Las terrazas valencianas abren con cambios y con buena respuesta de la clientela: de Puçol a la Patacona

La entrada en la fase 1 de toda la Comunidad Valenciana ha supuesto, entre otras cosas, que los restaurantes puedan ya abrir sus terrazas al 50% de capacidad. Muchos de ellos lo han hecho ya el primer día y las sensaciones, en general, son bastante positivas. Valoran la buena repuesta de los clientes tanto a la hora de acudir, como para adaptarse a las nuevas circunstancias.

Valencia City ha hablado con algunos propietarios o gerentes de restaurantes y nos comentan que han vuelto con muchas ganas y también con muchos cambios en horarios, formas de ofrecer la carta, medidas de seguridad… todo para garantizar un buen servicio y para conseguir lo más importante: que el cliente se levante de la mesa satisfecho.

Taberna Comer, Beber, Amar. Horario ininterrumpido los 7 días

En pleno Paseo de la Alameda de Valencia ha abierto sus puertas este lunes, después de más de dos meses de cierre obligado por la pandemia del Covid-19, la taberna Comer, Beber, Amar. Su encargado, Kiko Vidal, cuenta que han ampliado el horario y estarán abiertos de 10 de la mañana hasta el cierre de forma ininterrumpida, los siete días de la semana con un total de seis mesas por servicio. Por otra parte, por primera vez han planteado dos turnos, tanto a mediodía como en el servicio nocturno, y han lanzado un servicio de take away.

Kiko Vidal asegura que la clientela está respondiendo muy bien y están aceptando todos los cambios: “Lo entienden perfectamente, la gente de modo mayoritario está con ganas de salir y de ayudar. Quieren apoyarnos, muestran mucha comprensión y eso se nota mucho y es muy gratificante”, asevera, y añade: “A veces parece que los hosteleros seamos masoquistas, que solo nos guste trabajar y no tener vida, pero lo que nos engancha realmente es conseguir la satisfacción inmediata de nuestros clientes”.

«Es duro coger el ritmo, pero nos adaptaremos, además, está la tensión añadida de adaptarte a los protocolos y procesos que no son naturales en ti»

Kiko Vidal. Encargado de la Taberna Comer, Beber, Amar, en Valencia

Vidal nos ha atendido por teléfono, en un descanso entre el turno de mediodía y el de noche. Y reconoce que, a pesar de toda la ilusión, está costando volver a coger ritmo: “Tengo 52 años, suelo ser bastante activo, pero hoy estoy destrozado. Estoy sentado tomando un café para descansar un poco y trabajar de nuevo. Es duro coger el ritmo, pero nos acostumbraremos. Además, está la tensión añadida de adaptarte a los protocolos y procesos que no son naturales en ti. Tu mente te está recordando todo el tiempo cómo recoger una mesa, cómo separar al personal… es un cansancio psicológico añadido”. Eso sí, matiza que la respuesta de la gente ayuda mucho a sobrellevarlo: “Vienen a disfrutar de algo que no tenían estos meses y también a ayudarnos, saben que lo hemos pasado muy mal y quieren contribuir como puedan”. De hecho, Vidal tiene que interrumpir la llamada en varias ocasiones para atender a personas que querían cenar en su restaurante: “Está todo reservado, lo sentimos”, les indica.

Delgadito Gastrobar de Godella. Abre este martes con muchos cambios

El restaurante Delgadito Gastrobar de Godella, no abrió ayer, pero sí lo está preparando todo para volver al trabajo este martes, día 19 de mayo. Ellos también llevarán a cabo dos turnos, tanto a mediodía como por la noche, y cuentan con 9 mesas con una capacidad para unas 30 personas. Su encargado, Marcelo Muñoz, explica que su terraza es amplia y cuenta con ventajas extra de seguridad al estar en el interior de sus instalaciones. Preguntado por cómo animaría a asistir a su restaurante, argumenta que apuestan por los productos frescos y de mercado: “Lo elaboramos todo en el restaurante, croquetas, tapas… y disponemos de arroces y paella para comer y para llevar los fines de semana”.

El responsable del Delgadito asevera que ya tienen reservas para toda la semana y que han notado que su apuesta por fidelizar clientes desde que abrieron hace ya varios años les está siendo muy útil ahora, porque cuentan con una base de personas fieles y que “están respondiendo muy bien”. Es más, asegura que muchos les han llamado y escrito durante estos dos meses para darles ánimos, decirles que estarían ahí a la vuelta… Él agradece todas estas muestras de cariño y también la comprensión que están mostrando ahora al saber que tendrán que adaptarse a los turnos de comidas y cenas y a las medidas de seguridad implantadas.

«Contamos con una base de clientes fieles y han respondido muy bien. Hemos realizado mejoras para reabrir en las mejores condiciones»

Marcelo Muñoz. Encargado de Delgadito Gastrobar, en Godella

Por otra parte, han aprovechado este tiempo de cierre para llevar a cabo diversas reformas tanto en la terraza como en el interior del local; han cambiado las sillas, revisado la instalación del aire acondicionado y han implantado un sistema de cartas-mantel, todo para “poder abrir en las mejores condiciones y ofrecer toda la seguridad y confianza a nuestros clientes”, indica Marcelo Muñoz.

La terraza de Delgadito Gastrobar con la nueva carta-mantel, en Godella.

La Ferradura. Cartas de un solo uso

Pepe Ripoll es el propietario del restaurante La Ferradura y también el presidente de la Asociación de Hosteleros de la playa de la Patacona, en Alboraia. Su restaurante abrió este lunes y cuenta ahora con un horario ininterrumpido desde las 8 de la mañana a las 12 de la noche, con unas 50 mesas.

Ayer, una vez finalizado el turno de mediodía, nos indicaba que había ido “de maravilla: casi hemos llenado y la gente ha respondido muy bien”. Muchos de ellos, además, habían reservado, en una muestra de que se van adaptando a las nuevas circunstancias: “Debemos adaptarnos todos, respetar las distancias… La gente está muy contenta, tiene ganas de salir y agradece el esfuerzo, aunque sea el 50%, la gente agradece que estemos ahí, aunque no sea cien por cien rentable ahora mismo, y nos impliquemos en atenderles”. Él es consciente de que muchas personas tienen miedo todavía, pero tiene confianza en que poco a poco “conseguiremos ir saliendo de este agujero”.

La gente agradece que estemos ahí, aunque no sea cien por cien rentable ahora mismo, y nos impliquemos en atenderles»

Pepe Ripoll. Propietario de La Ferradura, en la playa de La Patacona

Por fortuna, y gracias también a la presión del Ayuntamiento, Costas ha permitido a los restaurantes de la Patacona ampliar, con limitaciones, el espacio de ocupación de las terrazas, y eso les va a permitir afrontar estas primeras fases con mayores garantías. Ripoll avanza que para el fin de semana ya tienen las mesas casi al completo y agradece esta respuesta y también el apoyo recibido durante las semanas que han estado cerrados.

Respecto a las novedades implantadas en su local, destaca que han hecho cartas de un solo uso en folios DinA4, así como saleros, vinagreras con monodosis, todo pensando en que nada pase de mano en mano. También han instalado dosificadores de gel automáticos y han colocado carteles en la entrada instando a la clientela a que espere allí a ser atendida: “Todo el mundo cumple, espera respetuosamente y cumple con lo que se le indica”, apunta Ripoll.

La terraza del restaurante La Ferradura adaptada a las nuevas distancias de seguridad.

Aroma de Mar. Carta con código QR y separación física de la terraza

Otro restaurante a pie de playa, en este caso en la de Puçol, es Aroma de Mar. Como nos cuenta su copropietario, Enrique Peruga, han ampliado su horario, pues antes cerraban los lunes y también las noches de martes a jueves, mientras que ahora abrirán de lunes a domingo de 13 a 16 horas y de jueves a sábado también de 20:30 a 00:00 horas. Eso sí, con la limitación obligada del 50% del espacio de su terraza, que en su caso son 12 mesas, y con estas más distanciadas de lo habitual.

En Puçol lamentan que Costas no les haya permitido ampliar el espacio disponible para las terrazas, pues la respuesta está siendo muy buena desde el primer momento: “Se han llenado todas el primer día, la gente se ha ido encantada, pero hay que ser conscientes de las limitaciones que tenemos”, explica.

Peruga argumenta que su restaurante es una gran opción ahora mismo por diversos motivos: “Tenemos una vista muy buena, trabajamos producto de mercado que es algo poco habitual en las playas. Tenemos arroces, pero predominan el pescado y las carnes, los steak tartar, los ceviches o pescados a baja temperatura son algunas de nuestras especialidades”, relata. Él confiesa que abrieron sus puertas “con algo de miedo” pero valora que “la gente está siendo muy atenta, muy civilizada y colabora en todo lo que se le indica, hasta piden permiso para ir al baño”. Él, de momento, se niega a hacer turnos porque quiere que sus clientes “coman bien, tranquilos, y se vayan cuando así lo deseen”.

Abrimos con algo de miedo, pero la gente está siendo muy atenta, civilizada y colabora en todo lo que se le indica, hasta piden permiso para ir al baño»

Enrique Peruga. Copropietario de Aroma de Mar, en Puçol

Preguntado por cómo están viviendo ellos esta nueva realidad, Peruga confiesa que su mentalidad «siempre ha sido la de tirar hacia adelante. He tenido que recuperarme dos veces con quimioterapia, así que si he sobrevivido a eso, todo lo que viene veo lo que es y le pongo remedio”. Él afirma no sentirse cansado tras el primer día, sino que, por el contrario “estábamos aburridos ya de estar en casa; hemos vuelto, se ha llenado, es nuestro trabajo y estamos encantados”.

Respecto a las novedades implantadas, comenta que han empezado a usar cartas de usar y tirar, aunque confiesa que la mayoría de clientes opta por consultar la carta en la página web o en sus teléfonos móviles mediante códigos QR. También están montando las mesas de forma diferente: “Ahora hay dos platos y dos cuchillos y tenedores y varias copas por persona. El objetivo es no estar cambiando los cubiertos constantemente, tocarlos al mínimo y solo ir retirando”.

En la misma línea, si sirven algún entrante para compartir, se coloca un cubierto por persona para que éste no se comparta… Además, han colocado un cordón de separación entre el restaurante y el paseo para que cualquier persona tenga que entrar a la terraza por dónde ellos han demarcado. Finalmente, Peruga solicita medidas más flexibles a instituciones como Costas para afrontar este tipo de situaciones de la mejor manera posible.

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