Un grupo de intelectuales cruza el Estrecho con destino Tánger, la ciudad libertina y literaria por excelencia del norte de Marruecos.
Víctor Orenga, escritor, maestro y fotógrafo, fallecido en 2005 a los 62 años, publicó el siglo pasado a toda una generación valenciana de escritores y escritoras en ciernes.
Ahora puedo presumir de no haber sido nunca maoísta. ¿Una ridícula satisfacción? No tan ridícula. Vengarse en gran estilo, sin violencias, es muy agradable.
Los astros tienen un atractivo anexo: no pocas de las historias están localizadas en Valencia, de manera topográficamente precisa.
Los nuevos libreros indies han ocupado los barrios con más solera de la ciudad, como el Cabanyal o el Carme, para disfrute de los espíritus inquietos, y fetichistas del libro de lance. Son librerías de autor y con sorpresa.
Resulta llamativo e inquietante que desde la Ilustración hasta nuestros días, la literatura más relevante e intensa sea, ante todo, la de poetas y escritores reaccionarios.
Un periodista que informa sobre esto y sobre aquello, que cita siempre las fuentes, que intenta ser exacto en sus comentarios, que desea colaborar en el éxito editorial de libros y revistas y que, pese a la buena voluntad de mis propósitos, podría ser multado por ello. No es justo.
Julián, el que se creía perdido en la tarde triste de enero, volvió a mirarse por segunda vez en el espejo, pero esta vez en el de su vida. Se atildó y perfumó, y con su chupa negra de abuelo roquero salió a la calle a disfrutar del mundo.
La relación artística de Valencia con Cuenca es intensa desde hace décadas. La mágica Cuenca se encuentra a solo 195 kilómetros de Valencia capital, distancia que en el AVE se recorre en apenas 55 minutos.
El novio de la muerte narra la vida y obra del sargento de la Legión Ventura Borrás en su camino, laborioso y perseverante, hacia el éxito en un cierto sector de la actividad económica.
Criaturas múltiples es un verso de un poema de María Beneyto. Toda una declaración de intenciones porque aquí son múltiples las propuestas.
Este catálogo de la historia de la intelligentsia valenciana hará mesarse los cabellos a muchos y muchas artistas y personas públicas.
Hay guitarristas y falsos toreros que cantan flamenco, y ese guirigay de la plaza que sombrea el Micalet, se adentra en la Calle San Vicente.
Un centenar largo de artículos del novelista Vicente Muñoz Puelles reúne La calle de las Comedias un volumen de 374 páginas ordenado y prologado por el propio autor.
. En esta historia Conrad cuenta el avatar de un carguero que saliendo e Liverpool con destino a Bangkok, con una carga de carbón, jamás pudo llegar a su destino merced a la cantidad de problemas que sufrió en la travesía.
A Eduardo Almiñana, como escritor, no se le puede echar en cara cursilería moral, ni dejadez estilista. Con los tiempos que ahora discurren esto constituye, en verdad, una cualidad admirable.

