido subcampeones de Liga, yo me sentía bien allí, pero nunca me ha gustado hacerme fuerte en los contratos y tratar de quedarme donde no se me quisiera. Así que me tocó irme. Aún así, me identifico mucho con el club, formo parte todavía de la asociación de exjugadores, tengo una vivienda en la Eliana y relación profesional con varios negocios en Valencia, sigo bastante vinculado a la ciudad y al club.

«Me sentía bien en Valencia, pero nunca me ha gustado hacerme fuerte en los contratos y tratar de quedarme donde no se me quisiera. Así que me tocó irme.»

Iván Campo, Vicente Engonga, Xabier Eskurza, Gabriel Moya, Enrique Romero y Pepe Gálvez pasaron en el verano de 1997 del Valencia CF al Real Mallorca, el cual acababa de ascender a Primera. Foto: Laligaennúmeros.es

Un cambio de ciclo que ahora parece repetirse…

Sí, parece un poco lo mismo. Aunque ahora hay un propietario y eso cambio mucho. En aquella época lo que se buscaba era un poco el beneficio de todos, pero ahora la propiedad busca lo mejor para el club, seguramente, pero también para sus intereses. El fútbol ha cambiado mucho.

¿Cuál es su mejor recuerdo de esa época?

El primer año fue el mejor. Yo cuento una anécdota que trato que se entienda como de alguien que quiere aportar, no como una crítica en sí misma, y que resume un poco lo que le falta a un club como el Valencia. Yo hice la pretemporada en el Barça y firmé ya casi al final de la misma, porque Luis Aragonés me pidió que viniera. Fui a ver el Trofeo Naranja, junto a Patxi Ferreira, que también acababa de llegar, pero me llevé un impacto fuerte porque escuché muchas críticas al equipo, que si eran flojos, que si a ver si no bajábamos, ¡y no había empezado la Liga todavía! Me encontré con ese ambiente tan negativo, pero luego logramos ser subcampeones de Liga y no la ganamos por poco, el Atlético de Madrid al final iba hacia abajo y nosotros hacia arriba.

«Al llegar a Valencia me llevé un impacto fuerte porque escuché muchas críticas al equipo, que si eran flojos, que si a ver si no bajábamos, ¡y no había empezado la Liga todavía!»

Pero, la temporada siguiente, la exigencia ya era ganar la Liga, teníamos una buena base, nos faltaba Predrag (Mijatovic, que fichó por el Real Madrid), pero teníamos una buena base. Lo que no se acababa de entender eran esas prisas que había y que aún hay en el Valencia. La afición tal vez es demasiado optimista o pone esas metas demasiado elevadas y genera un problema donde no lo hay. Pero a nada que tengan más paciencia y que se crea más en los proyectos, le iría mucho mejor.

«Lo que no se acababa de entender eran esas prisas que había y que aún hay en el Valencia. La afición tal vez es demasiado optimista o pone esas metas demasiado elevadas y genera un problema donde no lo hay.»

Es una afición muy pasional también, siente mucho los colores, tal vez es un poco por eso. Pero yo venía del Athletic de Bilbao, donde se cree mucho en la cantera, donde hay más paciencia. Tal vez tratar de copiar ese formato le podría ir mejor, pues son uno de los mejores clubes de España y con un alto nivel en Europa. Este año se ha visto un poco todo eso, venían de ganar la Copa del Rey tras muchos años sin títulos y de entrar en la Champions, pero se cambió al entrenador y luego ha pasado todo lo que ha pasado.

Luis Aragonés entrenó a Eskurza en el Valencia CF durante dos temporadas.

Con solo 30 años sus piernas dijeron basta. Y vino la retirada. Cuando pasa algo así, un jugador ¿cómo se queda?

Fue bastante duro. Llevaba ya dos años en el Oviedo mal. Quizás no esperas que sea algo tan radical, me decían que aguantara, pero no podía ni andar. Sí que fue muy impactante retirarme, pero estaba tan mal que dejar el fútbol fue como quitarme una gran presión. Mi último año, que coincidí de nuevo con Luis Aragonés en el Oviedo, fue muy difícil, no podía entrenar, lo pasé muy mal.

«Me decían que aguantara, pero no podía ni andar. Sí que fue muy impactante retirarme, pero estaba tan mal que dejar el fútbol fue como quitarme una gran presión.»

No había otra decisión posible, era dejarlo sí o sí, no había solución. Para mi, por tanto, dejar el fútbol fue algo natural, porque no tenía otra salida posible, pero para muchos otros jugadores tomar la decisión sí puede ser un drama. Al final depende de cómo te lo tomes. Yo fui muy analítico, pues venía sufriendo mucho y necesitaba quitarme esa carga. Tenía 30 años y aún me quedaba contrato, pero ese hecho hizo que me diese cuenta de que tenía que hacer algo, a nivel profesional. El fútbol, en aquel entonces, vivía una fase de mucha presión y no me veía para continuar en ese ámbito deportivo como entrenador o algo así. Necesitaba cortar, tenía otras inquietudes y vi otras oportunidades.

¿Por qué decidió crear una empresa de gestión para futbolistas?

En el 2000 hablé con el que ahora es mi socio, que era mi amigo y es abogado. Le dije, yo veo esta opción, estoy estudiando Empresariales y me gusta el mundo de la empresa. Veo estas necesidades en el mundo del fútbol, no tanto de representación, o al menos no al inicio, pero sí de gestión patrimonial, asesoramiento fiscal, financiero, de gestión de imagen… Y tiramos para delante.

¿Cómo fueron los primeros pasos?

Me resultó relativamente fácil. Lo constituimos en 2002. Yo estudiaba Empresariales, y me enfoqué en el ramo del asesoramiento más jurídico, temas de incapacidades por lesión, como la mía. Empecé llevando a ex compañeros míos que rondaban los 30 años o algo más, pues en el fútbol acabas fastidiado, en general. Mientras tanto, me iba formando, saqué la carrera, luego un master de gestión patrimonial, el título de asesor financiero, de agente FIFA y luego el carnet de entrenador.

No perdió el tiempo…

Bueno (risas), estaba metido en esa dinámica de estudiar y hay que aprovecharlo. Ahora, por ejemplo, me pasa que sigo teniendo como déficit el inglés, trato de mejorarlo, pero me cuesta mucho porque ya no estoy en esa dinámica. Desde los 31 hasta los 38 o 39 traté de estudiar y sacarme todos los títulos que pude. Fue complicado, porque tenía que compaginarlo con la nueva empresa, con la familia… pero lo fui sacando.

Como decía, la experiencia de su lesión puede ayudar a muchos otros jugadores, sobre todo en un plano psicológico que en el momento de la retirada debe ser fundamental.

Por supuesto, no puedo ejercer como psicólogo, pero sí damos ese servicio de couching, sí que tenemos esa faceta, no tan profunda como a nivel de un psicólogo, pero sí trasladamos nuestra experiencia a los chavales y a los más mayores. El profesional ya tiene su carrera, pero con los más jóvenes tratas de ayudarles en eso, en que tengan visión, paciencia, tranquilidad y experiencia para que no vayan con prisas. El fútbol es muy complicado y las prisas lo hacen más difícil.

«A los más jóvenes tratas de ayudarles en que tengan visión, paciencia, tranquilidad y experiencia para que no vayan con prisas. El fútbol es muy complicado y las prisas lo hacen más difícil.»

Y para los mayores, ¿en qué se centra vuestra aportación?

El fútbol te absorbe mucho y más a los niveles más altos. Hay que transmitirles esa visión de que después de colgar las botas se te abre otro escenario. Aportarle ese lado optimista. Con 32 o 33 años, realmente tienes muchas opciones para reconvertirte e iniciar otro camino profesional, no necesariamente ligado al fútbol o al deporte. No hay que limitarse a eso, tienen tiempo por delante para formarse y buscar otros caminos.

«Con 32 o 33 años, realmente tienes muchas opciones para reconvertirte e iniciar otro camino profesional, no necesariamente ligado al fútbol o al deporte.»

Además, un futbolista, de cierto nivel, no tiene esa necesidad de tener ingresos a corto plazo, puede tomarse esos años para formarse y también para disfrutar de la vida de otra forma, que también es posible. Tener esa visión no es fácil: con 20 años parece que todo queda lejos, pero luego el tiempo pasa rápido y lo que vas haciendo luego suma. Además, ese lado del deporte de sacrificio, dedicación, de ser riguroso en los entrenamientos, de buscar objetivos, puede ayudar luego mucho en los estudios y en el mundo laboral o empresarial.

¿Cómo le marcó a usted la retirada?

Como decía, vino determinada por la lesión. Me casé, tuve familia y busqué alternativas. Puede sonar a cierta queja, pero fue a partir de 1997 o 1998 cuando entraron las televisiones de forma masiva y se empezó a ganar más dinero, pero yo me retiré en el 2000, no me dio demasiado tiempo como para generar un patrimonio y dedicarme a jugar al golf, por decir algo. Pero, como decía, esa ambición o exigencia del fútbol de querer ser titular, de hacerlo bien, de sacrificarse, me sirvió en muchos momentos de mi carrera y mis estudios. Tuve momentos, no lo voy a negar, de decir “tiro la toalla”, pero es entonces cuando has de reflexionar, tomártelo bien y decir sino lo saco en cuatro años lo saco en cinco o en seis, pero no lo dejo.

«Esa ambición o exigencia del fútbol de querer ser titular, de hacerlo bien, de sacrificarse, me sirvió en muchos momentos de mi carrera y mis estudios posteriores.»

¿Rompen casos como el suyo el mito de que el futbolista no estudia?

Va con la persona. Los futbolistas son personajes públicos que tendemos a idolatrar. Yo tengo mitos e ídolos de mi época que luego los conocías mejor y veías que no tenía nada que ver su imagen con lo que eran luego, y pensabas que si no tenía suerte o aprovechaba muy bien sus opciones lo iba a tener muy difícil después de retirarse. Luego había jugadores que eran al revés, a nivel deportivo igual no destacaba demasiado, no iba convocado o cosas así, pero luego eran personas con una cabeza muy bien amueblada, con grandes valores… que luego saben tirar hacia delante.

«El mito, por algo es mito. Hoy en día veo que sigue siendo complicado encontrar jugadores de alto nivel que estudien. Pero otro mito es lo que se gana en los más altos niveles, eso solo es la punta del iceberg.»

No obstante, el mito, por algo es mito. Hoy en día veo que sigue siendo complicado encontrar jugadores de alto nivel que estudien. Pero otro mito es lo que se gana en los más altos niveles, eso solo es la punta del iceberg. Luego hay una mayoría de jugadores que cobran sueldos muy similares a otras profesiones y su carrera acaba con 30 y pocos años. Ellos entrenan los mismos días, juegan casi los mismos partidos que la élite, pero ganan lo que ganan.

«Esos jugadores con sueldos más modestos son los que más tienen que ir preparándose, invirtiendo bien, diversificando su patrimonio para cuando llegue la retirada.»

Precisamente, esos jugadores con sueldos más modestos son los que más tienen que ir preparándose, invirtiendo bien, diversificando su patrimonio para cuando llegue la retirada. Y nosotros tratamos de ayudarles. Por ejemplo, hay jugadores de los años 60 y 70 que todavía tratan que se les reconozca en la Seguridad Social sus años como futbolista; son realidades que normalmente no se ven.

¿En qué prefieren invertir las personas relacionadas con el deporte?

Hay de todo. Nosotros tratamos de orientarles en que tengan un patrimonio equilibrado, diversificado. A veces parecemos un poco como Pepito Grillo, pues les decimos que los años pasan y llegará el momento de pensar en otras cosas, que deben prepararse para esa jubilación anticipada porque es el fútbol quien te acaba dejando. Y eso supone un salto terrible. Tanto para el que gana 2.000 euros como para el que logra mucho más, pasar de eso a cero es complicado. Pero si uno ha ido con cuidado, si ha sido inteligente, se ha ido protegiendo y generando un patrimonio equilibrado, va a poder tener más tranquilidad o menos prisas para empezar con otra profesión y a tener rendimientos.

«No hay una fórmula mágica. A nuestros clientes deportistas les controlamos a medida que van ingresando, para que diversifiquen, inviertan en diferentes productos, con distintos plazos, con liquidez.»

No hay una fórmula mágica. A nuestros clientes deportistas les controlamos a medida que van ingresando, para que diversifiquen, inviertan en diferentes productos, con distintos plazos, con liquidez. Antes todo era el ladrillo, te decían que los pisos eran un valor seguro, pero vino la crisis… En cualquier patrimonio, es importante diversificar. Hay quienes tienen grandes patrimonios, pero escasez de liquidez, tienen muchas obligaciones de pagos, pero pocos ingresos en efectivo y eso genera muchos problemas también.

Unai Emery junto a Fernando Roig durante su presentación como nuevo entrenador del Villarreal. Foto: Villarrealcf.es

Uno de los deportistas o entrenadores que lleva es Unai Emery. Ahora vuelve a la Comunitat Valenciana, ¿en qué ayudan a un perfil como el suyo?

Desde que era jugador empezamos ya a trabajar con Unai. Confía mucho en nosotros y tiene una relación muy especial con Josu, mi socio. Le ofrecemos un servicio muy profesional y de cercanía, de estar pendientes de él. Es un cliente muy importante para nosotros. Emery tiene una cartera muy diversificada.

«Desde que era jugador empezamos ya a trabajar con Unai. Confía mucho en nosotros y tiene una relación muy especial con Josu, mi socio. Es un cliente muy importante para nosotros.»

Una de sus inversiones es el restaurante La Casita de Sabino en Valencia. Es una propiedad que venía de un amigo nuestro y ahora funciona muy bien, se está posicionando como un restaurante de una gran calidad en producto como el pescado y la gente que ya lo conoce habla muy bien de él. Además, desde hace un año, aproximadamente, montamos otro en Madrid y también funciona muy bien. Y el original está en Bilbao.

Además, Emery sigue muy vinculado a Valencia, pues su hija vive aquí…

El proyecto del Villarreal le atrae mucho por el club en sí, por quién está detrás, pero también por lo cómodo y agradecido que es para él, que ha vivido en París y Londres, volver a estar como en casa. En Valencia se siente como en casa y además la española es una liga en la que ha triunfado, que conoce bien y que le motiva mucho.

Usted tiene tres hijos, ¿qué les aconseja cuando hablan de fútbol?

A ellos les gusta, disfrutan con el fútbol, pero no les meto presión, al igual que yo no me presioné nunca. Así lo viví y fui futbolista profesional. A mi me encantaba ir en bicicleta, mi padre era ciclista y no le gustaba el fútbol, por lo que siempre digo que me dediqué a eso porque con 10 años me cogió el Athletic de Bilbao, sino, seguramente hubiera sido ciclista y tan contento. Pero yo sí veo esa ansiedad en muchos padres y en los chavales de verse profesionales. Cada vez que estoy con un padre le digo que el sueño está ahí, pero tiene que ser eso, un sueño, una aspiración o meta, pero no una ansiedad u obligación.

Sus palabras me recuerdan a las del Mágico González, que siempre dijo que para él el fútbol no era una profesión en sí misma o una obligación…

Se vivía de otra manera. Tal vez por eso fue por lo que llegué a ser profesional. A mi alrededor había mejores jugadores, pero yo llegué porque me gustaba. Ese querer disfrutar estaba siempre ahí. Ahora, puedo hacer autocrítica y quizás me doy cuenta de que cambiando ciertas cosas podría haber llegado a ser mejor jugador. Pero yo era así, si había un entrenador con el que no disfrutaba, pues no disfrutaba y me venía abajo.

¿Entrenadores que incidían en la motivación y en la psicología, como Luis Aragonés, le ayudaron en ese aspecto?

Por supuesto. Él era, sobre todo, un hombre de fútbol. Sabía lo que quería de cada uno. Sabía exprimirte. Siempre cuento que cuando llegué al Valencia vine por Luis Aragonés, él me reclamó del FC Barcelona, donde también me sentía muy bien. Pero luego no me ponía. Le decía a Patxi Ferreira, “oye, este para qué me ha fichado, si yo en can Barça estaba bien, y ahora no me pone”. Y Ferreira me contestaba “eso es sinónimo de que te quiere y quiere que te esfuerces y sacar lo mejor de ti”.

Por último, ¿qué ha aprendido Xabier Eskurza de esta pandemia?

Lo rápido que nos puede cambiar la vida para mal o luego para bien en función de cómo lo enfoques. Es un gran drama para todos los que les ha afectado directamente, para los familiares que han fallecido y se los ha llevado por delante, sin entrar en temas de gestión o cómo estábamos preparados como sociedad, pero sí que nos lleva a replantearlo todo.

«Aunque tengamos que estar en casa metidos hay formas de mirar hacia delante y de ser positivo y no venirte abajo.»

En un plano individual, lo frágiles que somos, el cómo te puede cambiar la vida, pero también que aunque tengamos que estar en casa metidos hay formas de mirar hacia delante y de ser positivo y no venirte abajo. Yo llevo desde joven superando abismos y siempre he sido positivo y he ido avanzando, tal vez eso me está ayudando ahora también.

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