El profesor de Economía Amadeo Fuenmayor apuesta por aprovechar la crisis para consolidar un sistema fiscal más fuerte y justo

El director del departamento de Economía Aplicada de la Facultad de Economía, Amadeo Fuenmayor, explica cómo abordar las pautas fiscales para que estas no agraven la situación económica una vez finalice la crisis actual ocasionada por la pandemia mundial por el Covid-19.

En su estudio, el profesor de la Facultad de Economía y miembro del grupo de investigación Evaluación de Políticas Públicas  (EVALPUB) Amadeo Fuenmayor analiza dos ideas principales respecto a las medidas fiscales a tomar. La primera es que se debe evitar que los impuestos generen problemas adicionales a los que se derivan de la parada económica forzosa. La segunda idea es que la futura crisis debe encontrar un sistema fiscal más sólido y justo que nunca para poder combatir el elevado gasto que se va a producir en el corto plazo.

Respecto a la primera idea, el gobierno ya apuntó hace unos días que iba a arbitrar medidas para permitir que se aplace el pago de impuestos. Cabe, sin embargo, en opinión de Amadeo Fuenmayor, hacer un esfuerzo suplementario. Algunos impuestos se ajustarán automáticamente. Por ejemplo, el pago fraccionado de los empresarios y de los autónomos. Si el trimestre que viene el beneficio cae, también lo hará proporcionalmente el ingreso a realizar. No obstante, de aquí unos días habrá que ingresar el pago fraccionado correspondiente al primer trimestre, y con la incertidumbre actual sería aconsejable suspenderlo, remarca el director del departamento de Economía Aplicada. ‘Al fin y al cabo, el año que viene, cuando se realice la declaración de la renta, habrá tiempo para saldar cuentas’, afirma Fuenmayor.

Según se señala en el análisis, hay otros impuestos que no cambian con los ingresos o los beneficios. Por ejemplo, el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI). El ayuntamiento de Valencia recauda este impuesto entre marzo y mayo. Fuenmayor apunta que en este caso no sería un mal momento para aplazar su pago, a la espera de ver los resultados de la crisis que va a venir.

La segunda idea a la que apunta el análisis es respecto al sistema fiscal en su conjunto. A pesar de que transitoriamente hay que tratar de impedir que los impuestos introduzcan más dificultades, a largo plazo se va a necesitar un sistema fiscal más robusto que nunca. Se necesitarán ingresos que puedan compensar el elevado déficit público que con toda seguridad se producirá en 2020.

‘Para esto sirve el sector público, para amortiguar con políticas de gasto las crisis económicas. Pero esto no es gratis’, remarca Amadeo Fuenmayor. El déficit se transforma en deuda y ésta no puede crecer continuamente. Los gastos que se realicen este año deberán ser pagados en el futuro. Y para ello se necesitará recuperar la actividad y las rentas, y con ellas vendrá la recaudación.

El profesor de la Facultad de Economía asegura que ese momento se debe aprovechar para cerrar las brechas fiscales que han ido apareciendo en las últimas décadas, desangrando poco a poco la suficiencia impositiva: reducción en los tipos de gravamen, especialmente para las rentas más altas, el creciente protagonismo de la imposición indirecta, claramente regresiva; el debilitamiento de la tributación sobre la propiedad, fundamentalmente centrada en los más ricos; la aparición de vías de elusión fiscal más o menos legales a través de paraísos fiscales, dentro y fuera de la Unión Europea, etc.

Amadeo Fuenmayor concluye su estudio en que se debe aprovechar para restaurar la justicia en nuestro sistema fiscal.

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