Adolfo Plasencia, 23 de marzo de 2026
Imagen superior: Apuestas online en Polymarket sobre el cierre del Derecho de Ormuz en la guerra de Irán.
El alquimista Paracelso decía que no hay veneno, sino dosis. Y eso se podría aplicar hoy a las apuestas y los juegos de azar, como la lotería o las quinielas que promueve y tolera el Estado. Es decir, si se juega solo un poco, pero no demasiado, habrá un nivel de ludopatía social tolerado e incluso promovido por las autoridades. Por eso, por ejemplo, en España, la ONCE, las quinielas sobre resultados del fútbol o, sobre todo, la Administración de Lotería es una institución pública del Estado forma parte de las formas habituales de recaudar impuestos.
Así que el juego y las apuestas que promueven las citadas empresas o instituciones, implica de facto una asociación con el Estado. Ha sido tradicionalmente necesario, para operar un casino, un hipódromo, o un bingo, una licencia y se debe pagar al Estado una parte de los ingresos. Esto está socialmente aceptado y en ciertos casos, y momentos concretos, incluso forma parte de la tradición, como el sorteo y el Gordo de Navidad, por ejemplo. Esto significa que los ingresos por juegos de azar forman parte de los presupuestos estatales.
Pero el despliegue del mundo online y el funcionamiento de las plataformas que usan la estadística predictiva y el comercio global de datos, está ya cambiando eso y los cambios son de gran alcance, y no todos para bien. En mi artículo reciente sobre las industrias globales de la adicción digital hablaba de las turbias prácticas de los modelos de negocio de las plataformas que están totalmente orientados a convertir a cualquier usuario de una red social, –y también de una plataforma de juegos online–, en un adicto compulsivo, con lo que ya en este ámbito ya no se cumple el lema de las dosis de Paracelso, porque lo algorítmico online carece de límites de espacio o tiempo de uso.
El mundo de las apuestas en España está regulado y se asocia desde tiempo ha, sobre todo, al mundo del fútbol; quinielas, etc. Pero eso está cambiando vertiginosamente gracias al empuje de las Apps y el smartphone que, combinados, son una trampa cognitiva casi infalible, porque, como dije, permiten apostar de forma ubicua, –desde cualquier lugar y en cualquier momento–, es decir siete días a la semana y 24 hora al día, o sea, sin límite. Ya no es una dosis, sino un veneno para los más vulnerables y, además, muy difícil de regular para los territorios porque los tecno-actores que lo empujan están fuera de la jurisdicción en las que sí se regulan las apuestas de nuestro mundo local geográfico. Así que, aplicando las mismas técnicas de promover sutilmente la adicción que usan las plataformas dueñas de Tik Tok, You Tube, WhatsApp y otras redes sociales, se están generando y extendiendo nuevas ludopatías basadas en lo online.
Por ejemplo, así están surgiendo nuevos mercados globales de la predicción que, en realidad, son una nueva forma de extender a distancia la ludopatía por métodos digitales.
Estos mercados están siempre accesibles desde cualquier móvil conectado. Se combinan con el internet social, comparten el acceso y penetran en la intimidad de la vida cotidiana de, por ejemplo, cualquier adolescente chico o chica con conexión a internet, –que son los más vulnerables también en esto, igual que lo son en el uso de las redes sociales–. Cualquiera de ellos podrá hacer apuestas con transacciones económicas desde su propia habitación de casa, sin que sus padres o los adultos de su propia casa lo sepan. De hecho, en muchas familias, los adultos desconocen que tienen menores con adicción digital en su propia casa.
Ya se está legislando, y hay fuertes debates, desde que lo hizo la pionera Australia, el acceso a menores de 16, porque ya hay pruebas científicas que el uso de las redes sociales provoca daños en su salud mental, vida cotidiana, y también en los procesos educativos y de aprendizaje propios de la adolescencia. En ello, son más vulnerables que los adultos. Pero, en el caso de apostar, no lo son menos los adultos porque la práctica online es la misma y las apuestas vía digital empiezan a formar parte y combinarse con las otras adicciones digitales sin sustancia. Las estrategias de las empresas de plataformas de apuestas, para mantener a sus usuarios cautivos con los que dar continuidad a su negocio, también fomentan la adicción a sus productos. Una vía rápida para ello es colonizar primero la vida online de los millones de usuarios que ya están también cautivos y atrapados en redes sociales, a cuyo uso quieren sumar la adicción compulsiva de apostar, usando las mismas sofisticadas técnicas algorítmicas basadas en los datos de su conducta online que los usuarios entregan dócilmente. Convergen uso adictivo de redes sociales y estrategias que promueven el juego de apuestas depredador en múltiples ámbitos, como luego veremos.
Fomentar el deseo llegando directamente al cerebro
Los nuevos mecanismos digitales online para apostar, parten de los ya probados con las interfaces sociales algorítmicas de las Apps de redes sociales para el móvil, el scroll infinito, los likes, etc. y otras muchas sutiles herramientas de productividad que también incorporan. Los objetivos perseguidos son dos y muy sencillos: maximizar el número de conexiones con la plataforma por día o por hora, y también maximizar la duración de cada una de ellas, porque la materia prima de esa productividad buscada son el tiempo y la atención de los usuarios. Esas dos magnitudes son las que monetizan y convierten en cantidades obscenas de dinero, mediante la publicidad personalizada y otros sistemas. Los beneficios son tan grandes y su sofisticada efectividad es tan alta que las plataformas se han hecho adictas, a su vez, a estos beneficios.
Por eso las plataformas de juego online están colonizando las plataformas de redes sociales, usando en versión digital e Internet muchas peligrosas estrategias que ya han sido probadas antes, en sus establecimientos físicos como casinos y otros templos físicos del juego, que representan tan bien lugares como Las Vegas o Macao. Solo que aquí, lo reitero, en el modo online no tienen las limitaciones del juego de esos lugares del mundo físico que están muy regulados y exigen presencia física. Los métodos digitales para conseguir la adicción al juego del mundo online están libres de esas limitaciones físicas y se dan en un proceso que no descansa, listo para usar de modo ubicuo y disponible todo el tiempo. Eso multiplica su impacto y posibilidades de contagiar y combinar modos de uso compulsivo y adictivo.
Y ¿Cuáles son los mecanismos tecnológicos para conseguir manipular la mente y la voluntad de los potenciales usuarios y convertirlos en cautivos e incapaces de salir? Pues para los diversos tipos de apuestas online usan también, como las redes sociales los avances de la neurociencia, como ya dije en esta páginas, pero no para curar enfermedades como hacen los neurocientíficos, sino para provocar patologías adictivas, es decir, para fabricar a distancia enfermos de adicción mediante nuevas neuro-tecnologías.
El neurocientífico Mariano Sigman explicaba en el reciente Debate ¿vienen a ayudarnos o a dominarnos? con Álvaro Pascual-Leone en el Espacio Telefónica en Madrid, como ejemplo, el mecanismo que usan las plataformas de redes sociales (similar al de las Apps de las apuestas online). Dice Sigman: «Las (Apps) de las redes sociales generan un tipo de estímulo que está tremendamente afinado para activar un sistema de recompensa que tiene que ver con la corteza pre-frontal del cerebro, –en los adolescentes aún en desarrollo–, y también con otras estructuras cerebrales como el estriado y los ganglios de la base cerebral, que controlan genéricamente nuestra motivación, nuestra predisposición para ponernos en movimiento, para hacer algo. Eso funciona a través de una molécula muy conocida: la dopamina, que tiene una fama enorme, pero sobre la que hay un enorme desconocimiento. Se la conoce como la molécula del placer, pero tiene que ver justamente con aquello que nos pone en acción, que nos pone en movimiento…».
La historia es muy larga, pero resumiendo, –explica Sigman–, «un ejemplo muy claro es lo que encontró Wolfram Schultz, cuando estudió qué es lo que libera y produce dopamina en diferentes cantidades en el cerebro. Ahí encontró que si tú tienes un estímulo muy deseado; puede ser agua si tienes sed; puede ser un abrazo; un “me gusta”; sexo; puede ser subir una montaña cuando querías subirla; cada una de estas, cosas produce una cascada de dopamina que nos pone en movimiento hacia eso. Pero Schultz explica en el mismo artículo famoso en Science en el 97 que descubrió que hay algo particularmente fértil para que esta sustancia cerebral produzca dopamina. Y es la variabilidad, la incertidumbre. Es decir, un estímulo constante aburre muy rápidamente. Pero lo contrario es lo que en la jerga se llama recompensa intermitente y es el viejo secreto del éxito de lo que aquí se llaman máquinas tragaperras. Es decir, es la razón por la cual una persona se pasa horas moviendo una palanca en un juego en el cual no tiene ninguna injerencia y en el cual, además, pierde dinero y pierde su tiempo. Y si pasa el tiempo así es porque hay algo que de alguna manera secuestra o coopta un circuito idiosincrático del cerebro que hace que cuando algo se tiene una gran incertidumbre es muy difícil salir de ese proceso».
TikTok, –según Sigman–, «es una red social que aplica eso al máximo sin importar los efectos secundarios. Si piensas en cómo funcionaban las redes sociales, al principio, tú gestionabas el contenido. Es decir, entonces tú elegías a quién seguías, veías lo que esa gente publicaba, y además en tiempo real… Pero TikTok es la que ahora dice: a mí no me importa a quién tú quieras seguir. Yo te muestro lo que yo sé (de nuevo, gracias a tus datos etc.) que te va a enganchar. Y lo que te va a enganchar son cosas que te gustan un poco, pero mezcladas con cosas que no te gustan, en un orden muy preciso de forma continua e intermitente que hace que sea muy difícil salir de ese proceso. Por eso casi todo el mundo, niños, adultos y adolescentes pueden elegir entrar a TikTok y scrollear o no, pero una vez que entran es muy difícil que salgan de ahí a tiempo. Pierden el registro del tiempo, el control volitivo y la fuerza de voluntad para decidir hacer, lo que sin esa presión decidirían hacer. Es decir, ahí dentro nos encontramos en el habitáculo mental de una persona que ha perdido su libre albedrío».
Todos nosotros, –concluye Sigman–, «hemos experimentado eso momentáneamente en las redes sociales. Porque hay ciertos estímulos que son muy buenos en cooptar nuestra capacidad de decidir. Hay imágenes muy conocidas de los adictos al fentanilo gente que no se tienen en pie y son como zombies. Cuando estamos en las redes sociales somos como zombies por causa de un fentanilo digital. Las redes sociales parecen inocuas porque parece que uno las elige, elige entrar, pero hay un momento en ellas en que creo que es bastante evidente que uno pierde la libertad de elección».
En los juegos de apuestas, apostar desencadena el mismo mecanismo, pero enfocado al juego y su atractivo. Los psicólogos afirman que, en los jugadores, apostar desencadena la liberación de la citada dopamina en el cerebro, esa sustancia que genera una sensación de placer y anticipación. Estas sensaciones se intensifican mientras esperan el siguiente giro de la máquina tragamonedas o la siguiente jugada de fútbol. Los jugadores buscan esta sensación repetidamente, independientemente de si ganan o pierden. Algunos no pueden parar. Y las trampas cognitivas de las Apps (aplicaciones informáticas ‘ligeras’ para móviles que, además, son recolectoras de datos), están listas en el Smartphone para atraparnos y apostar, que se basan en los mecanismos citados que ya usan las redes sociales.
Ni los mayores expertos están a salvo
The Wall Street Journal publicó recientemente la historia de la psiquiatra Kavita Fischer que, a pesar de ser una experta en salud mental, sucumbió en un proceso de apuestas compulsivas desde su casa de Pensilvania, y experimentó como su vida empeoró drásticamente. Hubo momentos en el proceso, en que intentó dejar de apostar online. Pero las Apps de apuestas y los sucios trucos de las plataformas la mantuvieron enganchada… Esta psiquiatra empezó en el verano de 2023 con 750 dólares en un inicio en el que tuvo una racha de suerte que duró seis días. Jugó ronda tras ronda en casinos online hasta que sus ganancias alcanzaron los 500.000 dólares. Pensó que con esta fortuna podría compensar sus malas apuestas y saldaría todas sus deudas… Pero no fue así. Al contrario.
Kavita Fischer, profesional de la salud mental de 41 años, propietaria de una casa en las afueras y madre de dos hijos, acabó teniendo una deuda de seis cifras por pérdidas en apuestas online. Durante casi un año, en 2024, perdió una y otra vez, pero no podía parar. Como psiquiatra familiarizada con los impulsos humanos y la adicción, Fischer se supone que sabía mejor que nadie lo que tenía que hacer. Pero no era capaz.
La periodista del WSJ Katherine Sayre entra al detalle y describe así cómo empezó todo con Internet de una forma que, al principio, parecía trivial: «En noviembre de 2022, Fischer descargó y se instaló en su móvil la App de DraftKings, una de las principales empresas de apuestas online de EE.UU., junto con FanDuel. Buscaba aliviar el estrés de un divorcio reciente y su aislamiento del teletrabajo durante la pandemia. También encontró Slingo, juego de emparejar similar al bingo, tan sencillo de jugar como en una máquina tragaperras».
El ciclo es clásico en la adicción online. Tras seis días de racha ganadora, Fischer solicitó en varias ocasiones retirar su medio millón de dólares de la App de apuestas PointsBet. Sin embargo, seguía cambiando de opinión y apostando el dinero de nuevo. Finalmente, en un solo día, lo perdió casi todo.
Con lo que no contaba, e ignoraba, es con lo que había detrás de la App con la que estaba jugando. Sin que ella se diera cuenta, se enfrentaba a una industria ahora experta en el arte de aprovechar el análisis de datos y metadatos con que rastrean el comportamiento humano de los usuarios de sus Apps que siempre la acompañaban en su móvil. Es la trampa actual más eficaz para para mantener adictos y cautivos a sus usuarios y para que sigan apostando una y otra vez, incansablemente. Las empresas de apuestas rastreaban mediante las cookies de sus Apps las fluctuaciones en el comportamiento de apuestas de la psiquiatra Fischer. Los representantes de atención al cliente VIP le ofrecieron ánimos, regalos y le otorgaban intermitentemente bonus para que siguiera jugando… Fischer se empezó a dar cuenta de que no conseguía dejarlo.
Las cifras económicas muestran la debacle. Para financiar su afición al juego, Fischer gastó sus ahorros y fondos de jubilación, y solicitó préstamos personales. Usó tarjetas de crédito que tratan las transacciones de juego como adelantos de efectivo, con tasas de interés de hasta el 33%. A medida que sus deudas aumentaban, en enero siguiente, Fischer intentó inscribirse en un programa estatal de EE.UU. que permite a los apostadores autoexcluirse de todas las aplicaciones de apuestas legales en Pensilvania, durante un año, cinco años, o de por vida. Fischer cuenta que lo intentó, pero recibió un mensaje de error y desistió.
Según relató a la periodista del WSJ, acabó pidiendo un préstamo con garantía hipotecaria de 243.000 dólares para pagar sus tarjetas de crédito y préstamos personales a una tasa de interés más baja. Le costará 2.400 dólares al mes durante 15 años. Esto se suma a su pago mensual de hipoteca de 3.600$. Para saldar otros 120.000$ de deuda en tarjetas de crédito, Fischer tiene planes de pago que cuestan 2.500$ al mes. Ha empezado a trabajar por turnos en un centro de salud local para obtener ingresos extra.
Finalmente, en agosto siguiente, Fischer asistió a su primera reunión de Doce Pasos para ludópatas en una iglesia local. Se sintió asustada y sola, pensando que quizá sólo habría unas pocas personas. En cambio, había un grupo de 25. Un miembro del grupo le dijo que no se sintiera sola. Ella lloró. Y pensó: «No puedo creer que haya tanta gente aquí». Finalmente, la psiquiatra Fischer tomó la decisión dar una presentación en marzo a psiquiatras de todo Pensilvania sobre la detección de problemas con el juego. Dijo que quería contar su historia, a pesar del riesgo profesional y personal, para con ello ayudar a eliminar el estigma de la ludopatía. Según ella: «Le puede pasar a cualquiera».
El caso es que, hoy, esta última frase, puede leerse en dos sentidos. Uno, en el de que, cualquier humano, en algunos casos puntuales, como el de esta experta psiquiatra, también puede caer en la adicción –aunque hay quienes tienen mayor o menor predisposición por su psicología–. Pero, en segundo lugar, también se puede leer en el sentido perverso de que, con las nuevas neuro-tecnologías aplicadas online a través del teléfono móvil conectado, las plataformas pueden convertir en adicto casi a cualquiera, y esto a escala social, como ha pasado con adicción de adolescentes a las redes sociales, a las que el Ayuntamiento de Nueva York definió como una infame toxina mediomabiental. Pero esto no ha quedado aquí. Los nuevos modelos de negocio del juego online, son tremendamente eficaces y enormemente rentables, y funcionan ya integrados en las mismas redes sociales, sumando todo lo anterior. Ello está dando lugar a otra nueva plaga adictiva social que se suma a las nuevas industrias globales de la adicción en las que está surgiendo ahora mismo el nuevo sector emergente de las plataformas digitales de apuestas. Se llaman las empresas de los mercados de predicción.
Los mercados globales de predicción. Cómo funcionan
Con las mismas algorítmicas que persiguen hacer adictos, está emergiendo en este momento en la economía global una nueva rama de las industrias de la adicción digital. La clave es unir la algorítmica de la estadística predictiva de las plataformas y el rastreo del usuario y su re-alimentación mediante los propios datos y metadatos de los usuarios, algo típico de las redes sociales y trasladarlo, integrado en ellas, al mundo global de las apuestas (hasta hace poco casi centradas en apuestas deportivas). Eso lleva a esta nueva industria a concebir a cada ciudadano, no importa su edad, como un apostador adicto en potencia. Es el objetivo central de los nuevos mercados (adictivos) de predicciones. Y, ¿apostar sobre qué? Pues sobre casi todo, o sobre cualquier evento noticioso que pueda popularizarse o ser viral en internet y que, esas empresas, –cuyo modelo de negocio está basado en la predicción–, consideren algo apostable por cualquiera.
El uso comercial de los citados mercados de predicción está creciendo exponencialmente en este momento. Kate Knibbs, publicó en la prestigiosa Wired, el pasado 20 de marzo, un informe sobre ellos calificándolos como «Un producto manipulado y peligroso». Abren la puerta a que la gente apueste todo el tiempo su dinero a la probabilidad de una creciente lista de desenlaces de eventos futuros. A pesar de algunas ganancias inesperadas y llamativas, la inmensa mayoría de apostadores compulsivos online pierden dinero a diario igual que en los Casinos, y como la psiquiatra que he citado antes, pero «no pueden parar».
El modo online puede ser mucho más adictivo que un lugar físico porque el alcance y los múltiples nichos de negocio de estos mercados no tiene que ver con la geografía física sino con los ámbitos de la red, en particular con el Internet social. Los detalles son complejos. El analista Wyatte Grantham-Philips, de Associated Press los describe así: «…la variedad de los temas implicados en los mercados de predicción puede variar enormemente, desde la escalada de conflictos geopolíticos, hasta momentos o desenlaces de asuntos de la cultura pop, e incluso de temas inventados producto de teorías de la conspiración».
Recientemente, se ha producido un enorme y repentino aumento de las apuestas en elecciones políticas, juegos deportivos y casi cualquier evento con desenlace. Y millones de usuarios están ya apostando sobre miles de cosas, reales o no, ciertas o no. Desde, sobre el conflicto de Irán a la existencia de extraterrestres –a partir de una frase críptica viral sacada de contexto de una declaración de Barak Obama el pasado febrero–. Se han dado casos de adicción en adolescentes que han usado para apostar tarjetas de crédito e identidades de familiares adultos poco conocedores del mundo online sin que estos lo supieran, incluso usando puentes VPN (red privada virtual) para usar ubicaciones geográficas anónimas saltándose así prohibiciones geográficas.
En la jerga del sector, lo que se compra o vende en un mercado de predicciones se denomina «contrato de evento». Suelen anunciarse como apuestas de «sí» o «no». Su precio mínimo fluctúa entre 0 dólares y un dólar, lo que refleja lo que los apostadores están dispuestos a pagar, colectivamente, como mínimo, con base en una probabilidad del 0% al 100% sobre que un evento o suceso ocurra, y su desenlace sea «sí», o «no». Cuanto más probable sea que los apostadores crean que un evento ocurrirá, más caro será el contrato. Y a medida que estas probabilidades cambian con el tiempo, los usuarios pueden retirar sus fondos anticipadamente para obtener ganancias adicionales o intentar evitar mayores pérdidas en lo que ya han invertido. Así entran en bucle.

Imagen del Bar The Situation Room que acaba de inaugurar en Washington D.C. la empresa de mercados de predicciones Polymarket
El imperio global de la plataforma digital Polymarket
El actor global más destacado ahora es la plataforma Polymarket que se ha configurado como uno de los mercados de predicción global más grandes del mundo, donde sus usuarios –de forma anónima, y esto es esencial–, pueden pagar sus contratos de eventos mediante criptomonedas, tarjetas de débito o crédito y transferencias bancarias. El principal competidor de Polymarket se llama Kalshi, una plataforma de predicción regulada por el gobierno de EE.UU. desde 2020. La plataforma ofrece formas similares de comprar y vender contratos de eventos a las de Polymarket, y actualmente permite contratos de eventos electorales y deportivos en todo el país. Kalshi obtuvo la aprobación judicial pocas semanas antes de las elecciones de 2024 para permitir a los estadounidenses apostar en las próximas contiendas políticas y, además, ofrece servicios de trading deportivo desde hace aproximadamente un año.
Las restricciones para actuar globalmente varían según el país, pero en EE. UU., el alcance de estos mercados se ha expandido rápidamente muy recientemente, coincidiendo con el cambio de políticas en Washington. El expresidente Joe Biden dictó medidas enérgicas contra los mercados de predicción por sus peligros y, tras un acuerdo en 2022 con la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC), se le prohibió operar en el país. Pero, esto cambió con Trump a finales del año pasado, cuando Polymarket anunció su regreso a EE.UU. tras recibir la autorización de la Comisión. El residente en EE.UU. ahora puede unirse a la plataforma.
Lo último es que Polymarket acaba de inaugurar este 18 de marzo en el centro de la ciudad de Washington, el Bar «The Situation Room», (que podríamos traducir por Sala de Situaciones, o Sala de Emergencias). The Situation Room es el mismo nombre que puso a una foto suya el fotógrafo oficial de la Casa Blanca Pete Souza, que él tomó en una sala de reuniones de la Casa Blanca. Su imagen muestra al presidente de los EE.UU. Barack Obama con su equipo de seguridad nacional en la Sala de Situaciones de la Casa Blanca recibiendo las imágenes en directo de la Operación Lanza de Neptuno, que condujo a la muerte de Osama bin Laden. La empresa Polymarket describe su recién inaugurado local con ese nombre como «…el primer bar del mundo dedicado al seguimiento de la situación mundial» y planea ofrecer en él la misma información que los apostadores de los mercados de predicción siguen online. En su interior, los clientes encontrarán pantallas con feeds (flujos de contenido) de redes sociales, mapas de seguimiento de vuelos, terminales de Bloomberg, etc. y paneles que muestran las probabilidades del mercado de predicciones en tiempo real. No hace falta comentarios sobre la osadía de la empresa con esta operación.
Quién está detrás de estos mercados
Quiénes están tras las operaciones de esos mercados es algo bastante turbio. Si bien las empresas globales que gestionan las plataformas recopilan información personal, –datos y metadatos, al modo de las redes sociales– de sus usuarios, para verificar identidades y pagos, la mayoría de personas pueden operar bajo seudónimos anónimos en internet, lo que dificulta que el público sepa quién se beneficia de tener muchos contratos de eventos.
Hay quienes defienden estos mercados de predicción, con el argumento de que arriesgar dinero conduce a mejores pronósticos, es algo que puede ser interesante, por ejemplo, para la economía. El profesor de economía de la Universidad Wake Forest, Koleman Strumpf, cree que es valioso monitorear estas plataformas para detectar posibles noticias, señalando el éxito pasado de los mercados de predicción con algunos resultados electorales, incluyendo la carrera presidencial en EE.UU. Pero muchos críticos destacan que la facilidad y la rapidez para hacer apuestas online siempre disponibles a través de un click en el Smartphone, suelen conllevar masivamente pérdidas de dinero a diario, y facilitar la adicción y la apuesta compulsiva. Por otra parte, este espacio online amplía ostensiblemente las posibilidades del tráfico de información privilegiada.
El mercado ahora está explotando con otras grandes empresas. Los gigantes de las apuestas deportivas DraftKings y FanDuel lanzaron plataformas de predicción el pasado diciembre. El broker online Robinhood está ampliando su oferta. La red social de Donald Trump, Truth Social, también ha prometido ofrecer un mercado de predicciones dentro de la plataforma a través de una asociación con Crypto.com. Algo muy muy significativo es que uno de los hijos del presidente, Donald Trump Jr., ocupa puestos de asesor, al tiempo, tanto en Polymarket como en Kalshi, lo cual, como veremos después, plantea serias sospechas sobre uso y tráfico de información privilegiada. Algo que es delito, por ejemplo, en el mundo de la Bolsa en EE.UU.
Debido a que se posicionan ladinamente como vendedores de contratos de eventos, los mercados de predicciones están regulados por la citada Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC). Un truco legal mediante el que pueden evitar las restricciones o prohibiciones estatales vigentes actualmente para juegos de azar tradicionales y apuestas en el mundo físico. Hay enormes dudas sobre las regulaciones y sus contradicciones.
Muchos legisladores de EE.UU. piden luchar contra el posible tráfico de información privilegiada en los mercados de predicción online, por ejemplo, tras las sospechas en torno a la captura el tres de enero de Maduro que generó un subidón viral de apuestas en Polymarket en donde, según la BBC, un apostante anónimo ganó 436.000 dólares en esa plataforma tras el desenlace del suceso. El viernes 15 de enero, –luego daré detalles de ello–, el representante demócrata en la Cámara de Representantes de EE.UU. Ritchie Torres, presentó un proyecto de ley destinado a impedir que empleados gubernamentales participen en contratos de eventos con fines políticos. Las cuentas de redes sociales de empresas de apuestas y predicción mezclan publicaciones informativas con proyecciones probabilísticas y contenidos altamente viralizables; eso afecta al panorama informativo porque una supuesta probabilidad pasa a presentarse como un hecho.
Algunos empresarios del sector quieren disimular y dar buena imagen. El citado proyecto de ley ya ha sido apoyado por el CEO de Kalshi, Tarek Mansour, quien publicó en LinkedIn que el uso de información privilegiada siempre ha estado prohibido en su plataforma, y que hay que hacer más para acabar con los mercados de predicción no regulados.
Pero los hechos contradicen a Mansour. La semana pasada, el 17 de marzo, saltó la noticia que publicó ArsTechnica con el título: «Arizona acusa a Kalshi, una plataforma de predicciones, de operar apuestas ilegales». Este estado de EE.UU., se convierte en el primero en presentar una denuncia penal contra una plataforma de predicciones.
Algunos ejemplos muy significativos
¿Por qué estamos hablando ahora de estos nuevos mercados? Pues sobre todo por un suceso que ha puesto a la empresa Polymarket en el punto de mira con sospechas de promover la adicción a las apuestas y la especulación vía internet. Veamos ejemplos:
a)Apostar sobre la captura de Nicolas Maduro. ¿Uso de Información privilegiada?
¿Quién aprovechó la redada contra Maduro para obtener 436.000 dólares?, se preguntaba en una columna de opinión en The Washington Post, …el pasado 15 de enero Ritchie Torres, representante demócrata, por Nueva York, en la Cámara de Representantes, que presentó en ella, ese mismo día, un proyecto de Ley llamado Ley de Integridad Pública en los Mercados de Predicción Financiera de 2026. Y añadía en la columna, «El número de sospechosos en estructuras de altos cargos de la administración es alarmante. Apostar por una acción gubernamental de un actor gubernamental, siempre es una apuesta en contra del interés público».
Su impresionante relato es fruto de su convicción sobre la corrupción de altos cargos con conocimiento de la operación, o familiares, que obtuvieron mucho dinero apostando. Lo detalla así en su columna: «Horas antes de que comandos de la Fuerza Delta del Ejército estadounidense capturaran al presidente venezolano Nicolás Maduro, y a su esposa, durante una redada nocturna en Caracas, un apostador anónimo, usando una cuenta recién creada en el mercado de predicciones Polymarket, apostó más de 30.000 dólares a que Maduro dejaría el cargo el 31 de enero de 2026. El apostador obtuvo más de 436.000 dólares en ganancias en solo un minuto que dedicó a hacer la apuesta»…
«…Pero no era una apuesta cualquiera sobre deportes, el clima, entretenimiento o trivialidades. Era una apuesta sobre guerra y paz, una de las decisiones más importantes que un gobierno puede tomar. La predicción se calculó con tal precisión que atrajo un intenso escrutinio mediático y puso a los mercados de predicciones en el punto de mira. La transacción tenía las características de tráfico de información privilegiada… Quizás no haya mayor pozo negro de corrupción en ciernes que la intersección de los mercados de predicción y el gobierno federal. Preocupaciones que antes parecían teóricas se están convirtiendo en riesgos reales… No se trata de hipótesis fantasiosas, sino de señales tempranas de alerta de un sistema vulnerable al abuso, si no se controla».
b)Apostar sobre la duración de una rueda de prensa en la Casa Blanca:
En su columna del WPost, Ritchie Torres informa, también sobre una de las apuestas en los mercados de predicción, aún, si cabe, más sorprendentes. Tiene que ver con el periodismo y las ruedas de prensa:
«…El potencial de corrupción no se limita a la seguridad nacional ni a la política exterior. El 7 de enero de 2026, apostadores anónimos apostaron sobre si la rueda de prensa de la Casa Blanca duraría más de 65 minutos. El mercado Polymarket asignó una probabilidad del 98 %. Luego, a unos pocos segundos antes de esa duración, la rueda de prensa finalizó abrupta e inesperadamente: –la secretaria de prensa Karoline Leavitt la interrumpió, de repente, y se marchó pocos segundos antes del final de ese plazo, –como se puede ver aquí–: proporcionando enormes ganancias, multiplicadas por 50, y casi instantáneas, a quienes apostaron contra todo pronóstico».
Torres prosigue en su columna: «Casualidad o no, el episodio subrayó cuán vulnerables son los procedimientos oficiales del gobierno para ser aprovechados y obtener beneficios, –con evidentes conflictos de intereses–. Ninguna acción gubernamental, al parecer, ni siquiera la duración de una rueda de prensa de la Casa Blanca, es demasiado trivial o diminuta para ser monetizada. En los mercados de predicción, los usuarios pueden apostar sobre operaciones militares, sanciones, medidas regulatorias, cambios de liderazgo, fallos judiciales o legislación. Un experto en el gobierno podría apostar sobre la destitución de un líder extranjero, cuándo ocurrirá un ataque militar, si se promulgará, derogará o retrasará una regulación, o si el Congreso aprobará o bloqueará un proyecto de ley. En cada caso, el apostador podría influir en el resultado al que apuesta».
«…La difusa línea entre predecir y lucrarse no solo corrompe los mercados; tiene el potencial de corromper al propio gobierno, transformando el servicio público en una empresa privada especulativa. Así como el presidente Donald Trump ha utilizado criptomonedas para enriquecerse a sí mismo y a su familia. Hay motivos para temer que miembros del gobierno puedan hacer lo mismo a través de los mercados de predicción»… «Por eso, he presentado una legislación destinada a combatir el uso de información privilegiada en los mercados de predicción. Propongo llamarla la Ley de Integridad Pública en los Mercados de Predicción Financiera, que prohibiría a los empleados y funcionarios electos, tanto del Congreso como del poder ejecutivo, comprar o vender contratos de mercados de predicción vinculados a acciones gubernamentales».
Existen ya peligros inminentes y reales de los mercados de predicción para la política. A algunos cargos gubernamentales, la palabra «predicción» les parece inapropiada –según Torres–. «Pero si funcionarios electos o empleados públicos toman este tipo de decisiones relacionadas con los mercados de predicción, las moldean». Es decir, que entonces las apuestas no están pronosticando el futuro, sino moldeándolo para que se convierta en una profecía auto-cumplida, –al modo de ciertas encuestas del actual CIS en España–. Y si alguien con un cargo político tiene información privilegiada y él o algún familiar informado apuestan por el resultado; ese cargo político –según Torres–, «estaría gobernando con fines de lucro».
c)Apostar sobre acciones de guerra. Amenazas de muerte a periodistas:
Gracias a los mercados de predicción, los corresponsales de guerra no solo tienen que preocuparse de los misiles o balas perdidas. Ahora también se enfrentan a nuevos peligros e incluso a amenazas de muerte. La guerra y el trabajo de los periodistas –incluso en el frente–, se han convertido en peligroso objeto de apuestas. Veamos.
Esto le ha pasado a Emanuel Fabian, periodista de The Times of Israel, que ha denunciado que apostadores de la plataforma de apuestas y criptomonedas Polymarket juraron matarle si no reescribía un reportaje suyo del 16 de marzo de 2026 sobre misiles iraníes. El periodista informó que el pasado 10 de marzo, un misil balístico iraní cayó en una zona despoblada cerca de Beit Shemesh, y que el proyectil había impactado en el suelo, provocando una gran explosión. Lo que desconocía Fabian en ese momento es que, al mismo tiempo, en Polymarket se habían apostado más de 14 millones de dólares, a si: ¿Atacaría Irán a Israel el 10 de marzo?
El periodista denuncia que comenzó a recibir mensajes de individuos que le exigían cambiar su crónica para que dijera que el misil había sido interceptado. La presión fue escalando y hasta se crearon capturas de pantalla falsas donde Fabian supuestamente admitía que su información era errónea. Además, algunos de los apostadores demostraron conocer la dirección de su casa, así como detalles sobre sus padres y hermanos. Algo pavoroso.

Izquierda: Emanuel Fabian, corresponsal militar de The Times of Israel, en el sur del Líbano el 21 de noviembre de 2024; Derecha: foto, tomada el 16 de marzo de 2026, muestra una apuesta en el sitio web de Polymarket titulada “¿Irán ataca a Israel el…?” (Chaim Goldberg/ Flash90; Emanuel Fabian/ Times of Israel).
El periodista relata el detalle en su artículo posterior al hecho: «El evento sobre el que apostaron estas personas era: «¿Irán ataca a Israel el…?». Se apostaron más de 14 millones de dólares aquél 10 de marzo de 2026. Las reglas de la apuesta establecen: «Este mercado se resolverá como ‘Sí’, si Irán lanza un ataque aéreo, con drones o misiles contra territorio israelí en la fecha indicada, hora de Israel (GMT+2). De lo contrario, se resolverá como ‘No’». Sin embargo, existe una cláusula: «La interceptación de misiles o drones no será suficiente para una resolución de ‘Sí’, independientemente de si caen en territorio israelí o causan daños».
Fabian llegó a recibir un ultimátum anónimo que decía:
«No tienes ni idea de cuánto riesgo has puesto. Hoy es el día más importante de tu carrera. Tienes dos opciones: o crees que tenemos la capacidad, y después de que nos hagas perder 900.000 dólares, invertiremos al menos esa cantidad para acabar contigo; o terminas con dinero en el bolsillo y, además, recuperas la vida que tenías hasta ahora». Y…«Quedan 86 minutos. Eres el único responsable de tu vida».
Emanuel Fabian, culmina su artículo diciendo de manera elocuente: «Se me acabó el tiempo justo antes de ir a la comisaría a declarar y aportar pruebas. La policía está investigando…El intento de estos apostadores de presionarme para que modificara mi reportaje y así ganaran sus apuestas, no tuvo ni tendrá éxito. Sin embargo, me preocupa que otros periodistas no actúen con la misma ética si se les promete una parte de las ganancias… Un reservista militar israelí y un civil fueron acusados el mes pasado por utilizar información clasificada para realizar apuestas antes de la guerra de Israel con Irán en junio de 2025. De igual modo, los periodistas podrían explotar fácilmente su conocimiento para realizar operaciones con información privilegiada en la plataforma»… Y termina su artículo diciendo: «Espero sinceramente que esto no haya ocurrido, ni ocurra, en este nuevo e inquietante escenario donde la realidad, el periodismo, las apuestas y la delincuencia se entrelazan».
d)Mercados de futuro de entradasa espectáculos que funcionan en modo global como los mercados de predicciones:
¿Se han preguntado por qué hay conciertos cuyas entradas venden empresas globales como Ticketmaster se agotan en segundos en la Web a partir del día y hora previsto, incluso decenas de meses antes del evento?
Verbigracia: pues porque son sistemas online capaces de convertir a cada comprador de una o más localidades en especuladores y agentes de re-venta. Los hay convencidos/as de que podrán hacer negocio con esas entradas. Si Vds., luego escuchan que hay entradas VIP al concierto a cientos o a miles de euros no se extrañen, las genera esta maquinaria especulativa.
El nombre de Ticketmaster a mí me recuerda mucho a Polymarket, empresa propiedad del monopolio Live Nation, un imperio dominante a nivel mundial de eventos en vivo; y están conectadas a otras empresas de venta de tickets online como SeatGeek y StubHub.
Lo dicho no quita que muchos compradores-fans compran localidades de buena fe. Pero otros muchos y muchas, entran en una subasta masiva de venta y reventa de entradas con precios dinámicos ya que la empresa que vende las entradas permite, y facilita, que cualquier comprador/a se convierta en revendedor/a, a cambio de una comisión y pueda sacarse unos o muchos euros extra a través de sus compras de localidades, es decir, actuando como un especulador/a sobre el precio de compra inicial de cada entrada, dentro de una maquinaria online que funciona al modo de los mercados de predicción sobre el futuro concierto o actuación musical o del espectáculo de que se trate.
En la jerga bursátil, esto se llamaría mercado de futuro de entradas. Muchos adolescentes sin que lo sepan sus padres, – y otros que no lo son tanto–, están comprando entradas a actuaciones y conciertos muchos meses e incluso más de un año antes del espectáculo. En algunos casos son compras compulsivas y/o interesadas, incluso sin la menor intención de ir a ver la actuación o el evento. La mucha antelación facilita también el especular.
Por último, describo un ejemplo relacionado, de ahora mismo, sobre cómo están llegando a España los tentáculos del citado imperio monopolístico-especulativo de Live Nation, propietario de Polymarket. El diario El País, –en papel–, del 20 de marzo de 2026, publicaba una «noticia» (pág. 43) en la sección de Cultura, sobre tres conciertos de la cantante Shakira en Madrid en septiembre. ¿Serán en el Bernabéu? No. ¿Serán en el Estadio Metropolitano del Atlético de Madrid? No. Lo puedo afirmar porque, en el mismo ejemplar de periódico viene un anuncio de doble página, (págs. 10 y 11) en Internacional, anunciando el Estadio Shakira Madrid que Live Nation habrá construido exclusivamente para esas actuaciones en el Espacio Iberdrola en el distrito Villaverde de Madrid. ¿Un nuevo Estadio para sólo tres conciertos? Eso dice el anuncio. Un estadio que, según la propaganda, se construye ex-profeso para dichos eventos y aparece con una foto en la que lo que se ve, más que un auditorio, parece un parque temático. ¿Cómo no se le ocurrió esta vía al Valencia Club de Fútbol que lleva veinte años sin un estadio nuevo?
Pero el anuncio dice más cosas: Las entradas para esos tres conciertos ya se venden seis meses antes online en la plataforma de Live Nation, –ya está la campaña publicitaria en marcha en A3TV, a la que se ha sumado el Banco Santander en uno de los formatos–. Pero hay más. Si compras en Preventa Live Nation puedes pagar con Visa, MasterCard, American Express, Bono Cultural Joven, PayPal, Apple Pay y Klarna. Ahí puedes comprar de golpe 4. Y hay mil trucos para comprar más, al tiempo, con diversas ID digitales. Así que, seguro que algunos/as encontrarán alguna manera que, intuyo, funcionará en modo subasta especulativa estilo de los mercados de predicciones de Polymarket. Una gran parte de los fans (incluidos adultos) que compren entradas, es muy probable que desconozcan toda esta maquinaria cibernética en marcha y no tendrán ni idea de lo que son y mueven Live Nation y sus mercados de predicciones de Polymarket. Otros/as, igual sí. Parecería que yo exagero, pero no. Las filtraciones muy recientes de mensajes de directivos de estas empresas dicen «que calificaban de ‘estúpidos’ a los usuarios, por su comportamiento al comprar entradas», han hecho que Abel Torres publicara el pasado día 17 un informe titulado: “El escándalo de Live Nation y Ticketmaster: monopolio, robo a fans, mensajes filtrados…”. Léanlo en el link, y juzguen Vds. mismos.
Solo diré hoy, para no alargarme aún más, que pronto los mercados de predicciones tipo Polymarket y Kalshi, –y si no, al tiempo–, van a ser una moda obligatoria también en España–, algo en lo que ya están implicados, sobre todo, millones de adolescentes en el mundo. También tiene que ver con la adicción on-line, y claro, con la música y los espectáculos en vivo. Veremos qué opina la gente del mundo de la música que aún desconoce todo esto. Y como es algo también complejo, prometo que volveré a ello en un próximo artículo. Lo dejo aquí por hoy. Agradezco a todo lector que haya seguido leyendo este denso texto hasta este desenlace, que no es el de una apuesta. Gracias.
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