Lo barato sale caro, por Cristina Velayos

Seguro que en más de una ocasión todos hemos oído aquello de “¿por qué no te compras un abrigo bueno en lugar de varios que enseguida se te llenan de pelotillas?”. No hace falta volver demasiado la vista atrás para recordar esas prendas que vestían nuestras antecesoras, muchas veces diseñadas y cosidas por ellas mismas, que duraban años y años. De hecho, todavía conservo en mi armario un par de vestidos de mi abuela que, a día de hoy, lucen como nuevos. ¿Crees que generaciones posteriores podrán usar la chaqueta que compraste en las últimas rebajas?

Uno de los establecimientos de Primark

Este pensamiento puede sonar casi extraterrestre en una época en la que la producción en serie y a bajo coste ha consolidado el mercado de moda desechable que dura una sola temporada. Las grandes empresas multinacionales y otros conglomerados que pugnan por adueñarse del sector textil en nuestro país operan bajo el esquema del llamado fast fashion, que consiste en vender ropa de baja calidad a precios irrisorios para que el consumidor pueda comprar en mayor cantidad y frecuencia. La mayoría de estas grandes empresas de producción en masa explotan la mano de obra en países tercermundistas, transgrediendo los derechos humanos, la dignidad de las personas y manipulando los precios en el mercado, por no hablar de las repercusiones medioambientales que han provocado ya un impacto irreparable en nuestro planeta.

El sistema de la moda necesita un cambio radical. Por ello, muchas marcas y pequeños comercios están tomando cartas en el asunto y ofrecen prendas no sólo de una calidad mucho más alta, sino que están hechas para durar, elaboradas con atención y mimo. Puede que sus productos no tengan precios tan bajos como los que ofrecen las multinacionales, pero a cambio obtenemos un trato profesional, cercano y personalizado. Detrás de cada mostrador encontramos un auténtico especialista que podrá aconsejarnos sin prisas, cuyo conocimiento y atención aportan un valor añadido al simple acto de comprar. Estos comercios defienden un consumo más responsable y poseen conciencia sobre la justicia social y el impacto medioambiental que causan en nuestro planeta. ¿sus armas? El diseño, la innovación y la creatividad.

Por tanto, repito, ¿crees que generaciones posteriores podrán usar la chaqueta que compraste en las últimas rebajas? La respuesta la tienes tú, consumidor. Pero, recuerda: el cómo y el dónde se fabrica tu ropa es importante…

Valencia City
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El pulso de la ciudad

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