Adol­fo Pla­sen­cia, 23 de mar­zo de 2026

 

Ima­gen supe­rior: Apues­tas onli­ne en Poly­mar­ket sobre el cie­rre del Dere­cho de Ormuz en la gue­rra de Irán.

El alqui­mis­ta Para­cel­so decía que no hay veneno, sino dosis. Y eso se podría apli­car hoy a las apues­tas y los jue­gos de azar, como la lote­ría o las qui­nie­las que pro­mue­ve y tole­ra el Esta­do. Es decir, si se jue­ga solo un poco, pero no dema­sia­do, habrá un nivel de ludo­pa­tía social tole­ra­do e inclu­so pro­mo­vi­do por las auto­ri­da­des. Por eso, por ejem­plo, en Espa­ña, la ONCE, las qui­nie­las sobre resul­ta­dos del fút­bol o, sobre todo, la Admi­nis­tra­ción de Lote­ría es una ins­ti­tu­ción públi­ca del Esta­do for­ma par­te de las for­mas habi­tua­les de recau­dar impues­tos.

Así que el jue­go y las apues­tas que pro­mue­ven las cita­das empre­sas o ins­ti­tu­cio­nes, impli­ca de fac­to una aso­cia­ción con el Esta­do. Ha sido tra­di­cio­nal­men­te nece­sa­rio, para ope­rar un casino, un hipó­dro­mo, o un bin­go, una licen­cia y se debe pagar al Esta­do una par­te de los ingre­sos. Esto está social­men­te acep­ta­do y en cier­tos casos, y momen­tos con­cre­tos, inclu­so for­ma par­te de la tra­di­ción, como el sor­teo y el Gor­do de Navi­dad, por ejem­plo. Esto sig­ni­fi­ca que los ingre­sos por jue­gos de azar for­man par­te de los pre­su­pues­tos esta­ta­les.

Pero el des­plie­gue del mun­do onli­ne y el fun­cio­na­mien­to de las pla­ta­for­mas que usan la esta­dís­ti­ca pre­dic­ti­va y el comer­cio glo­bal de datos, está ya cam­bian­do eso y los cam­bios son de gran alcan­ce, y no todos para bien. En mi artícu­lo recien­te sobre las indus­trias glo­ba­les de la adic­ción digi­tal habla­ba de las tur­bias prác­ti­cas de los mode­los de nego­cio de las pla­ta­for­mas que están total­men­te orien­ta­dos a con­ver­tir a cual­quier usua­rio de una red social, –y tam­bién de una pla­ta­for­ma de jue­gos onli­ne–, en un adic­to com­pul­si­vocon lo que ya en este ámbi­to ya no se cum­ple el lema de las dosis de Para­cel­so, por­que lo algo­rít­mi­co onli­ne care­ce de lími­tes de espa­cio o tiem­po de uso.

El mun­do de las apues­tas en Espa­ña está regu­la­do y se aso­cia des­de tiem­po ha, sobre todo, al mun­do del fút­bol; qui­nie­las, etc. Pero eso está cam­bian­do ver­ti­gi­no­sa­men­te gra­cias al empu­je de las Apps y el smartphone que, com­bi­na­dos, son una tram­pa cog­ni­ti­va casi infa­li­ble, por­que, como dije, per­mi­ten apos­tar de for­ma ubi­cua, –des­de cual­quier lugar y en cual­quier momen­to–, es decir sie­te días a la sema­na y 24 hora al día, o sea, sin lími­te. Ya no es una dosis, sino un veneno para los más vul­ne­ra­bles y, ade­más, muy difí­cil de regu­lar para los terri­to­rios por­que los tecno-acto­­res que lo empu­jan están fue­ra de la juris­dic­ción en las que sí se regu­lan las apues­tas de nues­tro mun­do local geo­grá­fi­co. Así que, apli­can­do las mis­mas téc­ni­cas de pro­mo­ver sutil­men­te la adic­ción que usan las pla­ta­for­mas due­ñas de Tik Tok, You Tube, WhatsApp y otras redes socia­les, se están gene­ran­do y exten­dien­do nue­vas ludo­pa­tías basa­das en lo onli­ne.

Por ejem­plo, así están sur­gien­do nue­vos mer­ca­dos glo­ba­les de la pre­dic­ción que, en reali­dad, son una nue­va for­ma de exten­der a dis­tan­cia la ludo­pa­tía por méto­dos digi­ta­les.

Estos mer­ca­dos están siem­pre acce­si­bles des­de cual­quier móvil conec­ta­do. Se com­bi­nan con el inter­net social, com­par­ten el acce­so y pene­tran en la inti­mi­dad de la vida coti­dia­na de, por ejem­plo, cual­quier ado­les­cen­te chi­co o chi­ca con cone­xión a inter­net, –que son los más vul­ne­ra­bles tam­bién en esto, igual que lo son en el uso de las redes socia­les–. Cual­quie­ra de ellos podrá hacer apues­tas con tran­sac­cio­nes eco­nó­mi­cas des­de su pro­pia habi­ta­ción de casa, sin que sus padres o los adul­tos de su pro­pia casa lo sepan. De hecho, en muchas fami­lias, los adul­tos des­co­no­cen que tie­nen meno­res con adic­ción digi­tal en su pro­pia casa.

Ya se está legis­lan­do, y hay fuer­tes deba­tes, des­de que lo hizo la pio­ne­ra Aus­tra­lia, el acce­so a meno­res de 16, por­que ya hay prue­bas cien­tí­fi­cas que el uso de las redes socia­les pro­vo­ca daños en su salud men­tal, vida coti­dia­na, y tam­bién en los pro­ce­sos edu­ca­ti­vos y de apren­di­za­je pro­pios de la ado­les­cen­cia. En ello, son más vul­ne­ra­bles que los adul­tos. Pero, en el caso de apos­tar, no lo son menos los adul­tos por­que la prác­ti­ca onli­ne es la mis­ma y las apues­tas vía digi­tal empie­zan a for­mar par­te y com­bi­nar­se con las otras adic­cio­nes digi­ta­les sin sus­tan­cia. Las estra­te­gias de las empre­sas de pla­ta­for­mas de apues­tas, para man­te­ner a sus usua­rios cau­ti­vos con los que dar con­ti­nui­dad a su nego­cio, tam­bién fomen­tan la adic­ción a sus pro­duc­tos. Una vía rápi­da para ello es colo­ni­zar pri­me­ro la vida onli­ne de los millo­nes de usua­rios que ya están tam­bién cau­ti­vos y atra­pa­dos en redes socia­les, a cuyo uso quie­ren sumar la adic­ción com­pul­si­va de apos­tar, usan­do las mis­mas sofis­ti­ca­das téc­ni­cas algo­rít­mi­cas basa­das en los datos de su con­duc­ta onli­ne que los usua­rios entre­gan dócil­men­te. Con­ver­gen uso adic­ti­vo de redes socia­les y estra­te­gias que pro­mue­ven el jue­go de apues­tas depre­da­dor en múl­ti­ples ámbi­tos, como lue­go vere­mos.

Fomen­tar el deseo lle­gan­do direc­ta­men­te al cere­bro

Los nue­vos meca­nis­mos digi­ta­les onli­ne para apos­tar, par­ten de los ya pro­ba­dos con las inter­fa­ces socia­les algo­rít­mi­cas de las Apps de redes socia­les para el móvil, el scroll infi­ni­to, los likes, etc. y otras muchas suti­les herra­mien­tas de pro­duc­ti­vi­dad que tam­bién incor­po­ran. Los obje­ti­vos per­se­gui­dos son dos y muy sen­ci­llos: maxi­mi­zar el núme­ro de cone­xio­nes con la pla­ta­for­ma por día o por hora, y tam­bién maxi­mi­zar la dura­ción de cada una de ellas, por­que la mate­ria pri­ma de esa pro­duc­ti­vi­dad bus­ca­da son el tiem­po y la aten­ción de los usua­rios. Esas dos mag­ni­tu­des son las que mone­ti­zan y con­vier­ten en can­ti­da­des obs­ce­nas de dine­ro, median­te la publi­ci­dad per­so­na­li­za­da y otros sis­te­mas. Los bene­fi­cios son tan gran­des y su sofis­ti­ca­da efec­ti­vi­dad es tan alta que las pla­ta­for­mas se han hecho adic­tas, a su vez, a estos bene­fi­cios.

Por eso las pla­ta­for­mas de jue­go onli­ne están colo­ni­zan­do las pla­ta­for­mas de redes socia­les, usan­do en ver­sión digi­tal e Inter­net muchas peli­gro­sas estra­te­gias que ya han sido pro­ba­das antes, en sus esta­ble­ci­mien­tos físi­cos como casi­nos y otros tem­plos físi­cos del jue­go, que repre­sen­tan tan bien luga­res como Las Vegas o Macao. Solo que aquí, lo reite­ro, en el modo onli­ne no tie­nen las limi­ta­cio­nes del jue­go de esos luga­res del mun­do físi­co que están muy regu­la­dos y exi­gen pre­sen­cia físi­ca. Los méto­dos digi­ta­les para con­se­guir la adic­ción al jue­go del mun­do onli­ne están libres de esas limi­ta­cio­nes físi­cas y se dan en un pro­ce­so que no des­can­sa, lis­to para usar de modo ubi­cuo y dis­po­ni­ble todo el tiem­po. Eso mul­ti­pli­ca su impac­to y posi­bi­li­da­des de con­ta­giar y com­bi­nar modos de uso com­pul­si­vo y adic­ti­vo.

Y ¿Cuá­les son los meca­nis­mos tec­no­ló­gi­cos para con­se­guir mani­pu­lar la men­te y la volun­tad de los poten­cia­les usua­rios y con­ver­tir­los en cau­ti­vos e inca­pa­ces de salir? Pues para los diver­sos tipos de apues­tas onli­ne usan tam­bién, como las redes socia­les los avan­ces de la neu­ro­cien­cia, como ya dije en esta pági­nas, pero no para curar enfer­me­da­des como hacen los neu­ro­cien­tí­fi­cos, sino para pro­vo­car pato­lo­gías adic­ti­vas, es decir, para fabri­car a dis­tan­cia enfer­mos de adic­ción median­te nue­vas neu­­ro-tec­­no­­lo­­gías.

El neu­ro­cien­tí­fi­co Mariano Sig­man expli­ca­ba en el recien­te Deba­te ¿vie­nen a ayu­dar­nos o a domi­nar­nos? con Álva­ro Pas­­cual-Leo­­ne en el Espa­cio Tele­fó­ni­ca en Madrid, como ejem­plo, el meca­nis­mo que usan las pla­ta­for­mas de redes socia­les (simi­lar al de las Apps de las apues­tas onli­ne). Dice Sig­man: «Las (Apps) de las redes socia­les gene­ran un tipo de estí­mu­lo que está tre­men­da­men­te afi­na­do para acti­var un sis­te­ma de recom­pen­sa que tie­ne que ver con la cor­te­za pre-fro­n­­tal del cere­bro, –en los ado­les­cen­tes aún en desarrollo­–, y tam­bién con otras estruc­tu­ras cere­bra­les como el estria­do y los gan­glios de la base cere­bral, que con­tro­lan gené­ri­ca­men­te nues­tra moti­va­ción, nues­tra pre­dis­po­si­ción para poner­nos en movi­mien­to, para hacer algo. Eso fun­cio­na a tra­vés de una molé­cu­la muy cono­ci­da: la dopa­mi­na, que tie­ne una fama enor­me, pero sobre la que hay un enor­me des­co­no­ci­mien­to. Se la cono­ce como la molé­cu­la del pla­cer, pero tie­ne que ver jus­ta­men­te con aque­llo que nos pone en acción, que nos pone en movi­mien­to…».

La his­to­ria es muy lar­ga, pero resu­mien­do, –expli­ca Sig­man–, «un ejem­plo muy cla­ro es lo que encon­tró Wol­fram Schultz, cuan­do estu­dió qué es lo que libe­ra y pro­du­ce dopa­mi­na en dife­ren­tes can­ti­da­des en el cere­bro. Ahí encon­tró que si tú tie­nes un estí­mu­lo muy desea­do; pue­de ser agua si tie­nes sed; pue­de ser un abra­zo; un “me gus­ta”; sexo; pue­de ser subir una mon­ta­ña cuan­do que­rías subir­la; cada una de estas, cosas pro­du­ce una cas­ca­da de dopa­mi­na que nos pone en movi­mien­to hacia eso. Pero Schultz expli­ca en el mis­mo artícu­lo famo­so en Scien­ce en el 97 que des­cu­brió que hay algo par­ti­cu­lar­men­te fér­til para que esta sus­tan­cia cere­bral pro­duz­ca dopa­mi­na. Y es la varia­bi­li­dad, la incer­ti­dum­bre. Es decir, un estí­mu­lo cons­tan­te abu­rre muy rápi­da­men­te. Pero lo con­tra­rio es lo que en la jer­ga se lla­ma recom­pen­sa inter­mi­ten­te y es el vie­jo secre­to del éxi­to de lo que aquí se lla­man máqui­nas tra­ga­pe­rras. Es decir, es la razón por la cual una per­so­na se pasa horas movien­do una palan­ca en un jue­go en el cual no tie­ne nin­gu­na inje­ren­cia y en el cual, ade­más, pier­de dine­ro y pier­de su tiem­po. Y si pasa el tiem­po así es por­que hay algo que de algu­na mane­ra secues­tra o coop­ta un cir­cui­to idio­sin­crá­ti­co del cere­bro que hace que cuan­do algo se tie­ne una gran incer­ti­dum­bre es muy difí­cil salir de ese pro­ce­so».

Tik­Tok, –según Sig­man–, «es una red social que apli­ca eso al máxi­mo sin impor­tar los efec­tos secun­da­rios. Si pien­sas en cómo fun­cio­na­ban las redes socia­les, al prin­ci­pio, tú ges­tio­na­bas el con­te­ni­do. Es decir, enton­ces tú ele­gías a quién seguías, veías lo que esa gen­te publi­ca­ba, y ade­más en tiem­po real… Pero Tik­Tok es la que aho­ra dice: a mí no me impor­ta a quién tú quie­ras seguir. Yo te mues­tro lo que yo sé (de nue­vo, gra­cias a tus datos etc.) que te va a engan­char. Y lo que te va a engan­char son cosas que te gus­tan un poco, pero mez­cla­das con cosas que no te gus­tan, en un orden muy pre­ci­so de for­ma con­ti­nua e inter­mi­ten­te que hace que sea muy difí­cil salir de ese pro­ce­so. Por eso casi todo el mun­do, niños, adul­tos y ado­les­cen­tes pue­den ele­gir entrar a Tik­Tok y scro­llear o no, pero una vez que entran es muy difí­cil que sal­gan de ahí a tiem­po. Pier­den el regis­tro del tiem­po, el con­trol voli­ti­vo y la fuer­za de volun­tad para deci­dir hacer, lo que sin esa pre­sión deci­di­rían hacer. Es decir, ahí den­tro nos encon­tra­mos en el habi­tácu­lo men­tal de una per­so­na que ha per­di­do su libre albe­drío».

Todos noso­tros, –con­clu­ye Sig­man–, «hemos expe­ri­men­ta­do eso momen­tá­nea­men­te en las redes socia­les. Por­que hay cier­tos estí­mu­los que son muy bue­nos en coop­tar nues­tra capa­ci­dad de deci­dir. Hay imá­ge­nes muy cono­ci­das de los adic­tos al fen­ta­ni­lo gen­te que no se tie­nen en pie y son como zom­bies. Cuan­do esta­mos en las redes socia­les somos como zom­bies por cau­sa de un fen­ta­ni­lo digi­tal. Las redes socia­les pare­cen ino­cuas por­que pare­ce que uno las eli­ge, eli­ge entrar, pero hay un momen­to en ellas en que creo que es bas­tan­te evi­den­te que uno pier­de la liber­tad de elec­ción».

En los jue­gos de apues­tas, apos­tar des­en­ca­de­na el mis­mo meca­nis­mo, pero enfo­ca­do al jue­go y su atrac­ti­vo. Los psi­có­lo­gos afir­man que, en los juga­do­res, apos­tar des­en­ca­de­na la libe­ra­ción de la cita­da dopa­mi­na en el cere­bro, esa sus­tan­cia que gene­ra una sen­sa­ción de pla­cer y anti­ci­pa­ción. Estas sen­sa­cio­nes se inten­si­fi­can mien­tras espe­ran el siguien­te giro de la máqui­na tra­ga­mo­ne­das o la siguien­te juga­da de fút­bol. Los juga­do­res bus­can esta sen­sa­ción repe­ti­da­men­te, inde­pen­dien­te­men­te de si ganan o pier­den. Algu­nos no pue­den parar. Y las tram­pas cog­ni­ti­vas de las Apps (apli­ca­cio­nes infor­má­ti­cas ‘lige­ras’ para móvi­les que, ade­más, son reco­lec­to­ras de datos), están lis­tas en el Smartpho­ne para atra­par­nos y apos­tar, que se basan en los meca­nis­mos cita­dos que ya usan las redes socia­les.

Ni los mayo­res exper­tos están a sal­vo

The Wall Street Jour­nal publi­có recien­te­men­te la his­to­ria de la psi­quia­tra Kavi­ta Fis­cher que, a pesar de ser una exper­ta en salud men­tal, sucum­bió en un pro­ce­so de apues­tas com­pul­si­vas des­de su casa de Pen­sil­va­nia, y expe­ri­men­tó como su vida empeo­ró drás­ti­ca­men­te. Hubo momen­tos en el pro­ce­so, en que inten­tó dejar de apos­tar onli­ne. Pero las Apps de apues­tas y los sucios tru­cos de las pla­ta­for­mas la man­tu­vie­ron engan­cha­da… Esta psi­quia­tra empe­zó en el verano de 2023 con 750 dóla­res en un ini­cio en el que tuvo una racha de suer­te que duró seis días. Jugó ron­da tras ron­da en casi­nos onli­ne has­ta que sus ganan­cias alcan­za­ron los 500.000 dóla­res. Pen­só que con esta for­tu­na podría com­pen­sar sus malas apues­tas y sal­da­ría todas sus deu­das… Pero no fue así. Al con­tra­rio.

Kavi­ta Fis­cher, pro­fe­sio­nal de la salud men­tal de 41 años, pro­pie­ta­ria de una casa en las afue­ras y madre de dos hijos, aca­bó tenien­do una deu­da de seis cifras por pér­di­das en apues­tas onli­ne. Duran­te casi un año, en 2024, per­dió una y otra vez, pero no podía parar. Como psi­quia­tra fami­lia­ri­za­da con los impul­sos huma­nos y la adic­ción, Fis­cher se supo­ne que sabía mejor que nadie lo que tenía que hacer. Pero no era capaz.

La perio­dis­ta del WSJ Kathe­ri­ne Say­re entra al deta­lle y des­cri­be así cómo empe­zó todo con Inter­net de una for­ma que, al prin­ci­pio, pare­cía tri­vial: «En noviem­bre de 2022, Fis­cher des­car­gó y se ins­ta­ló en su móvil la App de Draft­Kings, una de las prin­ci­pa­les empre­sas de apues­tas onli­ne de EE.UU., jun­to con Fan­Duel. Bus­ca­ba ali­viar el estrés de un divor­cio recien­te y su ais­la­mien­to del tele­tra­ba­jo duran­te la pan­de­mia. Tam­bién encon­tró Slin­go, jue­go de empa­re­jar simi­lar al bin­go, tan sen­ci­llo de jugar como en una máqui­na tra­ga­pe­rras».

El ciclo es clá­si­co en la adic­ción onli­ne. Tras seis días de racha gana­do­ra, Fis­cher soli­ci­tó en varias oca­sio­nes reti­rar su medio millón de dóla­res de la App de apues­tas Poin­ts­Bet. Sin embar­go, seguía cam­bian­do de opi­nión y apos­tan­do el dine­ro de nue­vo. Final­men­te, en un solo día, lo per­dió casi todo.

Con lo que no con­ta­ba, e igno­ra­ba, es con lo que había detrás de la App con la que esta­ba jugan­do. Sin que ella se die­ra cuen­ta, se enfren­ta­ba a una indus­tria aho­ra exper­ta en el arte de apro­ve­char el aná­li­sis de datos y meta­da­tos con que ras­trean el com­por­ta­mien­to humano de los usua­rios de sus Apps que siem­pre la acom­pa­ña­ban en su móvil. Es la tram­pa actual más efi­caz para para man­te­ner adic­tos y cau­ti­vos a sus usua­rios y para que sigan apos­tan­do una y otra vez, incan­sa­ble­men­te. Las empre­sas de apues­tas ras­trea­ban median­te las coo­kies de sus Apps las fluc­tua­cio­nes en el com­por­ta­mien­to de apues­tas de la psi­quia­tra Fis­cher. Los repre­sen­tan­tes de aten­ción al clien­te VIP le ofre­cie­ron áni­mos, rega­los y le otor­ga­ban inter­mi­ten­te­men­te bonus para que siguie­ra jugan­do… Fis­cher se empe­zó a dar cuen­ta de que no con­se­guía dejar­lo.

Las cifras eco­nó­mi­cas mues­tran la deba­cle. Para finan­ciar su afi­ción al jue­go, Fis­cher gas­tó sus aho­rros y fon­dos de jubi­la­ción, y soli­ci­tó prés­ta­mos per­so­na­les. Usó tar­je­tas de cré­di­to que tra­tan las tran­sac­cio­nes de jue­go como ade­lan­tos de efec­ti­vo, con tasas de inte­rés de has­ta el 33%. A medi­da que sus deu­das aumen­ta­ban, en enero siguien­te, Fis­cher inten­tó ins­cri­bir­se en un pro­gra­ma esta­tal de EE.UU. que per­mi­te a los apos­ta­do­res auto­ex­cluir­se de todas las apli­ca­cio­nes de apues­tas lega­les en Pen­sil­va­nia, duran­te un año, cin­co años, o de por vida. Fis­cher cuen­ta que lo inten­tó, pero reci­bió un men­sa­je de error y desis­tió.

Según rela­tó a la perio­dis­ta del WSJ, aca­bó pidien­do un prés­ta­mo con garan­tía hipo­te­ca­ria de 243.000 dóla­res para pagar sus tar­je­tas de cré­di­to y prés­ta­mos per­so­na­les a una tasa de inte­rés más baja. Le cos­ta­rá 2.400 dóla­res al mes duran­te 15 años. Esto se suma a su pago men­sual de hipo­te­ca de 3.600$. Para sal­dar otros 120.000$ de deu­da en tar­je­tas de cré­di­to, Fis­cher tie­ne pla­nes de pago que cues­tan 2.500$ al mes. Ha empe­za­do a tra­ba­jar por tur­nos en un cen­tro de salud local para obte­ner ingre­sos extra.

Final­men­te, en agos­to siguien­te, Fis­cher asis­tió a su pri­me­ra reu­nión de Doce Pasos para ludó­pa­tas en una igle­sia local. Se sin­tió asus­ta­da y sola, pen­san­do que qui­zá sólo habría unas pocas per­so­nas. En cam­bio, había un gru­po de 25. Un miem­bro del gru­po le dijo que no se sin­tie­ra sola. Ella llo­ró. Y pen­só: «No pue­do creer que haya tan­ta gen­te aquí». Final­men­te, la psi­quia­tra Fis­cher tomó la deci­sión dar una pre­sen­ta­ción en mar­zo a psi­quia­tras de todo Pen­sil­va­nia sobre la detec­ción de pro­ble­mas con el jue­go. Dijo que que­ría con­tar su his­to­ria, a pesar del ries­go pro­fe­sio­nal y per­so­nal, para con ello ayu­dar a eli­mi­nar el estig­ma de la ludo­pa­tía. Según ella: «Le pue­de pasar a cual­quie­ra».

El caso es que, hoy, esta últi­ma fra­se, pue­de leer­se en dos sen­ti­dos. Uno, en el de que, cual­quier humano, en algu­nos casos pun­tua­les, como el de esta exper­ta psi­quia­tra, tam­bién pue­de caer en la adic­ción –aun­que hay quie­nes tie­nen mayor o menor pre­dis­po­si­ción por su psi­co­lo­gía–. Pero, en segun­do lugar, tam­bién se pue­de leer en el sen­ti­do per­ver­so de que, con las nue­vas neu­­ro-tec­­no­­lo­­gías apli­ca­das onli­ne a tra­vés del telé­fono móvil conec­ta­do, las pla­ta­for­mas pue­den con­ver­tir en adic­to casi a cual­quie­ra, y esto a esca­la social, como ha pasa­do con adic­ción de ado­les­cen­tes a las redes socia­les, a las que el Ayun­ta­mien­to de Nue­va York defi­nió como una infa­me toxi­na medio­ma­bien­tal. Pero esto no ha que­da­do aquí. Los nue­vos mode­los de nego­cio del jue­go onli­ne, son tre­men­da­men­te efi­ca­ces y enor­me­men­te ren­ta­bles, y fun­cio­nan ya inte­gra­dos en las mis­mas redes socia­les, suman­do todo lo ante­rior. Ello está dan­do lugar a otra nue­va pla­ga adic­ti­va social que se suma a las nue­vas indus­trias glo­ba­les de la adic­ción  en las que está sur­gien­do aho­ra mis­mo el nue­vo sec­tor emer­gen­te de las pla­ta­for­mas digi­ta­les de apues­tas. Se lla­man las empre­sas de los mer­ca­dos de pre­dic­ción.

Los mer­ca­dos glo­ba­les de pre­dic­ción. Cómo fun­cio­nan

Con las mis­mas algo­rít­mi­cas que per­si­guen hacer adic­tos, está emer­gien­do en este momen­to en la eco­no­mía glo­bal una nue­va rama de las indus­trias de la adic­ción digi­tal. La cla­ve es unir la algo­rít­mi­ca de la esta­dís­ti­ca pre­dic­ti­va de las pla­ta­for­mas y el ras­treo del usua­rio y su re-ali­­me­n­­ta­­ción median­te los pro­pios datos y meta­da­tos de los usua­rios, algo típi­co de las redes socia­les y tras­la­dar­lo, inte­gra­do en ellas, al mun­do glo­bal de las apues­tas (has­ta hace poco casi cen­tra­das en apues­tas depor­ti­vas). Eso lle­va a esta nue­va indus­tria a con­ce­bir a cada ciu­da­dano, no impor­ta su edad, como un apos­ta­dor adic­to en poten­cia. Es el obje­ti­vo cen­tral de los nue­vos mer­ca­dos (adic­ti­vos) de pre­dic­cio­nes. Y, ¿apos­tar sobre qué? Pues sobre casi todo, o sobre cual­quier even­to noti­cio­so que pue­da popu­la­ri­zar­se o ser viral en inter­net y que, esas empre­sas, –cuyo mode­lo de nego­cio está basa­do en la pre­dic­ción–, con­si­de­ren algo apos­ta­ble por cual­quie­ra.

El uso comer­cial de los cita­dos mer­ca­dos de pre­dic­ción está cre­cien­do expo­nen­cial­men­te en este momen­to. Kate Knibbs, publi­có en la pres­ti­gio­sa Wired, el pasa­do 20 de mar­zo, un infor­me sobre ellos cali­fi­cán­do­los como «Un pro­duc­to mani­pu­la­do y peli­gro­so». Abren la puer­ta a que la gen­te apues­te todo el tiem­po su dine­ro a la pro­ba­bi­li­dad de una cre­cien­te lis­ta de des­en­la­ces de even­tos futu­ros. A pesar de algu­nas ganan­cias ines­pe­ra­das y lla­ma­ti­vas, la inmen­sa mayo­ría de apos­ta­do­res com­pul­si­vos onli­ne pier­den dine­ro a dia­rio igual que en los Casi­nos, y como la psi­quia­tra que he cita­do antes, pero «no pue­den parar».

El modo onli­ne pue­de ser mucho más adic­ti­vo que un lugar físi­co por­que el alcan­ce y los múl­ti­ples nichos de nego­cio de estos mer­ca­dos no tie­ne que ver con la geo­gra­fía físi­ca sino con los ámbi­tos de la red, en par­ti­cu­lar con el Inter­net social. Los deta­lles son com­ple­jos. El ana­lis­ta Wyat­te Grantham-Phi­­lips, de Asso­cia­ted Press los des­cri­be así: «…la varie­dad de los temas impli­ca­dos en los mer­ca­dos de pre­dic­ción pue­de variar enor­me­men­te, des­de la esca­la­da de con­flic­tos geo­po­lí­ti­cos, has­ta momen­tos o des­en­la­ces de asun­tos de la cul­tu­ra pop, e inclu­so de temas inven­ta­dos pro­duc­to de teo­rías de la cons­pi­ra­ción».

Recien­te­men­te, se ha pro­du­ci­do un enor­me y repen­tino aumen­to de las apues­tas en elec­cio­nes polí­ti­cas, jue­gos depor­ti­vos y casi cual­quier even­to con des­en­la­ce. Y millo­nes de usua­rios están ya apos­tan­do sobre miles de cosas, reales o no, cier­tas o no. Des­de, sobre el con­flic­to de Irán a la exis­ten­cia de extra­te­rres­tres –a par­tir de una fra­se críp­ti­ca viral saca­da de con­tex­to de una decla­ra­ción de Barak Oba­ma el pasa­do febre­ro–. Se han dado casos de adic­ción en ado­les­cen­tes que han usa­do para apos­tar tar­je­tas de cré­di­to e iden­ti­da­des de fami­lia­res adul­tos poco cono­ce­do­res del mun­do onli­ne sin que estos lo supie­ran, inclu­so usan­do puen­tes VPN (red pri­va­da vir­tual) para usar ubi­ca­cio­nes geo­grá­fi­cas anó­ni­mas sal­tán­do­se así prohi­bi­cio­nes geo­grá­fi­cas.

En la jer­ga del sec­tor, lo que se com­pra o ven­de en un mer­ca­do de pre­dic­cio­nes se deno­mi­na «con­tra­to de even­to». Sue­len anun­ciar­se como apues­tas de «sí» o «no». Su pre­cio míni­mo fluc­túa entre 0 dóla­res y un dólar, lo que refle­ja lo que los apos­ta­do­res están dis­pues­tos a pagar, colec­ti­va­men­te, como míni­mo, con base en una pro­ba­bi­li­dad del 0% al 100% sobre que un even­to o suce­so ocu­rra, y su des­en­la­ce sea «sí», o «no». Cuan­to más pro­ba­ble sea que los apos­ta­do­res crean que un even­to ocu­rri­rá, más caro será el con­tra­to. Y a medi­da que estas pro­ba­bi­li­da­des cam­bian con el tiem­po, los usua­rios pue­den reti­rar sus fon­dos anti­ci­pa­da­men­te para obte­ner ganan­cias adi­cio­na­les o inten­tar evi­tar mayo­res pér­di­das en lo que ya han inver­ti­do. Así entran en bucle.

Ima­gen del Bar The Situa­tion Room que aca­ba de inau­gu­rar en Washing­ton D.C. la empre­sa de mer­ca­dos de pre­dic­cio­nes Poly­mar­ket

El impe­rio glo­bal de la pla­ta­for­ma digi­tal Poly­mar­ket

El actor glo­bal más des­ta­ca­do aho­ra es la pla­ta­for­ma Poly­mar­ket que se ha con­fi­gu­ra­do como uno de los mer­ca­dos de pre­dic­ción glo­bal más gran­des del mun­do, don­de sus usua­rios –de for­ma anó­ni­ma, y esto es esen­cial–, pue­den pagar sus con­tra­tos de even­tos median­te crip­to­mo­ne­das, tar­je­tas de débi­to o cré­di­to y trans­fe­ren­cias ban­ca­rias. El prin­ci­pal com­pe­ti­dor de Poly­mar­ket se lla­ma Kalshi, una pla­ta­for­ma de pre­dic­ción regu­la­da por el gobierno de EE.UU. des­de 2020. La pla­ta­for­ma ofre­ce for­mas simi­la­res de com­prar y ven­der con­tra­tos de even­tos a las de Poly­mar­ket, y actual­men­te per­mi­te con­tra­tos de even­tos elec­to­ra­les y depor­ti­vos en todo el país. Kalshi obtu­vo la apro­ba­ción judi­cial pocas sema­nas antes de las elec­cio­nes de 2024 para per­mi­tir a los esta­dou­ni­den­ses apos­tar en las pró­xi­mas con­tien­das polí­ti­cas y, ade­más, ofre­ce ser­vi­cios de tra­ding depor­ti­vo des­de hace apro­xi­ma­da­men­te un año.

Las res­tric­cio­nes para actuar glo­bal­men­te varían según el país, pero en EE. UU., el alcan­ce de estos mer­ca­dos se ha expan­di­do rápi­da­men­te muy recien­te­men­te, coin­ci­dien­do con el cam­bio de polí­ti­cas en Washing­ton. El expre­si­den­te Joe Biden dic­tó medi­das enér­gi­cas con­tra los mer­ca­dos de pre­dic­ción por sus peli­gros y, tras un acuer­do en 2022 con la Comi­sión de Comer­cio de Futu­ros de Mate­rias Pri­mas (CFTC), se le prohi­bió ope­rar en el país. Pero, esto cam­bió con Trump a fina­les del año pasa­do, cuan­do Poly­mar­ket anun­ció su regre­so a EE.UU. tras reci­bir la auto­ri­za­ción de la Comi­sión. El resi­den­te en EE.UU. aho­ra pue­de unir­se a la pla­ta­for­ma.

Lo últi­mo es que Poly­mar­ket aca­ba de inau­gu­rar este 18 de mar­zo en el cen­tro de la ciu­dad de Washing­ton, el Bar «The Situa­tion Room»,  (que podría­mos tra­du­cir por Sala de Situa­cio­nes, o Sala de Emer­gen­cias). The Situa­tion Room es el mis­mo nom­bre que puso a una foto suya el fotó­gra­fo ofi­cial de la Casa Blan­ca Pete Sou­za, que él tomó en una sala de reunio­nes de la Casa Blan­ca. Su ima­gen mues­tra al pre­si­den­te de los EE.UU. Barack Oba­ma con su equi­po de segu­ri­dad nacio­nal en la Sala de Situa­cio­nes de la Casa Blan­ca reci­bien­do las imá­ge­nes en direc­to de la Ope­ra­ción Lan­za de Nep­tuno, que con­du­jo a la muer­te de Osa­ma bin Laden. La empre­sa Poly­mar­ket des­cri­be su recién inau­gu­ra­do local con ese nom­bre como «…el pri­mer bar del mun­do dedi­ca­do al segui­mien­to de la situa­ción mun­dial» y pla­nea ofre­cer en él la mis­ma infor­ma­ción que los apos­ta­do­res de los mer­ca­dos de pre­dic­ción siguen onli­ne. En su inte­rior, los clien­tes encon­tra­rán pan­ta­llas con feeds (flu­jos de con­te­ni­do) de redes socia­les, mapas de segui­mien­to de vue­los, ter­mi­na­les de Bloom­berg, etc. y pane­les que mues­tran las pro­ba­bi­li­da­des del mer­ca­do de pre­dic­cio­nes en tiem­po real. No hace fal­ta comen­ta­rios sobre la osa­día de la empre­sa con esta ope­ra­ción.

Quién está detrás de estos mer­ca­dos

Quié­nes están tras las ope­ra­cio­nes de esos mer­ca­dos es algo bas­tan­te tur­bio. Si bien las empre­sas glo­ba­les que ges­tio­nan las pla­ta­for­mas reco­pi­lan infor­ma­ción per­so­nal, –datos y meta­da­tos, al modo de las redes socia­les– de sus usua­rios, para veri­fi­car iden­ti­da­des y pagos, la mayo­ría de per­so­nas pue­den ope­rar bajo seu­dó­ni­mos anó­ni­mos en inter­net, lo que difi­cul­ta que el públi­co sepa quién se bene­fi­cia de tener muchos con­tra­tos de even­tos.

Hay quie­nes defien­den estos mer­ca­dos de pre­dic­ción, con el argu­men­to de que arries­gar dine­ro con­du­ce a mejo­res pro­nós­ti­cos, es algo que pue­de ser intere­san­te, por ejem­plo, para la eco­no­mía. El pro­fe­sor de eco­no­mía de la Uni­ver­si­dad Wake Forest, Kole­man Strumpf, cree que es valio­so moni­to­rear estas pla­ta­for­mas para detec­tar posi­bles noti­cias, seña­lan­do el éxi­to pasa­do de los mer­ca­dos de pre­dic­ción con algu­nos resul­ta­dos elec­to­ra­les, inclu­yen­do la carre­ra pre­si­den­cial en EE.UU. Pero muchos crí­ti­cos des­ta­can que la faci­li­dad y la rapi­dez para hacer apues­tas onli­ne siem­pre dis­po­ni­bles a tra­vés de un click en el Smartpho­ne, sue­len con­lle­var masi­va­men­te pér­di­das de dine­ro a dia­rio, y faci­li­tar la adic­ción y la apues­ta com­pul­si­va. Por otra par­te, este espa­cio onli­ne amplía osten­si­ble­men­te las posi­bi­li­da­des del trá­fi­co de infor­ma­ción pri­vi­le­gia­da.

El mer­ca­do aho­ra está explo­tan­do con otras gran­des empre­sas. Los gigan­tes de las apues­tas depor­ti­vas Draft­Kings y Fan­Duel lan­za­ron pla­ta­for­mas de pre­dic­ción el pasa­do diciem­bre. El bro­ker onli­ne Robinhood está amplian­do su ofer­ta. La red social de Donald Trump, Truth Social, tam­bién ha pro­me­ti­do ofre­cer un mer­ca­do de pre­dic­cio­nes den­tro de la pla­ta­for­ma a tra­vés de una aso­cia­ción con Crypto.com. Algo muy muy sig­ni­fi­ca­ti­vo es que uno de los hijos del pre­si­den­te, Donald Trump Jr., ocu­pa pues­tos de ase­sor, al tiem­po, tan­to en Poly­mar­ket como en Kalshi, lo cual, como vere­mos des­pués, plan­tea serias sos­pe­chas sobre uso y trá­fi­co de infor­ma­ción pri­vi­le­gia­da. Algo que es deli­to, por ejem­plo, en el mun­do de la Bol­sa en EE.UU.

Debi­do a que se posi­cio­nan ladi­na­men­te como ven­de­do­res de con­tra­tos de even­tos, los mer­ca­dos de pre­dic­cio­nes están regu­la­dos por la cita­da Comi­sión de Comer­cio de Futu­ros de Mate­rias Pri­mas (CFTC). Un tru­co legal median­te el que pue­den evi­tar las res­tric­cio­nes o prohi­bi­cio­nes esta­ta­les vigen­tes actual­men­te para jue­gos de azar tra­di­cio­na­les y apues­tas en el mun­do físi­co. Hay enor­mes dudas sobre las regu­la­cio­nes y sus con­tra­dic­cio­nes.

Muchos legis­la­do­res de EE.UU. piden luchar con­tra el posi­ble trá­fi­co de infor­ma­ción pri­vi­le­gia­da en los mer­ca­dos de pre­dic­ción onli­ne, por ejem­plo, tras las sos­pe­chas en torno a la cap­tu­ra el tres de enero de Madu­ro que gene­ró un subi­dón viral de apues­tas en Poly­mar­ket en don­de, según la BBC, un apos­tan­te anó­ni­mo ganó 436.000 dóla­res en esa pla­ta­for­ma tras el des­en­la­ce del suce­so. El vier­nes 15 de enero, –lue­go daré deta­lles de ello–, el repre­sen­tan­te demó­cra­ta en la Cáma­ra de Repre­sen­tan­tes de EE.UU. Rit­chie Torres, pre­sen­tó un pro­yec­to de ley des­ti­na­do a impe­dir que emplea­dos guber­na­men­ta­les par­ti­ci­pen en con­tra­tos de even­tos con fines polí­ti­cos. Las cuen­tas de redes socia­les de empre­sas de apues­tas y pre­dic­ción mez­clan publi­ca­cio­nes infor­ma­ti­vas con pro­yec­cio­nes pro­ba­bi­lís­ti­cas y con­te­ni­dos alta­men­te vira­li­za­bles; eso afec­ta al pano­ra­ma infor­ma­ti­vo por­que una supues­ta pro­ba­bi­li­dad pasa a pre­sen­tar­se como un hecho.

Algu­nos empre­sa­rios del sec­tor quie­ren disi­mu­lar y dar bue­na ima­gen. El cita­do pro­yec­to de ley ya ha sido apo­ya­do por el CEO de Kalshi, Tarek Man­sour, quien publi­có en Lin­ke­dIn que el uso de infor­ma­ción pri­vi­le­gia­da siem­pre ha esta­do prohi­bi­do en su pla­ta­for­ma, y que hay que hacer más para aca­bar con los mer­ca­dos de pre­dic­ción no regu­la­dos.

Pero los hechos con­tra­di­cen a Man­sour. La sema­na pasa­da, el 17 de mar­zo, sal­tó la noti­cia que publi­có Ars­Tech­ni­ca con el títu­lo: «Ari­zo­na acu­sa a Kalshi, una pla­ta­for­ma de pre­dic­cio­nes, de ope­rar apues­tas ile­ga­les». Este esta­do de EE.UU., se con­vier­te en el pri­me­ro en pre­sen­tar una denun­cia penal con­tra una pla­ta­for­ma de pre­dic­cio­nes.

Algu­nos ejem­plos muy sig­ni­fi­ca­ti­vos 

 ¿Por qué esta­mos hablan­do aho­ra de estos nue­vos mer­ca­dos? Pues sobre todo por un suce­so que ha pues­to a la empre­sa Poly­mar­ket en el pun­to de mira con sos­pe­chas de pro­mo­ver la adic­ción a las apues­tas y la espe­cu­la­ción vía inter­net. Vea­mos ejem­plos:

a)Apos­tar sobre la cap­tu­ra de Nico­las Madu­ro. ¿Uso de Infor­ma­ción pri­vi­le­gia­da? 

¿Quién apro­ve­chó la reda­da con­tra Madu­ro para obte­ner 436.000 dóla­res?, se pre­gun­ta­ba en una colum­na de opi­nión en The Washing­ton Post, …el pasa­do 15 de enero Rit­chie Torres, repre­sen­tan­te demó­cra­ta, por Nue­va York, en la Cáma­ra de Repre­sen­tan­tes, que pre­sen­tó en ella, ese mis­mo día, un pro­yec­to de Ley lla­ma­do Ley de Inte­gri­dad Públi­ca en los Mer­ca­dos de Pre­dic­ción Finan­cie­ra de 2026. Y aña­día en la colum­na, «El núme­ro de sos­pe­cho­sos en estruc­tu­ras de altos car­gos de la admi­nis­tra­ción es alar­man­te. Apos­tar por una acción guber­na­men­tal de un actor guber­na­men­tal, siem­pre es una apues­ta en con­tra del inte­rés públi­co».

 Su impre­sio­nan­te rela­to es fru­to de su con­vic­ción sobre la corrup­ción de altos car­gos con cono­ci­mien­to de la ope­ra­ción, o fami­lia­res, que obtu­vie­ron mucho dine­ro apos­tan­do. Lo deta­lla así en su colum­na: «Horas antes de que coman­dos de la Fuer­za Del­ta del Ejér­ci­to esta­dou­ni­den­se cap­tu­ra­ran al pre­si­den­te vene­zo­lano Nico­lás Madu­ro, y a su espo­sa, duran­te una reda­da noc­tur­na en Cara­cas, un apos­ta­dor anó­ni­mo, usan­do una cuen­ta recién crea­da en el mer­ca­do de pre­dic­cio­nes Poly­mar­ket, apos­tó más de 30.000 dóla­res a que Madu­ro deja­ría el car­go el 31 de enero de 2026. El apos­ta­dor obtu­vo más de 436.000 dóla­res en ganan­cias en solo un minu­to que dedi­có a hacer la apues­ta»…

«…Pero no era una apues­ta cual­quie­ra sobre depor­tes, el cli­ma, entre­te­ni­mien­to o tri­via­li­da­des. Era una apues­ta sobre gue­rra y paz, una de las deci­sio­nes más impor­tan­tes que un gobierno pue­de tomar. La pre­dic­ción se cal­cu­ló con tal pre­ci­sión que atra­jo un inten­so escru­ti­nio mediá­ti­co y puso a los mer­ca­dos de pre­dic­cio­nes en el pun­to de mira. La tran­sac­ción tenía las carac­te­rís­ti­cas de trá­fi­co de infor­ma­ción pri­vi­le­gia­da…  Qui­zás no haya mayor pozo negro de corrup­ción en cier­nes que la inter­sec­ción de los mer­ca­dos de pre­dic­ción y el gobierno fede­ral. Preo­cu­pa­cio­nes que antes pare­cían teó­ri­cas se están con­vir­tien­do en ries­gos reales… No se tra­ta de hipó­te­sis fan­ta­sio­sas, sino de seña­les tem­pra­nas de aler­ta de un sis­te­ma vul­ne­ra­ble al abu­so, si no se con­tro­la». 

b)Apos­tar sobre la dura­ción de una rue­da de pren­sa en la Casa Blan­ca:

En su colum­na del WPost, Rit­chie Torres infor­ma, tam­bién sobre una de las apues­tas en los mer­ca­dos de pre­dic­ción, aún, si cabe, más sor­pren­den­tes. Tie­ne que ver con el perio­dis­mo y las rue­das de pren­sa:

«…El poten­cial de corrup­ción no se limi­ta a la segu­ri­dad nacio­nal ni a la polí­ti­ca exte­rior. El 7 de enero de 2026, apos­ta­do­res anó­ni­mos apos­ta­ron sobre si la rue­da de pren­sa de la Casa Blan­ca dura­ría más de 65 minu­tos. El mer­ca­do Poly­mar­ket asig­nó una pro­ba­bi­li­dad del 98 %. Lue­go, a unos pocos segun­dos antes de esa dura­ción, la rue­da de pren­sa fina­li­zó abrup­ta e ines­pe­ra­da­men­te:  –la secre­ta­ria de pren­sa Karo­li­ne Lea­vitt la inte­rrum­pió, de repen­te, y se mar­chó pocos segun­dos antes del final de ese pla­zo, –como se pue­de ver aquí–: pro­por­cio­nan­do enor­mes ganan­cias, mul­ti­pli­ca­das por 50, y casi ins­tan­tá­neas, a quie­nes apos­ta­ron con­tra todo pro­nós­ti­co».

Torres pro­si­gue en su colum­na: «Casua­li­dad o no, el epi­so­dio sub­ra­yó cuán vul­ne­ra­bles son los pro­ce­di­mien­tos ofi­cia­les del gobierno para ser apro­ve­cha­dos y obte­ner bene­fi­cios, –con evi­den­tes con­flic­tos de intere­ses–. Nin­gu­na acción guber­na­men­tal, al pare­cer, ni siquie­ra la dura­ción de una rue­da de pren­sa de la Casa Blan­ca, es dema­sia­do tri­vial o dimi­nu­ta para ser mone­ti­za­da. En los mer­ca­dos de pre­dic­ción, los usua­rios pue­den apos­tar sobre ope­ra­cio­nes mili­ta­res, san­cio­nes, medi­das regu­la­to­rias, cam­bios de lide­raz­go, fallos judi­cia­les o legis­la­ción. Un exper­to en el gobierno podría apos­tar sobre la des­ti­tu­ción de un líder extran­je­ro, cuán­do ocu­rri­rá un ata­que mili­tar, si se pro­mul­ga­rá, dero­ga­rá o retra­sa­rá una regu­la­ción, o si el Con­gre­so apro­ba­rá o blo­quea­rá un pro­yec­to de ley. En cada caso, el apos­ta­dor podría influir en el resul­ta­do al que apues­ta».

«…La difu­sa línea entre pre­de­cir y lucrar­se no solo corrom­pe los mer­ca­dos; tie­ne el poten­cial de corrom­per al pro­pio gobierno, trans­for­man­do el ser­vi­cio públi­co en una empre­sa pri­va­da espe­cu­la­ti­va. Así como el pre­si­den­te Donald Trump ha uti­li­za­do crip­to­mo­ne­das para enri­que­cer­se a sí mis­mo y a su fami­lia. Hay moti­vos para temer que miem­bros del gobierno pue­dan hacer lo mis­mo a tra­vés de los mer­ca­dos de pre­dic­ción»… «Por eso, he pre­sen­ta­do una legis­la­ción des­ti­na­da a com­ba­tir el uso de infor­ma­ción pri­vi­le­gia­da en los mer­ca­dos de pre­dic­ción. Pro­pon­go lla­mar­la la Ley de Inte­gri­dad Públi­ca en los Mer­ca­dos de Pre­dic­ción Finan­cie­ra, que prohi­bi­ría a los emplea­dos y fun­cio­na­rios elec­tos, tan­to del Con­gre­so como del poder eje­cu­ti­vo, com­prar o ven­der con­tra­tos de mer­ca­dos de pre­dic­ción vin­cu­la­dos a accio­nes guber­na­men­ta­les».

Exis­ten ya peli­gros inmi­nen­tes y reales de los mer­ca­dos de pre­dic­ción para la polí­ti­ca. A algu­nos car­gos guber­na­men­ta­les, la pala­bra «pre­dic­ción» les pare­ce inapro­pia­da –según Torres–. «Pero si fun­cio­na­rios elec­tos o emplea­dos públi­cos toman este tipo de deci­sio­nes rela­cio­na­das con los mer­ca­dos de pre­dic­ción, las mol­dean». Es decir, que enton­ces las apues­tas no están pro­nos­ti­can­do el futu­ro, sino mol­deán­do­lo para que se con­vier­ta en una pro­fe­cía auto-cum­­pli­­da, –al modo de cier­tas encues­tas del actual CIS en Espa­ña–. Y si alguien con un car­go polí­ti­co tie­ne infor­ma­ción pri­vi­le­gia­da y él o algún fami­liar infor­ma­do apues­tan por el resul­ta­do; ese car­go polí­ti­co –según Torres–, «esta­ría gober­nan­do con fines de lucro».

c)Apos­tar sobre accio­nes de gue­rra. Ame­na­zas de muer­te a perio­dis­tas:

Gra­cias a los mer­ca­dos de pre­dic­ción, los corres­pon­sa­les de gue­rra no solo tie­nen que preo­cu­par­se de los misi­les o balas per­di­das. Aho­ra tam­bién se enfren­tan a nue­vos peli­gros e inclu­so a ame­na­zas de muer­te. La gue­rra y el tra­ba­jo de los perio­dis­tas –inclu­so en el fren­te–, se han con­ver­ti­do en peli­gro­so obje­to de apues­tas. Vea­mos.

Esto le ha pasa­do a Ema­nuel Fabian, perio­dis­ta de The Times of Israel, que ha denun­cia­do que apos­ta­do­res de la pla­ta­for­ma de apues­tas y crip­to­mo­ne­das Poly­mar­ket jura­ron matar­le si no rees­cri­bía un repor­ta­je suyo  del 16 de mar­zo de 2026 sobre misi­les ira­níes. El perio­dis­ta infor­mó que el pasa­do 10 de mar­zo, un misil balís­ti­co ira­ní cayó en una zona des­po­bla­da cer­ca de Beit She­mesh, y que el pro­yec­til había impac­ta­do en el sue­lo, pro­vo­can­do una gran explo­sión. Lo que des­co­no­cía Fabian en ese momen­to es que, al mis­mo tiem­po, en Poly­mar­ket se habían apos­ta­do más de 14 millo­nes de dóla­res, a si: ¿Ata­ca­ría Irán a Israel el 10 de mar­zo?

El perio­dis­ta denun­cia que comen­zó a reci­bir men­sa­jes de indi­vi­duos que le exi­gían cam­biar su cró­ni­ca para que dije­ra que el misil había sido inter­cep­ta­do. La pre­sión fue esca­lan­do y has­ta se crea­ron cap­tu­ras de pan­ta­lla fal­sas don­de Fabian supues­ta­men­te admi­tía que su infor­ma­ción era erró­nea. Ade­más, algu­nos de los apos­ta­do­res demos­tra­ron cono­cer la direc­ción de su casa, así como deta­lles sobre sus padres y her­ma­nos. Algo pavo­ro­so.

Izquier­da: Ema­nuel Fabian, corres­pon­sal mili­tar de The Times of Israel, en el sur del Líbano el 21 de noviem­bre de 2024; Dere­cha: foto, toma­da el 16 de mar­zo de 2026, mues­tra una apues­ta en el sitio web de Poly­mar­ket titu­la­da “¿Irán ata­ca a Israel el…?” (Chaim Goldberg/ Flash90; Ema­nuel Fabian/ Times of Israel).

El perio­dis­ta rela­ta el deta­lle en su artícu­lo pos­te­rior al hecho: «El even­to sobre el que apos­ta­ron estas per­so­nas era: «¿Irán ata­ca a Israel el…?». Se apos­ta­ron más de 14 millo­nes de dóla­res aquél 10 de mar­zo de 2026. Las reglas de la apues­ta esta­ble­cen: «Este mer­ca­do se resol­ve­rá como ‘Sí’, si Irán lan­za un ata­que aéreo, con dro­nes o misi­les con­tra terri­to­rio israe­lí en la fecha indi­ca­da, hora de Israel (GMT+2). De lo con­tra­rio, se resol­ve­rá como ‘No’». Sin embar­go, exis­te una cláu­su­la: «La inter­cep­ta­ción de misi­les o dro­nes no será sufi­cien­te para una reso­lu­ción de ‘Sí’, inde­pen­dien­te­men­te de si caen en terri­to­rio israe­lí o cau­san daños».

Fabian lle­gó a reci­bir un ulti­má­tum anó­ni­mo que decía:

«No tie­nes ni idea de cuán­to ries­go has pues­to. Hoy es el día más impor­tan­te de tu carre­ra. Tie­nes dos opcio­nes: o crees que tene­mos la capa­ci­dad, y des­pués de que nos hagas per­der 900.000 dóla­res, inver­ti­re­mos al menos esa can­ti­dad para aca­bar con­ti­go; o ter­mi­nas con dine­ro en el bol­si­llo y, ade­más, recu­pe­ras la vida que tenías has­ta aho­ra». Y…«Que­dan 86 minu­tos. Eres el úni­co res­pon­sa­ble de tu vida».

Ema­nuel Fabian, cul­mi­na su artícu­lo dicien­do de mane­ra elo­cuen­te: «Se me aca­bó el tiem­po jus­to antes de ir a la comi­sa­ría a decla­rar y apor­tar prue­bas. La poli­cía está investigando…El inten­to de estos apos­ta­do­res de pre­sio­nar­me para que modi­fi­ca­ra mi repor­ta­je y así gana­ran sus apues­tas, no tuvo ni ten­drá éxi­to. Sin embar­go, me preo­cu­pa que otros perio­dis­tas no actúen con la mis­ma éti­ca si se les pro­me­te una par­te de las ganan­cias… Un reser­vis­ta mili­tar israe­lí y un civil fue­ron acu­sa­dos el mes pasa­do por uti­li­zar infor­ma­ción cla­si­fi­ca­da para rea­li­zar apues­tas antes de la gue­rra de Israel con Irán en junio de 2025. De igual modo, los perio­dis­tas podrían explo­tar fácil­men­te su cono­ci­mien­to para rea­li­zar ope­ra­cio­nes con infor­ma­ción pri­vi­le­gia­da en la pla­ta­for­ma»… Y ter­mi­na su artícu­lo dicien­do: «Espe­ro sin­ce­ra­men­te que esto no haya ocu­rri­do, ni ocu­rra, en este nue­vo e inquie­tan­te esce­na­rio don­de la reali­dad, el perio­dis­mo, las apues­tas y la delin­cuen­cia se entre­la­zan».

d)Mer­ca­dos de futu­ro de entra­dasa espec­tácu­los que fun­cio­nan en modo glo­bal como los mer­ca­dos de pre­dic­cio­nes:

¿Se han pre­gun­ta­do por qué hay con­cier­tos cuyas entra­das ven­den empre­sas glo­ba­les como Tic­ket­mas­ter se ago­tan en segun­dos en la Web a par­tir del día y hora pre­vis­to, inclu­so dece­nas de meses antes del even­to?

Ver­bi­gra­cia: pues por­que son sis­te­mas onli­ne capa­ces de con­ver­tir a cada com­pra­dor de una o más loca­li­da­des en espe­cu­la­do­res y agen­tes de re-ven­­ta. Los hay convencidos/as de que podrán hacer nego­cio con esas entra­das. Si Vds., lue­go escu­chan que hay entra­das VIP al con­cier­to a cien­tos o a miles de euros no se extra­ñen, las gene­ra esta maqui­na­ria espe­cu­la­ti­va.

El nom­bre de Tic­ket­mas­ter a mí me recuer­da mucho a Poly­mar­ket, empre­sa pro­pie­dad del mono­po­lio Live Nation, un impe­rio domi­nan­te a nivel mun­dial de even­tos en vivo; y están conec­ta­das a otras empre­sas de ven­ta de tic­kets onli­ne como Seat­Geek y StubHub.

Lo dicho no qui­ta que muchos com­­pra­­do­­res-fans com­pran loca­li­da­des de bue­na fe. Pero otros muchos y muchas, entran en una subas­ta masi­va de ven­ta y reven­ta de entra­das con pre­cios diná­mi­cos ya que la empre­sa que ven­de las entra­das per­mi­te, y faci­li­ta, que cual­quier comprador/a se con­vier­ta en revendedor/a, a cam­bio de una comi­sión y pue­da sacar­se unos o muchos euros extra a tra­vés de sus com­pras de loca­li­da­des, es decir, actuan­do como un especulador/a sobre el pre­cio de com­pra ini­cial de cada entra­da, den­tro de una maqui­na­ria onli­ne que fun­cio­na al modo de los mer­ca­dos de pre­dic­ción sobre el futu­ro con­cier­to o actua­ción musi­cal o del espec­tácu­lo de que se tra­te.

En la jer­ga bur­sá­til, esto se lla­ma­ría mer­ca­do de futu­ro de entra­das. Muchos ado­les­cen­tes sin que lo sepan sus padres, – y otros que no lo son tan­to–, están com­pran­do entra­das a actua­cio­nes y con­cier­tos muchos meses e inclu­so más de un año antes del espec­tácu­lo. En algu­nos casos son com­pras com­pul­si­vas y/o intere­sa­das, inclu­so sin la menor inten­ción de ir a ver la actua­ción o el even­to. La mucha ante­la­ción faci­li­ta tam­bién el espe­cu­lar.

Por últi­mo, des­cri­bo un ejem­plo rela­cio­na­do, de aho­ra mis­mo, sobre cómo están lle­gan­do a Espa­ña los ten­tácu­los del cita­do impe­rio mono­­po­­lí­s­­ti­­co-espe­­cu­­la­­ti­­vo de Live Nation, pro­pie­ta­rio de Poly­mar­ket. El dia­rio El País, –en papel–, del 20 de mar­zo de 2026, publi­ca­ba una «noti­cia» (pág. 43) en la sec­ción de Cul­tu­ra, sobre tres con­cier­tos de la can­tan­te Sha­ki­ra en Madrid en sep­tiem­bre. ¿Serán en el Ber­na­béu? No. ¿Serán en el Esta­dio Metro­po­li­tano del Atlé­ti­co de Madrid? No. Lo pue­do afir­mar por­que, en el mis­mo ejem­plar de perió­di­co vie­ne un anun­cio de doble pági­na, (págs. 10 y 11) en Inter­na­cio­nal, anun­cian­do el Esta­dio Sha­ki­ra Madrid que Live Nation habrá cons­trui­do exclu­si­va­men­te para esas actua­cio­nes en el Espa­cio Iber­dro­la en el dis­tri­to Villa­ver­de de Madrid. ¿Un nue­vo Esta­dio para sólo tres con­cier­tos? Eso dice el anun­cio. Un esta­dio que, según la pro­pa­gan­da, se cons­tru­ye ex-pro­­fe­­so para dichos even­tos y apa­re­ce con una foto en la que lo que se ve, más que un audi­to­rio, pare­ce un par­que temá­ti­co. ¿Cómo no se le ocu­rrió esta vía al Valen­cia Club de Fút­bol que lle­va vein­te años sin un esta­dio nue­vo?

Pero el anun­cio dice más cosas: Las entra­das para esos tres con­cier­tos ya se ven­den seis meses antes onli­ne en la pla­ta­for­ma de Live Nation, –ya está la cam­pa­ña publi­ci­ta­ria en mar­cha en A3TV, a la que se ha suma­do el Ban­co San­tan­der en uno de los for­ma­tos–. Pero hay más. Si com­pras en Pre­ven­ta Live Nation pue­des pagar con Visa, Mas­ter­Card, Ame­ri­can Express, Bono Cul­tu­ral Joven, Pay­Pal, Apple Pay y Klar­na. Ahí pue­des com­prar de gol­pe 4. Y hay mil tru­cos para com­prar más, al tiem­po, con diver­sas ID digi­ta­les. Así que, segu­ro que algunos/as encon­tra­rán algu­na mane­ra que, intu­yo, fun­cio­na­rá en modo subas­ta espe­cu­la­ti­va esti­lo de los mer­ca­dos de pre­dic­cio­nes de Poly­mar­ket. Una gran par­te de los fans (inclui­dos adul­tos) que com­pren entra­das, es muy pro­ba­ble que des­co­noz­can toda esta maqui­na­ria ciber­né­ti­ca en mar­cha y no ten­drán ni idea de lo que son y mue­ven Live Nation y sus mer­ca­dos de pre­dic­cio­nes de Poly­mar­ket. Otros/as, igual sí. Pare­ce­ría que yo exa­ge­ro, pero no. Las fil­tra­cio­nes muy recien­tes de men­sa­jes de direc­ti­vos de estas empre­sas dicen «que cali­fi­ca­ban de ‘estú­pi­dos’ a los usua­rios, por su com­por­ta­mien­to al com­prar entra­das», han hecho que Abel Torres publi­ca­ra el pasa­do día 17 un infor­me titu­la­do: “El escán­da­lo de Live Nation y Tic­ket­mas­ter: mono­po­lio, robo a fans, men­sa­jes fil­tra­dos…”. Léan­lo en el link, y juz­guen Vds. mis­mos.

Solo diré hoy, para no alar­gar­me aún más, que pron­to los mer­ca­dos de pre­dic­cio­nes tipo Poly­mar­ket y Kalshi, –y si no, al tiem­po–, van a ser una moda obli­ga­to­ria tam­bién en Espa­ña–, algo en lo que ya están impli­ca­dos, sobre todo, millo­nes de ado­les­cen­tes en el mun­do. Tam­bién tie­ne que ver con la adic­ción on-line, y cla­ro, con la músi­ca y los espec­tácu­los en vivo. Vere­mos qué opi­na la gen­te del mun­do de la músi­ca que aún des­co­no­ce todo esto. Y como es algo tam­bién com­ple­jo, pro­me­to que vol­ve­ré a ello en un pró­xi­mo artícu­lo. Lo dejo aquí por hoy. Agra­dez­co a todo lec­tor que haya segui­do leyen­do este den­so tex­to has­ta este des­en­la­ce, que no es el de una apues­ta. Gra­cias.

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