En unos días daremos la bienvenida al verano de manera oficial aunque, desde el pasado mes de mayo, las terrazas son las protagonistas de la ciudad. El fin de semana en el que Valencia festejó a su Patrona, la Gepereduta, culminó con la tradicional ‘Ronda a la Verge’ que con acierto patrocina la Fundació Bancaja, en esta nueva etapa y presidida por Rafael Alcón, siguen preocupándose por nuestra cultura y tradiciones. Además del grupo de dansa y la Escolanía, la Banda Municipal de Valencia interpretó el Himno de la Coronación y el Himno Regional, emotivo acto presidido por nuestro Arzobispo, don Carlos Osoro y la Concejal de Cultura y Presidenta del Palau de la Música, Mayrén Beneyto, junto a otras autoridades locales. Durante el pasado mes, el éxito del vodevil Campanadas de boda en el Teatro Olympia ha sido absoluto. Cientos de valencianos hemos disfrutado de más de dos horas de un espectáculo desternillante y divertido con una gran interactuación con el público. Y en la línea de reivindicar nuestras tradiciones más singulares, quiero aprovechar esta crónica para recomendar que os acerquéis al mundo de la Vela Latina radicada en nuestra cercana, y a veces desconocida, Albufera; el conocimiento y fomento de esta modalidad tradicional de vela es responsabilidad de todos, empezando por los poderes públicos.
Unir algo tan bello como el teatro y tan loable como la paz es lo que hicieron desde Fundación Shakespeare, con Manuel Ángel Conejero a la cabeza del proyecto y en colaboración con el Departamento de Cultura UNESCO y la Asociación de Amigos de la Fundación Broseta, con Pablo Broseta y Julia Pérez Broseta, “Teatros por la Paz” reunió en el Rialto a representantes de la sociedad civil en torno a Hamlet, leyendo fragmentos de la obra, y además hubo una representación.
Sin duda, y ya hay información sobre ello, el evento del mes y del año fue la V Gala Tendencias en el IVAM, que reunió a lo mejor de la moda y el diseño a nivel nacional. Brillaron con luz propia Naty Abascal, Ágatha Ruiz de la Prada, Boris Izaguirre o Carla Royo-Villanova. Ésta última visitó nuestra ciudad como musa de la colección de primavera de Alalá Creative Design, Alex Regueiro y Alfredo Iglesias, una pareja de diseñadores gallegos que han conquistado Valencia con la elegancia de sus diseños y su simpatía.Mayo nos regala un cielo azul y luminoso, un clima prácticamente perfecto y unos días que parecen no tener fin. Realmente es en esta época cuando más felices somos y más privilegiados nos sentimos de vivir en una ciudad como Valencia.
Gozamos ‘A cielo abierto’de lugares, paisajes y todo tipo de actividades y con ese título que he entrecomillado, nos trajo el gran actor José María Pou una magnífica adaptación de la original obra ‘Skylight’del dramaturgo David Hare. Como siempre, la familia Fayos hace del Teatro Olympia uno de los referentes de la escena teatral en España; por cierto, no se pierdan ‘Campanadas de boda’ de La Cubana, que estarán hasta el mes de junio.
La primavera comienza tras la apoteosis fallera con el recogimiento de la Semana Santa, desde hace muchos años la vivo intensamente en una ciudad por la que siento un gran cariño, Sevilla. Allí con la familia Oses Giménez de Aragóny buenos amigos como Luis Sánchez de Ibargüen, José Lozano, Rosa Peche o el gran César Cadaval y su encantadora familia pasamos unos días magníficos.
Y qué mejor forma de volver a Valencia que con el concierto que ofrecieron los sevillanos Siempre Así en el Palau de la Música y que fue realmente especial, agradezco mucho el detalle que tuvo Rafa Almarcha dedicándome la canción ‘Llueve en Sevilla’; no se perdieron este concierto Sele Villanueva; Eduardo Ballester; el odontólogo Julio Simón; el abogado Marcelino Alamar y por supuesto la anfitriona Mayrén Beneyto.
Otro de los eventos destacados fue la feria náutica VLC Boat Show que se realizó en la Marina Real Juan Carlos I y tuvo como epicentro el edificio Veles e Vents y ‘W.Naútica Food & Music’ experiencia gastronómica creada por el Grupo La Sucursal que lidera Javier de Andrés y El Corte Inglés y el espacio gourmet; fue un éxito absoluto, todos coincidimos en que ese edificio debe ser uno de los referentes gastronómicos y sociales de la ciudad. Allí estuvo cenando el último viernes de abril el Presidente de la Generalitat, Alberto Fabra con los consellers Máximo Buch y Manuel Llombart. Mayo nos encamina al verano y la mejor manera de disfrutarlo es saliendo y compartiendo momentos en espacios singulares como la terraza de L’Umbracle, un deleite para los sentidos; un año más, su director Carlos Jaén y todo el Grupo Salamandra son el referente absoluto de la noche valenciana.
Pensionados en Roma y París, becados, estudiantes de la Real Academia de San Carlos de Valencia, son los artistas que forman parte de las colecciones del Patrimonio Artístico de la Diputación de Valencia. Ellos han hecho la Historia del Arte valenciano, y han dado nombre al llamado Siglo de Oro tan estudiado y admirado, así como han obtenido multitud de galardones y reconocimientos. A través de diversos nombres se puede seguir la evolución de los estilos, gustos y técnicas del arte desde el siglo XIX a la actualidad.
Nos encontramos ante una ocasión única, que no puedo dejar de recomendar, hoy tenemos la oportunidad de conocer las colecciones pictóricas que habitualmente están cerradas en despachos y edificios oficiales, más de doscientos años de historia. Un paseo que nos permitirá reconocer la historia del arte de varios lustros de manera sosegada y completa.
Pasaros por el Muvim; allí pinturas de historia, éstas de gran formato, tan preciadas en los años del XIXnos hablan de tiempos pasados, retratos que ponen cara a personajes, y el costumbrismo, que tanta gloria dará al arte de los valencianos, describe las tradiciones y gustos. Los paisajes se abren a nuestros ojos y darán paso a la abstracción vanguardista, la cual refleja la capacidad innovadora y evolutiva de los valencianos.
Del preciosismo cuidado de Domingo Marqués, pasaremos a la luz intensa de Sorolla, la potente línea de Pinazo… andaremos entre las dunas y flores empastadas de Lozano, por los campos de Pedro Cámara, el pop crítico del equipo Crónica nos hará sonreír al entrar en un mundo de iconos, Sempere… y Carmen Calvo entre muchos muchos otros reflejan el arte de dos siglos.
Fotos: Azahara Rubio
Más que un showcooking parecía un espectáculo de hipnosis. Todos los que se acercaron al stand que preparó la marca Oshis en el Mercado de Ruzafa contemplaban con aplicación como Diego Laso, chef que regenta el restaurante Momiji en el Mercado de Colón, se manejaba entre cuchillos enfundados en madera, hermosas piezas de caballa y anguilas con salsa kabayaki tostadas a la llama. Una buena sesión didáctica para quienes salieron al mercado durante una soleada mañana de sábado.
Laso, que ha vivido y trabajado en Japón, es de los pocos cocineros en nuestra ciudad que además de entregarse a la culinaria nipona, es capaz de transmitir como esta se entrelaza estrechamente con todos los aspectos de la cultura y la vida cotidiana de los japoneses. Este cocinero conoce los nombres, los movimientos y las posiciones con las que manejar cada elemento que interviene en la receta. Verle cocinar es como asistir a una sinfonía compleja, donde cada gesto está coordinado y lleno de trascendencia.
En el Mercado de Ruzafa supimos que el atún, antes de consumirse, debe dejarse madurar para que desangre, como las buenas carnes añejas. Que a la caballa hay que librarla de un duro pellejo translucido con sumo cuidado, sin llevarnos su característica piel coloreada. Entendimos que el pescado, si es fresco, no debe oler en ningún momento y por eso el recetario nipón resulta tan vistoso: sin olfato, contamos con un sentido menos para estimular el ejercicio que va del plato a la boca. Pero sobre todo vimos como Laso se enfundó el traje de maestro para enseñarnos que aquí, en occidente, todavía nos quedan muchos ingredientes, utensilios y recetas japonesas por descubrir.
La visita al mercado sirvió, como mínimo, para que muchos conociéramos una nueva variante —y las que nos quedan— del sushi: el oshisushi o sushi prensado. Lo más llamativo del asunto, que a primera vista parecía sencillo. Para el prensado del sushi Diego se sirvió del oshibaco, un instrumento que como contó, forma parte de la más arraigada tradición gastronómica de Japón.
Durante unos 45 minutos Diego preparó dos platos con el oshibaco: un oshisushi de caballa que decoró con alga kombu —no sólo por la riqueza visual, también, como explicó Diego, porque el alga potencia ese novísimo y placentero quinto sabor, el umami— y una anguila que enriqueció con el color de la hoja shiso, una especie de cilantro de oriente y que aquí, prácticamente en desuso, llamamos hoja de perilla. El proceso era siempre el mismo: prensar el arroz después de humedecer el oshibaco, incorporar el resto de ingredientes con sumo cuidado y convenientemente cortados, volver a prensar y, gracias a las guías que incorporaba el oshibaco de Oshis, dividir en jugosas porciones la preparación. Lo demás, todo eran preguntas: “¿cómo haces esto?”, “¿dónde comprar esto otro?”. Todo sobre el púlpito del Mercado de Ruzafa sin que nadie apartara la vista mientras Diego se explicaba, nadie perdió su turno por hacer tiempo comprando en la frutería.
A lo largo de toda la mañana Diego hizo mucho hincapié en la conveniencia de cada parte del instrumental que trajo al mercado, pero sobre todo alrededor del oshibaco de la marca Oshis. Esta joven empresa valenciana, que promovió el evento en el Mercado de Ruzafa, se dedica a investigar en materiales y diseño de producto para implementarlos a herramientas de cocina como el oshibaco. Este, como bien dijo Diego, ha evolucionado muy poco dentro de la culinaria milenaria del archipiélago japonés, y es un instrumento que no se conoce en occidente. Bajo la factura de Oshis, que elabora todos sus productos de forma artesanal, el oshibaco no sólo se comercializa ya en España y Europa, sino que ha implementado mejoras en la calidad de la madera y, sobre todo, en las guías de corte que incorpora. Diego, que según nos hizo saber, bebe de la fuente más tradicional de la cocina nipona, es ya un habitual de este oshibaco, pero, también, y como quiso resaltar el cocinero, el oshibaco de Oshis, debido a su diseño, permite también múltiples usos e incursiones en la cocina más contemporánea e imaginativa.
Al final, otro día más en el que el Mercado prestó sus instalaciones para un aula de cocina en vivo, una mañana para tocar, comer y aprender; para reivindicar a los cocineros de nuestra ciudad, a las jóvenes empresas valencianas y reconvertir los espacios alimenticios municipales en un ágora para la interacción gastronómica. Un aplauso por la cocina que baja a la trinchera, a seguir así.
Ja estem en Falles! Arriba la nostra ineludible cita lúdicofestiva per excel·lència, per al bon deleite de l’ànima i del cos. Les falles són una explosió de goig, treball, orgull i festa. Un terratrèmol pels cinc sentits i les mil i una nits. Com tot el que fem els valencians… barroc, malgastador, desbordant, efímer, grandiloqüent… inigualable.
Alcem el leitmotiv d’ostentar el títol de la més alegre i boja city on les hi haja, arribant al summun si ens enrolem en el seu festa gran, en la semana fallera. I si altres vegades hem optat per recomanar transgressió acadèmica o folklorisme patri –les dos opcions ben paregudes i considerades–, esta volta optem per plantejar-los l’autèntica quinta essència de la festa: apunte’s a la falla del seu barri i atrevixca’s a disfrutar… El cap de setmana previ té una cita en la que s’ha convertit en l’Entrada Mora més gran de la capi, la que organitza la Falla Jacinto Benavente– Reina Na Germana, ben enfortida per les comparses provinents de la Falla Pizarro i la Falla Salamanca. I amb components de tota l’Agrupació Gran Via. La gran Entrada Mora de les Falles del centre de València, vos espera el dissabte 8 de març a les 19h al carrer Salamanca. Sempre espectacular, auspiciada per la Comparsa Huracains de Benigànim, els millors del món fester moruno.
I ja inmersos en la semana gran, doctors té el turisme capitalí per a indicar-los on prendre’s eixos bunyols decarabassa d’impressió, que xocolateria és la més apta per a repartir patents de cors de valencianitat, o que garitosnoctàmbuls i sense llei són els més actius a certes hores ja matutines… Com també n’hi ha prou fallerismo-mayoren els nostres carrers on els recomanaran quin és el millor punt per a vore l’Ofrenade Flors a la Mare de Deu, on prendre’s l’aperitiu més cooldesprés d’una bona mascletàben regada de pols i pólvora, o quin Casal han de freqüentar per a vore i deixar-se vore, ben vist…
Els valencians som un poble gran –encara que a voltes se nos oblide–, per la nostra idiosincràsia complexa, per la nostra conflictiva personalitat, per la nostra identitat discutida, pel nostre exacerbent individualisme, per la nostra paranoia vital… I per això tenim unes festes desbordants… en diners gastats, en celebracions realitzades, en honors religiosos, en orgies paganes, en art al carrer, en indumentària excelsa, en banquets comunitaris, en estrepitosa pólvora, en foc purificador, en música irresistible… Una festa feta per valents i per a valents!
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Les webs més sabudes per a no perdre’s res www.cendradigital.com www.distritofallas.com www.malaltdefalles.comSólo 28 días pero qué intensos, sin duda este año el hermano pequeño del calendario, febrero, ha sido el mes del arte en toda su expresión.
Porque arte son las Fallas, una peculiar y maravillosa expresión artística de los valencianos; asistí con emoción a la presentación de las Falleras Mayores de Grabador Esteve, la niña Carlota García Verdú y la señorita Sofía Lluch Ponce, ambas tuvieron unos mantenedores de excepción, Jesús de Obeso y Cuchita Lluch respectivamente y disfrutaron de este emotivo acto en la tradicional Sala Canal de Pinedo.
Porque arte fue lo que se vio durante la Valencia Disseny Week, fueron días intensos donde pudimos disfrutar del trabajo de los mejores diseñadores de esta tierra, su creatividad y originalidad como los diseños de, entre otros, Nacho Lavernia en el MuVim en la exposición Yo lo compro; el Apartament punt by Vicente Navarro y la exposición que más público atrajo fue la que se presentó en Espai Rambleta, XL/xs. Diseñado x arquitectos que tuvo como comisario al arquitecto y diseñador Ramón Esteve, pusieron el color con sus cintas los chicos de Colectivo TAV, Alicia Cambra, José Miguel Piquer y Álvaro Navarro y tuvo como broche final la fiesta de la firma Vondom donde entre el público estaban la Concejal de Cultura, Mayrén Beneyto; el diseñador Ramón Bandrés y su mujer Elena Meléndez; también estuvieron Nacho Gómez-Trénor junto a Carolina Gil o Alfonso Manglano y Eva Marcellán.
Porque arte se respiró en otro de los eventos con más estilo de la VDW fue la presentación de las nueva colección Guests by Rolito en Lladró que reunió a lo mejor de la sociedad valenciana y donde disfrutamos del exquisito bluegin con nitrógeno del catering El Alto que con maestría dirige la Familia Aliño.
Porque arte del más alto nivel es lo que sigue ofreciendo la Fundación Bancaja, en su nueva etapa con su presidente Rafael Alcón al frente, por ello les invito a que disfruten de la exposición Al Agua, un espectacular repaso a la playa en la pintura valenciana de 1900 con obras de Sorolla, Pinazo, Cecilio Pla, Martínez Cubells y otros artistas de prestigio. No se perdieron la inauguración la bella Esperanza Vila o el Secretario Autonómico de Cultura, Rafael Ripoll.
Y arte por supuesto es lo que nos ofrece el Teatro Olympia, disfruté con la versión española de ‘La cena de los idiotas’ con Josema Yuste, Felisuco y David Fernández. Valencia en Marzo rezuma arte por todos los rincones de la ciudad: indumentaria tradicional, gastronomía local, flores a nuestra Patrona, bandas de música y la pólvora que todo lo llena de sonido y color. Saboréenla que vale la pena.
Son muchas las adversidades, pero el equipo que pone en pie cada seis meses una nueva edición de la Valencia Fashion Week no se arredra y propone nuevas ideas y escenarios para renovar de modo posibilista la pasarela valenciana. La ciudad lo tiene claro: quiere moda, desea el escaparate de la moda, y sus diseñadores, a docenas, resurgen sin cesar. Bienvenida sea, pues, la nueva Fashion Week, la decimosexta, reubicada a lo largo y ancho de nuevos espacios, desde el Museo de la Ciudad que Mayrén Beneyto está llenando de actividad tras lustros de parálisis, al IVAM que recién acaba de cruzar el rubicón de los 25 años desde su fundación de la mano de Ciprià Ciscar.
Nuestra revista se vuelca con la moda y con la Fashion Week porque el esfuerzo vale la pena, en busca de consolidar Valencia como una plaza que promueve el talento joven, la emergencia de lo nuevo y lo vanguardista. No es mala apuesta. Al otro lado de la balanza, la tradición, la fallera, a la que, por el contrario, le sienta bien enraizarse, encontrar sus motivos más auténticos y populares. Más que renovarse, las Fallas necesitan fundamentos del pasado, reencontrarse con sus orígenes, con el espíritu valenciano inveterado. Porque para los valencianos, los ancestrales y los recién llegados pero que se sienten así de corazón, no hay nada más grande que las Fallas, su explosión de color y algarabía, sus maravillosos mitos en torno a la condición femenina de nuestra alma mediterránea… el término de la estación fría y nuestro eterno renacer primaveral. Vixquen les Falles! Vixca València!
Las piedras de la muralla que protegían nuestra ciudad dan nombre a la sala. Aquí junto a ellas, es el lugar de la exposición en el Ilustre Colegio de Abogados de Valencia.
Dos artistas, dos técnicas y dos visiones de la realidad que nos rodea. Violeta Esparza, la ve y la transmite cuidada y detallista. Sus imágenes pictóricas respiran verdad y crítica; nos enfrenta a objetos cotidianos ensalzados por el campo artístico a una nueva realidad. Enmascarados en metáforas juiciosas a la sociedad de consumo que vivimos. A la mente nos viene de inmediato la pintura americana de los años cincuenta, en ella encontramos un aire a lo Hopper a lo Norman Rockell o los hiperrealistas del XX, haciéndonos sentir cómodos ante su lenguaje pictórico, ante su argumento.
Junto a ella la mirada fotográfica de Vicente Pla, fugaz, dinámica, moderna. Capta y refleja ciudades del mundo, instantes urbanos que todos hemos visto y vivido, y que nos hacen sentir por ello partícipes de lo descrito.
Su ojo observa y refleja ese detalle sutil, que al nuestro se le escapa; mira con los ojos de un cazador: el movimiento de la calle, un cartel, el respirar y el tic tac de cada día. De un lugar cualquiera, con gentes anónimas que podemos ser cualquiera de nosotros. Vicente Pla congela en un clic un instante para convertirlo en eterno, refleja para siempre la visión especial del vivir.
Juntos nos llevan a una muestra en el que sentir de la vida se respira y los instantes son protagonistas.
Entre la cuesta de Enero, la crisis y el mal tiempo decidí que Enero tenía que ser divertido y cultural, así que empezamos con ‘Agosto’, la película que protagonizan Meryl Streep y Julia Roberts, gracias a la amabilidad de Alberto Añón disfrutamos de esta comedia dramática con buenos amigos como el arquitecto Ramón Bandrés y su mujer Elena Meléndez, así como Alfonso Manglano y Eva Marcellán. Unos días más tarde se produjo el evento estrella de inicio de 2014, cómo no organizado por nuestros “hermanos” del Almanaque Gastronómico de la Comunidad Valenciana, el libro más completo sobre la cocina valenciana. La calidad de la obra hizo que en su presentación estuvieran además de sus autores entre los que destaco a Santos Ruíz y Guillermo Lagardera junto a otros críticos gastronómicos, el Presidente de la Generalitat, Alberto Fabra; el Conseller de Sanidad, Manuel Llombart; la Consellera de Cultura, Mª José Catalá y muchos rostros conocidos de la sociedad valenciana como el arquitecto Ramón Esteve; o el empresario José Luis Vilanova junto a su bella mujer Verónica Montijano. El lugar elegido fue El Mirador de Comedias, magnífico lugar que cuenta con una anfitriona de lujo,Carmen Noguera y su Catering Cinco, no se lo pierdan. También estuvieron allí la Concejal de Cultura y Presidenta del Palau de la Música, la siempre elegante Mayrén Beneyto, a quien vemos en la imagen junto a Cristina Macías y Juan Valero de Palma, abogado y Secretario General de la Acequia Real del Júcar. Con una buena película y la mejor gastronomía del mundo, la nuestra, no quise perderme la mejor opción para disfrutar de las rebajas, la nueva edición del Cool Market con las activas María Noguera y Paula Alcón y donde pasé un rato más que divertido con Fernando Aliño del Grupo el Alto, otro de los emblemas de la gastronomía de nuestra ciudad. Asistí a una interesante y curiosa conferencia donde Alejandro Font de Mora, presidente de la Asociación de Amigos del Museo de Bellas Artes, disertó sobre ‘La enfermedad en la pintura’, las obras de arte que tienen en sus protagonistas patologías humanas; entre el numeroso público que llenó el Salón de Actos del Museo estaban Viruca de la Fuente, Gaby Fernández de Córdova o Cristina González. Y como creo que el humor es fundamental en la vida, máxime en estos tiempos, el humor surrealista e inteligente del dúo ‘Faemino y Cansado’ en el Teatro Olympia me hizo pasar una gran velada junto a Jacobo Ríos-Capapé y su esposa Elena.
Hubo un tiempo en que las ferias comerciales, las llamadas ferias de muestras, lo fueron todo. Cuando surgieron, a caballo de los siglos XIX y XX, como un formato más asequible que el de las Exposiciones Universales, las ferias resultaron importantísimas para el desarrollo comercial. A finales de los años 50 y durante los 60 del pasado siglo, recobraron su decisivo papel, hasta el punto que las grandes ciudades europeas se distinguían por poseer una feria de muestras como mínimo. Valencia, apostó por ese modelo y durante años se amoldó al tirón de sus sectores industriales –juguete, mueble, cerámica, textil…– para dinamizar su oferta ferial y, con ella, todos los sectores dedicados a la hospitalidad que se puedem beneficiar de ello. Y así transcurrió, durante un tiempo feliz, en el que hoteleros, restauradores y hasta empresas de azafatas y taxistas se beneficiaban del carácter ferial de Valencia. Luego vino un proyecto mastodóntico basado en el dichoso cemento y ahora nos damos perfecta cuenta que ese recinto es excesivo.
Son varios los certámenes que han desaparecido estos últimos años, y algunos, como el caso de Fimi, se han visto obligados a emigrar. Ahora estamos en febrero, y una constelación de antiguas ferias singulares se unifican para intentar generar un certamen más atractivo: Cevisama se asocia a Maderalia y a Hábitat –el antiguo mueble que ya se reinventó– que viene de la mano de Textilhogar y la iluminación. Un conglomerado ante una oportunidad de reordenamiento para sus ferias. La apuesta es osada y esperamos su éxito, pero con independencia de ello, bueno será reflexionar en si el modelo ferial tiene ya sentido en plena era digital. José Vicente González, el nuevo responsable de Feria Valencia tiene ante sí el reto.
Esta València nostra tan frívola, tan barroca, tan divina… ja està a punt de posar-se de llarg, amb els millors engalanatges. Ja no queda res per a la festa gran, les comissions ja han posat la quinta i ara tot són preses i actes, reunions i despeses… al cap i a la fi significa un estímul econòmic prou important tant per a la nostra ciutat com pels sectors afectats, quasi totes menudes empreses dedicades a la distribució, als events, a l’hostelería, a les gràfiques, etc.
Tant les proclamacions de les Falleres Majors com les presentacions de les seus Corts d’Honor es succeixen per tot arreu, a més de les visites als tallers del artistas fallers… on es comença a desvetlar el treball de tot l’any. Tota una experiencia per a disfrutar!
En tot cas, en febrer l’acte insigne és la Crida des de les Torres de Serrans. El darrer dissabte del mes la Fallera Major de Valencià, enguany la Srta. Carmen Sancho de Rosa,farà l’anunci a tot el món que la festa fallera ha arribat, convidant a tot el planeta a que vinga a conéixer i participar de la nostra setmana grandíssima. Rebrà de mans de l’alcaldessa la clau de la ciutat, significant que a partir d’eixe moment el carrer és dels fallers, per a bé i per a mal… La ciutat a una és tota fallera fins el vint de març. Amén.
I les comissions poderoses, a més de montar la tradicinal festa i plantar el típic monument, intenten innovar o cridar l’atenció per a facilitar que la gent les conega i les visite. Gran eixemple d’això de nou és la Falla Malvarrosa, comandada per José Candela,la qual enguany ens acosta tot un símbol, el bou Ratón, conegudíssim a la nombrosa afició bouera d’estes latituds. Han aconseguit la perfecta simbiosi entre les nostres dos grans festes, les falles i els bous… Més kitsch impossible!
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Les webs més sabudes per a no perdre’s res www.cendradigital.com www.distritofallas.com www.malaltdefalles.comJa estem al 2014, ja hem superat les festes nadalenques i es trobem en plenes rebaixes i trepant per la costera de gener, enganyant a la crisi i esperant la semana gran fallera, ja a la volta del cantonet… I que millor per a esta secció d’autoajuda fallera, amb bon condiment de frivolitat i alguna cosa de descaro ‑que per això està dedicada al món faller- que des de les primeries de l’any nou i des de la guia líder del nostre cap icasal, fem una crida a l’optimisme als quatre vents… Estem al gener i clar està, passat el Nadal ja queden tres mesos per a Falles… Puix açò és lo que toca ara, per als no previsors i els nou vinguts a la festa, estem minuts fora per aconseguir la nostra indumentària autòctona i adequada, que en breu eixirà El Turista Fallero al carrer i ens agafarà a mig vestir…
Sempre estarem per l’academicisme correcte al tratge tradicional de dona valenciana i l’alegre indumentària superadora de l’horripilant uniforme negre per a l’home. L’exquisita indumentària valenciana del segle XVIII ja és una realitat total per a quasi tots. Anys de reivindicació de la nostra riqueza cultural han donat els seus fruits. Llarga vida a la recuperació de les nostres tradicions i aposta pel rigorisme ideosincràtic valencià… que sinó s’ho creguem nosaltres mateixos no va a vindre ningú a salvar-nos. I donem la cara, en tot i per a tot, en allò que pensem, en allò que defensem… que no parega que estem muts, que no existim, i molt menys el món fester valencià, des de Vinaròs a Oriola! Molt orgànic m’ha quedat el discurs, potser fins i tot un po ideari a l’ús… Puix bé, estos són
Apuntaba el escritor británico Ruskin que el conocimiento de la Belleza es el verdadero camino para la comprensión de las cosas que son buenas, y está claro que la última generación de avances e remodelación de labios, hilos, micro inyecciones de plasma rico en plaquetas o el mismo bótox aplicados de manera poco invasiva, son métodos muy eficaces para su consecución y mantenimiento. Aparte de los métodos sin necesidad de operación que nos podemos encontrar en el mercado, la Dra. Aurora Reig es una auténtica especialista en intervenciones plástica y cirugía reparadora con dos décadas de experiencia y además Miembro de la prestigiosa Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE ).
Hoy en día, al igual que seguimos las tendencias enmoda, también luchamos por conocer los últimos avance en medicina estética como forma de ser contemporáneo y de saber adaptarnos a las circunstancias de cada momento. Ya que si la cara es el espejo del alma y el cuerpo su vehículo de comunicación, hemos de cuidar que sea tan bellos como nosotros nos vemos en nuestro interior. Para dar a conocer todas estas técnicas y disfrutar de un ambiente elegante y formal, la Doctora presentó las últimas novedades en su céntric consulta en la calle Martínez Cubells nº 10, a través de un excelente cocktail servid por el Grupo El Alto, dond los invitados admiraron un espacio pensado para crear un entorno de confianza y entrega al paciente, con el objetivo de asesorar, plantear y revisar de forma personalizada con un amplio repertorio de tratamientos poco invasivos y muy eficaces, todo para conseguir los mejores resultados.
A la presentación acudieron muchas caras conocidas de la vida social como la concejal del Ajuntament de Valencia y presidenta del Palau de la Música, Mayrén Beneyto, acompañada por su marido Ramón Almazán, Amparo Mortes de Lacomba, Arantxa Estellés y Mamen Puchades de Sie7e Jewels Gallery, los presentadores Ferran Cano y Laura Grande, Iván Martínez-Colomer de Cayomalayo, María Bravo, Charo Oliver, María Palop de Boix Cosmetics, la Dra. Mª Ángeles Canot de la Unidad del Dolor del Hospital La Fe, el empresario Fernando Aliño o el director de VFW y diseñador Álex Vidal.
También Ronan Risselin de Axthor, Laurence Lemoine, Luz Aguiló y Elena Gandía de Clínica Identis, la asesora Reme Hidalgo, el abogado Santiago Castell, Carvi Pinto,el artista Jarr, Clara Sánchez de Atalanta, Loles Romero, Almudena Lafuente, MªDolores Enguix de ÓpticaCliment, Encarna Roig de Acosta, David Escolá de GiftMe 5, la diseñadora Virtudes Langa, bloggers de moda comoGreta Borrás, Maribel Server o María Benimeli, acompañadade su marido el ciclista Stefano Garzelli.
Dado lo propicio de las fechas, el evento los invitados colocaron felicitaciones y sus mejores deseos para 2014 en forma de estrellas en un árbol de Navidad, que sirvió de excusa para realizar un sorteo ad hoc, gracias al cual las agraciadas disfrutarán de tratamientos personalizados. Por ello, y parafraseando a Sócrates, “la belleza se halla iluminada por una luz que nos convida a contemplar el alma que tal cuerpo habita”, y si la Dra. Reignos plantea el camino, nos tiene ganados los corazones.
Para todos aquellos que hemos dedicado nuestros mejores años profesionales a trabajar en ámbitos relacionados con la construcción y/o la promoción inmobiliaria, la actual crisis supone un antes y un después en todos los sentidos.
Tras un década casi prodigiosa del sector en los años 60 y principios de los 70, vino la inevitable corrección del mercado, con la espoleta del precio del petróleo y sus derivadas de inflación, paro, devaluación de la peseta, etc. Recuerdo a mediado de los años 70 del siglo pasado, ser un curioso adolescente que seguía a la mínima oportunidad a mi padre en las visitas de obras, y quedarme perplejo en Benidorm ante un skyline de grúas-torre. Recuerdo a su socio, fundador de una saga exitosa de promotores comentarle: “José María, es que nos hemos pasado construyendo”.
La frase se me quedó grabada porque evidenciaba un estado de ánimo que rondaba entre el arrepentimiento, el sentimiento de culpa y la lamentación por no haber sido capaces de preverlo. El espacio urbano había crecido a lo alto y a lo ancho, y de repente, el dulce sueño dio paso a la peor de las pesadillas. Seguro que esta sensación la ha experimentado mucha de la gente que lea estas líneas. Pasaron los 70 y, de lleno en los 80 se estabilizó la economía con los llamados “pactos de la Moncloa”, y las sucesivas devaluaciones, ajustes del sector industrial nacional –público y privado–, y volvió a equilibrarse el mercado residencial, absorbiendo las existencias que la crisis anterior había acumulado. Hubo una reestructuración financiera de cajas y bancos, especialmente dura en el 84 y 85, que disminuyó a la mitad el sistema. De nuevo “… nos habíamos pasado construyendo”.
Volvió el tigre a cabalgar y finalizando los 80 y entrando en los 90, de nuevo se desbocó el felino, azuzado por ministros que jaleaban aquello de “España es el país en el que alguien podía hacerse millonario más fácilmente” (Solchaga dixit). Eran los tiempos de los “súper pelotazos” como el de la Plaza de Castilla en Madrid, a cambio de la mitad del Banco Central, de Javier de la Rosa y Kio, los Albertos, Mario Conde y Abelló, etc. Hasta que terminaron los Juegos Olímpicos en Barcelona y la Expo de Sevilla y el V Centenario (política de grandes eventos que ahora critican quienes las promovieron entonces), no volvimos a caernos del guindo sobre el exceso cometido.
En cada una de estas épocas se reprodujeron una serie de pautas de las que no nos hemos separado en la actual fase de corrección, ni en el previo desajuste: todo empieza con una acumulación real de ahorro que se canaliza hacia productos financieros cada vez de mayor riesgo, y en especial hacia el crédito hipotecario por su capacidad multiplicadora del negocio bancario, se expande de manera extraordinaria la capacidad productiva e industrial del sector de la construcción y obra pública, con la enorme creación de empleo directo e indirecto que ello supone, lo cual da lugar a unas recaudaciones fiscales también cuantiosas que mejoran las cuentas públicas, con lo que se forma un círculo virtuoso cuasi perfecto.
Todo se viene abajo cuando la percepción real o ficticia de la existencia de un riesgo superior al previsto por el sistema (el que evalúan las tasadoras y agencias de calificación) desata una oleada de ventas que paraliza el mercado, se vuelve ilíquido, se destruye tejido productivo, aumenta el paro, se dispara la mora, los bancos acuden al auxilio de su salvador “Papá Estado” que somos todos, etc.
Los más perjudicados, las familias y particulares que pierden patrimonio, empleo, ingresos profesionales…, y los directivos y socios de las empresas que con tanta ilusión se han ido creando, a veces a lo largo de generaciones. A todos los que están en situaciones complicadas, una sola palabra, “resiliencia”, definido por la RAE así; “1. f. Psicol. Capacidad humanade asumir con flexibilidad situacioneslímite y sobreponerse a ellas.”
Por cierto, cada vez que recuerdo haber visto derrumbarse el sector inmobiliario, he visto también que, al cabo de cierto tiempo, las grúas volvían a girar y los edificios se terminaban, las casas se vendían y ocupaban, la gente volvía a tener trabajo, y las deudas se renegociaban y se diluían.
Un nuevo proyecto editorial ha sido necesario para volver a producir el complejo y profuso Almanaque Gastronómico de la Comunidad Valenciana. Los difíciles años de la recesión económica motivaron una profunda crisis en el sector de la hostelería, a la que nadie ha sido ajeno, desde las propias empresas hosteleras a los productores, incluyendo bodegueros, distribuidores, comerciales y, por supuesto, comunicadores.
El Almanaque ha necesitado reposo, perspectiva, y han sido casi dos años los que han transcurrido para esta nueva edición. En lo esencial se mantiene el espíritu de siempre: gusto por la edición; amplia información, incluso gráfica; firmas de prestigio; reportajes novedosos y una clasificación ordenada y de jerarquías rigurosas. Son más de 260 los restaurantes seleccionados, lo que a pesar de los numerosos cierres y migraciones, habla del buen momento de la cocina valenciana, que se ha hecho más pragmática y resistente. Así como un centenar de vinos, y cervezas que eclosionan en el ámbito de lo artesanal, aceites de calidad excepcional…
Las decisiones han sido colegiadas, bajo la doble dirección de Alfredo Argilés y Santos Ruiz, quienes han contado también con el criterio de Ángeles Ruiz, Juan y Guillermo Lagardera, y Domingo Casany. Las catas han corrido a cargo de Paco Higón, Diego Fernández Pons y Manuel Peris. A todos, nuestro agradecimiento por su compromiso en la nueva aventura, hermana de esta Valencia City. Y si como dice Alfredo Argilés, son muchos los restaurantes que se vuelven a llenar, eso significa que bastantes cocineros, muchos cocineros-empresarios han hecho y hacen bien las cosas. Tiran del carro, y merecen nuestro reconocimiento.
Como dipsómano confeso y consumidor habitual de todo tipo de bebidas alcohólicas populares (desde el tercio del almuerzo y la botella de tinto de mesa para comer hasta el gin tonic de media tard y el carajillo o el herbero matinal), soy cliente fijo de numerosos bares de barrio, tabernas y cafeterías climatizadas. Desde hace ya unos años, todos estos establecimientos cuentan con camareros procedentes de todo el mundo. Puedo recordar que he pedido más de una caña a camareros colombianos, argentinos, ecuatorianos, peruanos, marroquíes, rumanos, rusos, ucranianos e incluso chechenos. Jamás he tenido el más mínimo problema y siempre me han atendido muy bien. En todo caso, el problema los he tenido yo, a la hora de pedir con voz balbuceante y entrecortada el tercer gin tonic de la tarde o la quinta caña del aperitivo. Aún así, me han entendido.
De todos los colectivos inmigrantes que trabajan en la hostelería, la comunidad china sería la que en principio tendría más dificultades para entender nuestras raciales costumbres tabernarias por las barreras culturales e idiomáticas que deben superar los chinos al instalarse en nuestro país. Pese a sus problemas con el español o el valenciano y a sus muy distintas tradiciones culinarias, los chinos no sólo son capaces de cocinar y servir sin ningún problema sepia a la plancha, calamares a la romana y pinchos de tortillas, sino que en los últimos años han empezado a regentar cafeterías y bares tradicionales en muchos barrios populares de Valencia. Porque a diferencia de otros inmigrantes de otras nacionalidades que encuentran trabajo como cocineros o camareros, los chinos siempre quieren ser propietarios de su propio negocio. Cuando encuentran un modesto bar de barrio que se traspasa, se mantienen fieles al estilo muy español del establecimiento, no le cambian el nombre y conservan el mobiliario original, el menú del día, la máquina tragaperras, el reloj de pared con el escudo del Valencia C.F., el manoseado ejemplar de Marca y las moscas que revolotean sobre los platos de tortilla y las anchoas en aceite en el mostrador de cristal d la barra. El Bar España, El Molino, Tu Cocina, La Taona, Vera Park o El Flamingo son algunos de los ciento veinte bares de tapas regentados por chinos que hay actualmente en la ciudad de Valencia. De todos ellos, el bar Sobrecases, en la calle Conchita Piquer del barrio de Campanar, es el que mejor conozco, pues en su terraza me he bebido miles de tercios de San Miguel como desayuno, aperitivo, happy hour o after work,aunque estas dos últimas expresiones anglosajonas no casen muy bien con la decoración y el ambiente popular del local y el perfil de su variopinta clientela, conformada por personal sanitario residual de la antigua y desmantelada Fe, funcionarios amortizables de los organismos autonómicos cercanos, la entrañable gente del barrio y un selecto club de bebedores ociosos que pasan los lunes al sol y el resto de la semana también. Los propietarios del bar Sobrecases son Lin y Achín (la ortografía es mía), una siempre sonriente y alegre pareja originaria de la provincia sureña y costera de Fujian, que hace seis años alquiló el local al jubilarse su antiguo dueño. Cuando no estoy bebiendo un tercio con mis amigos, Lin y Achin se sientan conmigo a fumar como murciélagos en la terraza de su bar y me cuentan cosas que no consigo entender muy bien, pese a sus esfuerzos por recurrir a la mímica extrema o a una variante enfática del idioma sioux del cine de Hollywood (“mí tlabajal mutcho, mutcho, amico.”). Con ese lenguaje tan simple son capaces de explicarte cuestiones tan complejas como la estimación por módulos de la declaración de la renta y de que no haya nunca ningún malentendido con la cuenta: “Tles telcios son cuatlo eulos ochenta. Mutchas glacias, amico. Bon dia”. Con el tiempo han llegado a ser mis amigos, por eso me molestan las burlas crueles y los brotes de racismo contra la dinámica y emprendedora comunidad china, que se manifiestan a través de algunos blogs xenófobos y de ciertas campañas en las redes sociales. Creo que su tenacidad empresarial y su dedicación al trabajo se merecen un poco más de respeto. Desd que trabajo en el centro de la ciudad y me veo obligado a frecuentar bares y cafeterías despersonalizadas que pertenecen a alguna franquicia, ya no veo tanto a mis amigos Lin y Achín y siento nostalgia de todos esos bares de barriadas regentados por chinos pero con un menú muy español.



